Tercera entrega de esta serie protagonizada por Manuela Mauri y parecía la última hasta que en los agradecimientos se abre la puerta a una nueva entrega.
Hay un tema que atraviesa las historias de la dupla de autores y son las mujeres violentadas. El caso de esta novela es la captación de pibas para la prostitución y de fondo los debates que tenemos: abolicionismo o libertad y qué responsabilidad tienen los clientes.
Manuela, en este caso, relata a su hijo mayor, que deja atrás la adolescencia, una investigación que la marcó en medio de grandes desafíos y decisiones en su vida personal.
Lo mejor: la radiografía de nuestros males que presenta La innombrable, como en todo buen policial.
4/5🎗️
Lorenzo Silva & Noemí Trujillo. Lo innombrable. Destino, 2024
Sinopsis de la editorial:
A las puertas de las vacaciones de verano, la inspectora de homicidios Manuela Mauri no pasa por su mejor momento. Ha vivido en poco tiempo varias experiencias que le han hecho comprender que hay sentimientos y vivencias que no se pueden verbalizar y cosas que es imposible nombrar. Lo percibe cuando sus hijos, Manuel y David, le hablan de la repentina muerte de su padre (su exmarido) y ella no encuentra el modo de consolarlos. Lo intuye cuando ve a los padres de Susana, una joven de dieciséis años que ejercía la prostitución y que murió de una sobredosis, exigiendo justicia para su hija en el juicio de la Operación Lesly y la inspectora está segura de que, sea cual sea la sentencia, nada reparará semejante pérdida. Lo deduce cuando afronta la mirada de Belén, que acaba de perder a su hermana Rebeca a causa de las puñaladas que le ha asestado quien fue su pareja. Lo asimila cuando su propio compañero, Alberto, le hace la proposición más importante de su relación y ella no sabe qué contestar.
Una novela negra combativa y literaria que, por un lado, explora los vínculos de la prostitución con la violencia de género y, por el otro, pone el foco en la parte más personal e íntima de una inspectora que deberá cuidar más y mejor a su pequeña familia si no quiere arriesgarse a perderla.
Policial, thriller y hasta western con toques de terror, todo eso es esta novela fantástica (cuándo no) de Leonardo Oyola.
Protagonista: un "pordiosero", ciruja, "vago" que sólo acepta el calificativo de atorrante. Junto a los demás personajes van a emprender una lucha contra la oscuridad, contra la noche que asesina, primero, a uno de sus amigos. Después habrá más muertes ahí en el subsuelo de la ciudad de Buenos Aires mientras se construye, en 1939, el ramal D del subte.
Hasta el mismísimo final mantiene la intriga Oyola, con una prosa soberbia (cuándo no).
Leonardo Oyola. Hacé que la noche venga. Mondadori, 2008
Sinopsis de la editorial
Buenos Aires, helado invierno de 1939, la empresa Chadopif está construyendo el ramal D del subterráneo. Un ciruja que duerme en los túneles ve morir a un amigo en un confuso episodio. No será el único crimen. También aparecerán muertos uno de los obreros que trabajaba en el subte, un sereno, y la nieta de uno de los dueños de la empresa constructora. Con una potente, original vertiginosa voz narrativa, con una recreación de época inmejorable, y con personajes de gran carnadura, la novela transcurre en pos de develar los misterios que se van suscitando.
¡Volvió Silvana Aguirre! Melina Torres nos trae nuevamente a la jefa del Departamento de Criminología de Rosario esta vez investigando dentro del mundo del arte en las islas entrerrianas mientras en la ciudad del sur las balas siguen dominando la escena.
Aguirre, la malhablada y malhumorada, la torta entrañable que disfruta (y cómo) de la buena comida y de la comida chatarra, nos sumerge en las indagaciones de la muerte dudosa del pintor más cotizado de Rosario y para eso husmea sobre falsificaciones, lavado de dinero, el mundo sado y el de los humedales.
Todo eso en una novela donde Aguirre crece como personaje (¿la detective más entrañable de la literatura argentina? La detective más entrañable de la literatura argentina), atraviesa con un humor de perros las manifestaciones de la menopausia y describe hasta hacernos transpirar los calores litoraleños de los últimos años.
Larga vida a todo el universo de Aguirre creado por Melina Torres.
Melina Torres. Zona liberada. Suma de letras, 2023
Sinopsis de la editorial:
Silvana Aguirre no tenía en sus planes más que la torta chajá y los sanguchitos de miga con los que iban a despedir el año en la oficina cuando recibió un llamado del intendente ordenándole que cruzara a la isla de Entre Ríos a prestar colaboración. El muerto no era un muerto cualquiera: Ramón Uriarte Gómez Olavalle, artista de fama internacional, reconocido y excéntrico. Aguirre se hace cargo de la investigación, pero no será algo fácil. Como todos saben, las islas son zona liberada. Tierras que se incendian a diario para llevar adelante oscuros negociados.
Mientras en Rosario los asesinatos se multiplican y sobrevivir en las calles empieza a convertirse en una lotería, el misterio en torno al pintor no para de crecer. ¿Cuáles fueron las circunstancias de su muerte? ¿Qué secreto guardaba en su vida íntima? Silvana Aguirre vuelve recargada, navegando las aguas marrones del Paraná, defendiendo a los propios y enfrentando a los poderosos. Más malhumorada, filosa y arrojada que nunca.
La autora de Pobres corazones nos zambulle en un nuevo caso criminal protagonizado por la detective más entrañable de la literatura argentina.
Dos cuentos y una nouvelle presentan a la detective Silvana Aguirre de Melina Torres, que apareció tiempo después en Pobres corazones, novela que me encantó, personajes que adoré y que en unos meses volverán a las librerías.
