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El bombardeo. Julián López (compilador)

 

Se están cumpliendo 70 años del peor atentado a una población civil en Argentina: ninguneado por la historia, poco transitado por la literatura.

Julián López propone un ordenamiento de la "gramática enloquecida" que produjo la masacre. Hay distintos textos: cuentos, relatos autobiográficos, fábulas. 

A riesgo de ser injusta con los demás autores y autores quiero destacar el texto de Juan José Becerra sobre su imposibilidad de escribir ficción sobre este tema. El crimen perfecto, porque hasta el criminal lo olvida. 

Una idea, se llama y cierra el libro. Imagina a Borges, por ejemplo, que no festejó públicamente el bombardeo, pero tampoco lo mencionó jamás. "Por lo que se sabe, nadie de quienes simpatizaron en algún grado con la masacre del 55 ha sido capaz de decir que el bombardeo estuvo bien, excepto por omisión, el idioma más preciso".

Nada más. 

4,5/5🎗

Prólogo:

Julián López (compilador). El bombardeo. Plaza de Mayo, junio de 1955. Alfaguara, 2025 [Autoras y autores: Carla Maliandi, Sebastián Martínez Daniell, Ricardo Romero, Mercedes Araujo, Humberto Bas, Mariano Dubin, Alejandro Covello, Albertina Carri, Luis Sagasti, Juan Carrá, Esther Cross, María Pía López, Juan José Becerra.]

Sinopsis de la editorial:

El 16 de junio de 1955, aviones militares bombardearon la Plaza de Mayo con el objetivo de asesinar al presidente Juan Domingo Perón. Llevaban pintadas una V y una cruz que señalaban «Cristo Vence». El resultado fueron cientos de víctimas fatales y una gran cantidad de heridos, todos ellos transeúntes que se habían acercado con la promesa de un desfile aéreo del que lloverían flores. El ataque marcó a fuego la historia argentina y aunque hay intentos de abordaje desde la literatura o el cine, la narrativa sobre este atentado permanece desorganizada, tímida ante la magnitud de sus complejidades.
Esta antología reúne a escritoras y escritores dispuestos a conjugar nuevamente la gramática enloquecida de un suceso brutal. A través de crónicas o ficciones, Mercedes Araujo, Humberto Bas, Juan José Becerra, Juan Carrá, Albertina Carri, Alejandro Covello, Esther Cross, Mariano Dubin, María Pia López, Carla Maliandi, S ebastián Martínez Daniell, Ricardo Romero y Luis Sagasti nos proponen reflexionar sobre esa herida y el consecutivo silencio, meternos en la cicatriz (en esa grieta) que surca la memoria del horror que vibró en casas de familia, clubes barriales, fábricas; comunidades enteras. Abordar la historia, reuniendo sus piezas con audacia, pero también con la fragilidad y la dispersión propias de un recuerdo cada vez más lejano e inasible, traumático y turbulento.

Una muchacha muy bella. Julián López


Qué belleza la escritura de Julián López. Cómo me deja el alma, el cuerpo, la memoria con Una muchacha muy bella. El terrorismo de Estado pesa en la atmósfera de toda la novela, en los presentimientos del narrador, en la cotidianidad, en los paisajes de una ciudad que pudo ser cualquier gran ciudad. Pero la represión, la dictadura, no se nombra en toda la novela: se siente y la presagia el niño que narra. 

Esta es la historia de una ausencia, de la búsqueda por acercar a esa madre tan amada, tan hermosa, tan admirada.

La irrupción de ese niño ya adulto hacia el final del libro, las marcas que dejó en el esa orfandad, hacen a un cierre conmovedor.












Julián López. Una muchacha muy bella. Eterna Cadencia, 2013

Reseña de la editorial
Una estatua del Botánico, un pullover tejido con ochos, unas postales de viajes que se envían del correo de la esquina, chocolatines Jack o Topolino, comida preparada de a dos -"¿A quién podría contarle la extraordinaria sensualidad de una cena de salchichas frías y humo de 43/70?"- son las piezas entrañables del tiempo en que una madre sola y su hijo han pasado juntos hasta el secuestro o muerte de ella. Sin embargo, Una muchacha muy bella no es un testimonio sino de una ficción y su narrador. Este narrador no será un H.I.J.O. con puntitos en el medio sino quien narra todo lo que la madre no podría narrar en un campo de concentración ni en los tribunales -a la picana no le interesa Titanes en el ring ni cómo se hace un traje de extraterrestre; esos datos suelen ser irrelevantes para los jueces-: el testigo-narrador no recuerda para evocar la vida de una víctima sino para hacer existir a su madre bajo la luz de su mirada amorosa, con la precisión de sus metáforas, la misa a las pequeñas cosas.
Con una prosa finísima y una morosidad de detalles propia de la letanía pero también del poeta, Julián López ha escrito un libro inolvidable.
María Moreno

La ilusión de los mamíferos. Julián López

A partir de la cuarentena varias editoriales liberaron libros y audiolibros. Hace unos días, Penguin brindó la posibilidad de descargar gratis el audiolibro de La ilusión de los mamíferos y, como lo tenía pendiente, aproveché para ver qué onda. Esta mañana temprano, desvelada, me calcé los auriculares y comencé a escuchar la hermosa voz de Julián López leyendo su hermoso libro.

Que es un bello libro, muy poético, una lo sabe desde los primeros segundos de audio. Me resultaba tan placentera esa voz, esa voz leyendo esas palabras, tan "subrayables", que rescaté el libro en mi Kindle y fui siguiendo con mis ojos la voz de Julián López. En menos de cuatro horas lo terminé.

Es, quizás, la más bella historia de amor que leí en los últimos tiempos, la que narra el que ama, el que espera, el que se pregunta el para qué del amor y de los encuentros. Hay amores filiales también, que son hermosamente transmitidos.

No sé si pueda calificar a esta como mi primera experiencia con audiolibros porque no pude seguir al pie de la letra lo que se supone es la naturaleza del soporte. Pero la forma que elegí, sin dudas, fue para mí insuperable.



















Julián López. La ilusión de los mamíferos. Random House, 2018

Resumen de la editorial:
Apasionado, dulce, ambiguo, doloroso, el encuentro entre dos varones se repite domingo a domingo en un pequeño departamento. Desde allí se asoman al balcón frente al que se despliega el horizonte majestuoso de árboles y edificios de una Buenos Aires pobre y necia, que grita su ruina. Vendrán inmediatamente los días que los separen, los de la semana, la que los seres humanos dedican al trabajo y la familia. Y volverá luego el día de la entrega y la celebración. A la cálida primavera que anuncian los jacarandás de las plazas, la precedió la lluvia y le sucederá el frío. A la luz del ocaso, antes y después, el sol de la mañana. Y sobre la superficie clara y mínima de esas horas juntos -las del sexo y la conversación de pocas palabras, un banquete que sacia y desespera- se extienden irremediablemente las sombras de las que está hecho el amor. En esta novela delicada e intensa, Julián López incita a sus personajes a persistir en el viaje hacia el corazón de los otros. Porque es sólo en esa búsqueda a oscuras que se revela el sentido de la vida. «Una prosa finísima y una morosidad de detalles propia de la letanía pero también del poeta.» María Moreno'