Guillermo Martínez lo hizo otra vez: vuelve a combinar policial y filosofía, una rara avis que podría asustar por su aparente densidad, pero que sin embargo se lee de un tirón. Tiene la tensión clásica del enigma, aunque esta vez no hay un crimen por descubrir, sino uno por cometer. Por si fuera poco, el protagonista es un científico que experimenta y teoriza sobre la existencia o no del libre albedrío.
La novela está servida: todo está dispuesto para disfrutarla y, al mismo tiempo, quedarse pensando.
4/5🎗
Guillermo Martínez. Un crimen dialéctico. Seix Barral, 2026
Sinopsis de la editorial:
Un joven doctor en ciencias, con un pasado de militancia revolucionaria, es convocado por sus antiguos camaradas para cumplir una “misión de sangre” que puede cambiar el destino de las elecciones presidenciales en la transición de una dictadura militar a la democracia. La misión lo obliga a interrumpir un reporte científico sobre un experimento de neurociencias que probaría que el libre albedrío no existe. Este informe se entrelaza de a poco con los dilemas que debe enfrentar el protagonista al convivir con su víctima, con las interferencias y perturbaciones imprevistas del amor y con el plan que concibe con la paciencia de un ajedrecista.
Guillermo Martínez expande con maestría inigualable el género del “policial filosófico”, tal como había hecho con sello propio en Crímenes imperceptibles, Los crímenes de Alicia y La muerte lenta de Luciana B. En un cruce deslumbrante de diferentes cosmovisiones, pone en juego un asombroso registro de lenguajes que van del literario al científico, pasando por el religioso, el filosófico y el político.
Con ecos de Las manos sucias, de Jean-Paul Sartre y de Cosmos, de Witold Gombrowicz, Un crimen dialéctico propone una reflexión inquietante sobre los actos de elección humana, de los más nimios a los trascendentes, y arroja una pregunta cifrada desde el pasado revolucionario que se proyecta hasta nuestro presente.
Se están cumpliendo 30 años de la publicación de esta novela y descubrí que era la única que no había leído de Guillermo Martínez, así que fui por ella y en una tarde la devoré.
Siempre me resulta inquietante este autor y en esta novela también: Roderer es un tipo anodino, perturbado, enfrascado en una búsqueda, la del sentido de la existencia, del entendimiento humano. Y el contrapunto con el narrador, más humano, con un espíritu más competitivo, con una vida más "real".
Las matemáticas y la literatura, como siempre en Martínez, rondando en la novela.
Guillermo Martínez. Acerca de Roderer. Planeta, 1992
Sinopsis de la editorial:En una tensa partida de ajedrez, un adolescente es derrotado por un muchacho de su misma edad, Roderer, el vencedor, recién llegado al pueblo, se va revelando de a poco como un genio oscuro, inmerso en una búsqueda extraordinaria. El relato avanza narrando en contrapunto la vida de los dos protagonistas frente a las tentaciones del mundo, lo demoniaco y lo maligno, la seducción de las mujeres, las formas precarias de existencia, la droga, la guerra e incluso la muerte. Roderer está dispuesto a sacrificarlo todo para obtener lo único que necesita: tiempo. Tiempo para la culminación de su solitaria empresa.
Guillermo Martínez ha construido una novela compacta, de suspenso y ambigüedad incomparables, en donde los mágicos círculos sucesivos de la trama desenmascaran un universo donde la inteligencia se opone una y otra vez al genio, así como la vida al mundo intelectual.
Siempre me gustan, siempre me atrapan los libros de Guillermo Martínez, también este.
Los malentendidos, la distancia entre las intenciones del escritor y las lecturas de críticos y lectores son algunos de los temas de esta novela de intriga literaria en un mundo que ya no existe: el de los suplementos literarios y las críticas lapidarias o consagratorias como guía para las y los lectores.
Hay misterio, hay humor, hay erotismo y muchos libros: satisfacción garantizada 😁.
Guillermo Martínez. La última vez. Una intriga literaria. Planeta, 2022
Sinopsis de la editorial:
Barcelona, años 90. Un notorio escritor argentino, recluido por una enfermedad degenerativa, escribe su última novela y teme no llegar a verla publicada. Convencido de que su fama se debe a un malentendido con respecto a su obra, que todos leen de forma equivocada, decide convocar a través de su poderosa agente literaria a un joven crítico, con la esperanza de que esta “última vez” alguien acierte a leerlo en la clave correcta. Merton, de intachable honestidad intelectual, viaja desde Buenos Aires, pero no está a salvo de una doble atracción amorosa. Aun así avanza lo suficiente en el manuscrito para entrever una develación extraordinaria. ¿Llegará a dar con esa clave elusiva? ¿O las pistas son sólo un espejismo del encargo, de la cercanía de la muerte y de la atmósfera envolvente de la casa?
Guillermo Martínez nos cautiva con una intriga literaria sobre la ambigüedad de la verdad. El tormento de A por ser comprendido, el sexo en modo filosófico y los guiños sobre el sistema de consagraciones de la escena editorial se filtran de manera magistral a través de un fino humor negro. La última vez, una deslumbrante novela tragicómica en registro fáustico, confirma a su autor como uno de los grandes escritores iberoamericanos.
