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El buen mal. Samanta Schweblin

 

La alaban Lorrie Moore y Siri Hustvedt (capas), entre otros. Como si fuera necesario para agarrar cualquier libro de Samanta Schweblin

Seis relatos en los que vuelve a mostrarse como una maestra de la anticipación: en lo cotidiano todo parece desenvolverse con normalidad, pero cuando ella te suelta la bomba lo hace con una elegancia terrorífica. 

Genia 👏👏

5/5🎗





Samanta Schweblin. El buen mal. Random House, 2025

Sinopsis de la editorial:
Magnéticos e irresistibles. En cada uno de los cuentos de El buen mal, Samanta Schweblin nos abduce a otra dimensión donde quedamos en contacto íntimo con sus personajes. Encandilados por el fulgor de la inminente tragedia, vulnerables y profundamente humanos, advierten cuánto podría transformarlos la irrupción de lo inesperado. A algunos los dejará de pie frente al dolor, a otros dialogando con la culpa y a todos atravesados por la incertidumbre. ¿Importa saber que es verdad? Se trata, de principio a fin, de ser partícipes de un fenomenal artificio literario.
Con inédita perspicacia, Schweblin intuye el punto de quiebre de una voluntad, la intensidad premonitoria de un temblor y la lejanía que impone la ternura. Conoce la mejor de las infinitas posibilidades de una historia y el modo de encajar las piezas de una trama para dar con un gran relato que se hunda y proyecte, oscurezca e ilumine el día a día de la época y el alma de quienes la habitan. En su literatura, premiada internacionalmente, los filos entre realidad y ensueño deslumbran como los de un cuchillo.

Distancia de rescate. Samanta Schweblin


Uffff. Breve, pero tan intenso que lo leí en apenas unas horas, de un tirón.

Samanta Schweblin narra con un ritmo apabullante las preguntas que se verbalizan y las que quedan adentro, girando en torno al hilo que une a madres e hijes, a lo que alguna vez fue la paz del campo y de los pueblos agrícolas, la contaminación. Y transmite terror en algunas ocasiones, porque lo "sobrenatural", el miedo, no siempre están en el afuera. Sabemos, siempre, que lo peor sucederá.



Samanta Schweblin. Distancia de rescate. Random House, 2018 (2014)


Resumen de la editorial:
El campo ha cambiado frente a nuestros ojos sin que nadie se diera cuenta. Y quizá no se trate solo de sequías y herbicidas, quizá se trate del hilo vital y filoso que nos ata a nuestros hijos, y del veneno que echamos sobre ellos. Nada es un cliché cuando finalmente sucede.
Distancia de rescate sigue esta vertiginosa fatalidad haciéndose siempre las mismas preguntas: ¿Hay acaso algún apocalipsis que no sea personal? ¿Cuál es el punto exacto en el que, sin saberlo, se da el paso en falso que finalmente nos condena?
Samanta Schweblin ha escrito un relato extraordinario e hipnótico, urgente y perdurable, que logra mantenernos inevitablemente atrapados y sumergirnos en un universo ficcional estremecedor.

Kentukis. Samanta Schweblin


Samanta Schweblin es uno de los nombres que más suenan en la literatura argentina. A mí no para de darme satisfacciones, entendiendo esto como un sentimiento o sensación durante y después de la lectura que me hace meterme de cabeza en la trama y quedar rumiando sobre ello luego.

¿A cuánto estamos de dejarnos observar más, voluntariamente, pagando por eso? ¿A cuánto de pagar para alguien se meta virtualmente en nuestras casas y. tras una suma de dinero entregada a una empresa, nos dé algo parecido a la atención y remotamente similar al cariño? ¿Y a cuánto de que por unos dólares más hagamos lo mismo, pero del otro lado: vendamos el afecto, o compremos la posibilidad de inmiscuirnos en la vida diaria de otres? ¿Tan solas y solos nos sentiremos?

En fin, no parece una distopía tan lejana, nuestras relaciones con la tecnología cada vez rompen más las barreras de la intimidad, y Samanta Schweblin se mete con el tema con una maestría que confirma todos los buenos augurios sobre su literatura.






Samanta Schweblin. Kentukis. Random House, 2018
Resumen de la editorial:
Casi siempre comienza en los hogares. Ya se registran miles de casos en Vancouver, Hong Kong, Tel Aviv, Barcelona, Oaxaca... y se está propagando rápidamente a todos los rincones del mundo. No son mascotas, ni fantasmas, ni robots. Son ciudadanos reales, y el problema -se dice en las noticias y se comparte en las redes- es que una persona que vive en Berlín no debería poder pasearse libremente por el living de alguien que vive en Sídney, ni una persona que vive en Bangkok desayunar junto a tus hijos en tu departamento de Buenos Aires. En especial cuando esas personas que dejamos entrar a casa son completamente anónimas.
Los personajes de esta novela encarnan el costado más real -y a la vez imprevisible- de la compleja relación que tenemos con la tecnología, renovando la noción del vouyerismo y exponiendo al lector a los límites del prejuicio, el cuidado de los otros, la intimidad, el deseo y las buenas intenciones. Kentukis es una novela deslumbrante que potencia su sentido mucho más allá de la atracción que genera desde sus páginas. Una idea insólita y oscura, tan sensata en sus reflejos que, una vez que se entra en ella, ya no se puede salir.



Siete casas vacías. Samanta Schweblin


Mientras espero la lluvia que moje mi patio y el vidrio de mi ventana, y se lleve este calor insoportable, me detuve en esta lectura que viene recomendada de todos lados.

Rodrigo Fresán fue miembro del jurado del Premio Internacional Narrativa Breve Ribera del Duero que premió este libro. Dijo que Samanta Schweblin es "una científica cuerda contemplando locos, o gente que está pensando seriamente en volverse loca".

No podría decir cuál de estos cuentos me gustó más, pero está claro que ninguno me dejó indiferente: las casas, o mejor, las familias de esas casas y sus márgenes, y la individualidad ahí, en esos espacios.

Samanta Schweblin. Siete casas vacías. Páginas de espuma, 2015

Pájaros en la boca. Samanta Schweblin.


Hace un tiempo que escucho hablar de Samanta Schweblin y poco podía encontrar de ella en Santa Fe. Y menos su último libro, que, cansada de preguntar durante meses si había llegado, terminé encargando anoche bien tarde por internet.

Me atraparon todos y cada uno de los relatos. Me resulta difícil decir cuál fue mi preferido. Me inclino por Conservas y Pájaros en la boca, pero eso sería muy injusto Irman o Cabezas contra el asfalto. O con el resto.

Lo leí durante el día de hoy, parando apenas un rato para ir y volver en bicicleta. Da mucha pena cuando un libro se termina tan rápido...

No subrayé absolutamente ninguna frase de ninguno de los quince cuentos del libro pero igual quería compartirlo después del esfuerzo de producción de mi cuñado para encontrar la vieja jaula de pájaros :)

Samanta Schweblin. Pájaros en la boca. Random House, 2016