"El alma va a venir", "Ninfas de otro mundo" y "Secretos de cocina" son los tres relatos en los que Aguirre y Herrera "nacen", investigan crímenes (cuyas víctimas son mujeres) en el caluroso litoral y despliegan la personalidad que profundizará Torres luego en la novela.
La dupla es entrañable: bien de la zona, con nuestras expresiones y forma de hablar, con mucho humor, un elemento imprescindible en la literatura policial que nos pasea por lo más horroroso de la humanidad.
La primera pareja gay de la literatura policial argentina se anunció en estos cuentos, se consolidó en la primera novela y ahora no hay más que esperar, ansiosamente, que vuelvan.
Melina Torres. Ninfas de otro mundo. Ivan Rosado, 2016
Sinopsis de la editorial:
“Silvana Aguirre tenía más olfato que un galgo, una entereza a prueba de coimas, el mejor puntaje en tiro al blanco y una debilidad: las rubias tetonas”.
Las tres piezas que componen Ninfas de otro mundo tienen como protagonistas a Silvana Aguirre y su ayudante Ulises Herrera, una dupla policial que se verá envuelta en la resolución de diferentes homicidios. Una mujer de pueblo encontrada muerta en su cama, una travesti asesinada y una misteriosa desaparición son los distintos casos que deberán resolver lidiando con un sinfín de mentiras y traiciones. Con una prosa sencilla, atravesada por personajes entrañables y con diálogos bañados de altas dosis de humor, Ninfas de otro mundo pone el acento en el corazón de lo no dicho, en el rumor de la ciudad y en la celebración de los pequeños gustos cotidianos como una buena cena o una torta recién horneada.
Aguirre y Herrera llegaron para hacerse un lugar en la narrativa policial argentina.
Primer libro pero segundo que leo de la saga de la detective Ruth Epelbaum, esta particular investigadora "idishe", protagonista de tres novelas de María Inés Krimer.
Me gusta mucho Ruth: una divorciada de unos 50 años, rata de archivos, trasplantada de Entre Ríos a Villa Devoto, detective privada casi por casualidad, que toma colectivos, que tiene algún que otro amante, una Watson y una amiga travesti.
En esta novela busca a la hija de un importante miembro de la comunidad judía del barrio pero como en el presente está el pasado Ruth nos pone al tanto también de su obsesión: las huellas de la Swi Migdal.
Ruth y sus amigues son entrañables, la escritura de Krimer profunda y entretenida.
María Inés Krimer. Sangre kosher. Aquilina, 2010
Sinopsis de la editorial:
Creo, con regocijo y sin exagerar, que asistimos con esta novela al nacimiento de un personaje. Y no es poco. Sobre todo porque al tratarse Sangre kosher de una ficción encuadrada dentro del género policial o negro, podríamos anunciar, con cierta dosis de previsible entusiasmo, la aparición de un o una detective original. Y es cierto, pero no suficiente para definir lo que pasa.
Porque Ruth Epelbaum es mucho más que eso. Es un personaje pleno, es decir, sentimos que tiene una vida propia. Es una mina judía argentina de cierta edad que termina -se va haciendo- detective. Cuando va a la peluquería o toma té en la cocina con Gladys, la empleada; cuando su incalificable prima Lea la conecta con Chiquito Gold y le encargan localizar a la esquiva Débora; cuando encuentra un cadáver en el Tigre o conoce a un tipo en el micro a Paraná; cuando el pasado familiar, la Swi Migdal y algo que acaso le venga con el nombre de la bíblica moabita, sola y solidaria, la hace mezclarse con una historia tenebrosa. Nunca deja de ser una mina, nunca deja de estar en la Argentina de hoy, de vivir en Villa Crespo, de hacer bizcochuelos o transpirar tras el pelado juez Fontana en el gimnasio; es judía todo el tiempo y tiene los años, el cuerpo, las ganas, las amigas y los puntos que tuvo o se le cruzan a cada rato o no tanto: Ruth existe. Y existe el mundo en el que se mueve. Mérito absoluto de María Inés Krimer
Juan Sasturain
Flaminia Ocampo. Cobayos criollos. Aquilina, 2015
Sinopsis de la editorial:
En Cobayos Criollos, si bien importa mucho saber qué pasó con la producidísima Kathy Gateway, y saber por qué aparece en una bolsa tan poco fashion en las mucho menos fashion aguas barrosas del Río de la Plata, no importa tanto quién la mató sino por qué pudieron ser tantos y tan calificados los interesados en hacerla (literalmente) bolsa. Y sobre todo es interesante, insoslayable para el interés y el sentido último de la novela, qué es lo que está en juego y entre quiénes. Hay todo un mundo en el que la autora nos introduce -tan pavorosamente imaginado como verdadero- dentro del cual ese crimen tiene todo el sentido.
Esta novela de Flaminia Ocampo -diestra narradora, ensayista perspicaz- es por lo menos tres cosas. Por un lado, es un excelente relato policial sostenido con recursos genuinos, que lleva hasta sus propios límites los mecanismos y efectos de la novela problema tradicional, con el despliegue de una generosa caterva de personajes que pasan de víctimas a sospechosos con naturalidad y sin perder nunca su carácter. Por otra parte, es un testimonio puntual y documentado de ciertas prácticas oscuras en el universo de la industria farmacéutica transnacional, vinculada a la experimentación de drogas cada vez más sofisticadas dentro del recetario psiquiátrico. Y además, es un filoso -aunque no malévolo- cuadro de costumbres de un acotado sector de la sociedad porteña más acomodada, pintado desde una perspectiva privilegiada.
No siempre nos es dado disfrutar de semejantes sorpresas creativas.
Juan Sasturain