Me gustaron todas las novelas que leí de Guillermo Martínez. A esta la esperaba especialmente, porque Crímenes imperceptibles fue la primera que leí de él.
Este nuevo misterio desentrañado por Arthur Seldom y G., tiene como trasfondo la vida de Lewis Carroll y su relación con las niñas. Es bien interesante cómo se cuelan las distintas justificaciones o detracciones sobre la pedofilia en la época victoriana y más aún la visión de Martínez sobre qué hacer en la literatura con los temas políticamente incorrectos:
Hay una frase de Liliana Heker que me sirve de divisa: “un escritor no puede tenerle miedo a la imaginación”. Sería muy triste que solamente pudiésemos escribir sobre los temas que la corrección política de cada época nos deje. No se puede extirpar la maldad de la literatura, porque nos quedamos con ñoñerías. La maldad es lo esencial de la literatura. Todas las variantes de la naturaleza humana, la potencialidad del peligro, es de lo que vive la literatura. No hay literatura sin maldad.
dijo en una entrevista este fin de semana.
Por lo demás, es un policial muy entretenido y llevadero, con algunos toques de lógica y matemáticas que se me hicieron más livianos que la novela que precede a esta serie.
Guillermo Martínez. Los crímenes de Alicia. Destino, 2019
Resumen de la editorial
Oxford, 1994. La Hermandad Lewis Carroll decide publicar los diarios privados del autor de Alicia en el país de las maravillas. Kristen Hill, una joven becaria, viaja para reunir los cuadernos originales y descubre la clave de una página que fue misteriosamente arrancada. Pero Kristen no logra llegar con su descubrimiento a la reunión de la Hermandad. Una serie de crímenes se desencadena con el propósito aparente de impedir, una y otra vez, que el secreto de esa página salga a la luz.
¿Quién quiere matar al mensajero? ¿Cuál es el verdadero patrón que se esconde tras esta sucesión de crímenes? ¿Quién y por qué está utilizando el libro de Alicia para matar?
Para desentrañar lo que ocurre, el célebre profesor de Lógica Arthur Seldom, también miembro de la Hermandad Lewis Carroll, y un joven estudiante de Matemáticas unen fuerzas para llegar al fondo de la intriga, y serán peligrosamente arrastrados por unos crímenes impredecibles, en una investigación que combina la intriga con lo libresco.
Con una prosa tersa y precisa, Guillermo Martínez, autor de Los crímenes de Oxford, ha escrito una novela fascinante que en la tradición de Borges y Umberto Eco lleva el relato policial al terreno literario.
Guillermo Martínez acaba de ganar el Premio Nadal (y es el segundo argentino, y quinto latinoamericano en 75 años de historia). Mientras espero a que llegue en pocas semanas Los crímenes de Alicia, me decidí a releer su primera novela que llegó a mis manos. Además, como adelantó el escritor, la obra ganadora repite personajes.
En Crímenes imperceptibles tenemos un enigma muy bien construido, con muchas pistas aquí y allá, un final sorpresivo y, como si fuera poco, hace interesar a una lega como yo en la filosofía que hay detrás de las matemáticas.
Guillermo Martínez. Crímenes imperceptibles. Planeta, 2003
Esta es la tapa del libro ganador del Premio Nadal, que llega a las librerías argentinas y españolas el 5 de febrero:
Resumen de la editorial:
Pocos días después de haber llegado a Oxford, un joven estudiante argentino encuentra el cadáver de una anciana que ha sido asfixiada con un almohadón. El asesinato resulta ser un desafío intelectual lanzado a uno de los lógicos más eminentes del siglo Arthur Seldom, y el primero de una serie de crímenes.
Mientras la policía investiga a una sucesión de sospechosos, maestro y discípulo llevan adelante su propia investigación, amenazados por las derivaciones cada vez más riesgosas de sus conjeturas.
Crímenes imperceptibles, que conjuga los sombríos hospitales de ingleses con los juegos del lenguaje de wittgenstein, al teorema de Gödel con los arrebatos de la pasión y a las sectas antiguas de matemáticos con el arte de los viejos magos, es una novela policial de trama aparentemente clásica que, en el sorprendente desenlace, se revela como un magistral acto de prestidigitación.
Últimamente cada libro que me cae en la mano ronda el mundo de los libros, de los escritores, de los editores (es una de las categorías con más entradas en este blog).
Me encanta el pibe este, Martínez. Lo leí por primera vez hace más de 10 años, cuando Crímenes imperceptibles (ví por ahí que en algunas ediciones se llama Los crímenes de Oxford) era una novedad y me la regaló un novio que no había leído un libro en su vida y que me dijo, después de su excursión a una librería (Mauro Yardín, para más datos): "me dijo la dueña que es muy bueno".
Así que acá va mi lectura de esta novelita corta.
Me queda por decir solamente: menos mal que nunca se me ocurrió ponerme a escribir. Son unos seres muy extraños los escritores. Muy lindos para leerlos pero habrá que cruzar de vereda cuando una vea a alguno.
Guillermo Martínez. La mujer del maestro. Planeta, 2012