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El mapa de los afectos. Ana Merino


Rara pero muy linda novela, ganadora del Premio Nadal de este año. Es un mosaico de voces con algún punto de contacto que generalmente es colateral. Los portadores de esas voces son personas comunes, arrastradas por desgracias grandes y pequeñas pero que en ese camino encuentran gente buena. Preciosa.

Ana Merino. El mapa de los afectos. Destino, 2020

Resumen de la editorial
Valeria, una joven maestra de escuela que tiene una relación secreta con Tom, que le lleva treinta años, se enfrenta al dilema de los sentimientos y quiere entender el significado del amor. En el pueblo donde enseña, Lilian desaparece sin motivo aparente mientras su marido está en la otra punta del mundo. Greg, un hombre a quien le pierden las mujeres, frecuenta un club de alterne de los alrededores para ahuyentar su descontento, hasta que un día se ve descubierto de la peor manera posible.
A partir de momentos como estos en el transcurrir de una pequeña comunidad rural, nos adentramos en los misterios cotidianos de sus habitantes. Las vidas de todos ellos no solamente se irán cruzando a lo largo de más de dos décadas, sino que estarán condicionadas por la fuerza magnética de los afectos, la aleatoriedad del azar o por la justicia poética que a veces nos traen los acontecimientos más inesperados.

Entre visillos. Carmen Martín Gaite


Cada novela que leo de la posguerra (especialmente españolas e italianas, fundamentalmente escritas por mujeres) me remiten a los mismos temas y sin embargo no me cansan. Porque me llevan a infancia y a los modelos de mujer y de varón y de matrimonio con los que crecí; porque me disparan la imaginación hacia la gente que me rodeó entonces y comienzo a reconocerles: así habrá sido ella cuando adolescente, cuando esperaba ser elegida para salir la santa sujeción del padre para entrar en la no menos santa del marido; esa opresión tal vez sintió aquella y tal poder debió sentir aquel otro; y así pudo ser tal otra y así aquel... Entonces me atraviesan algunos sentimientos que pasan por la pena y la compasión especialmente hacia tantas mujeres que conocí en mi vida, algunas muy cercanas, que no pudieron, no supieron, no imaginaron que había elección. No fue hace tanto.

Estos recuerdos y pensamientos me los dispara una novela como sencilla y sutil, que no sólo tiene que ver con la España franquista, sino con la condición de la mujer ayer nomás.









Carmen Martín Gaite. Entre visillos. RBA, 1994 (1957)

Resumen de la editorial:
En una pequeña ciudad de provincias la vida discurre parsimoniosa, lenta, sin ganas. A través de las conversaciones de un grupo de chicas, de sus encuentros y desencuentros, de sus deseos y frustraciones, y de su relación con Pablo Klein, el nuevo profesor de alemán del instituto, un hombre reservado e inconformista, se va dibujando el retrato en negativo de una España desolada, de una sociedad en permanente crisis y de una juventud desilusionada, harta de una vida triste y rutinaria. La autora, que fue galardonada con el Príncipe de Asturias de las Letras por el conjunto de su obra, ganó el Premio Nadal en 1957 por esta novela. 

Los crímenes de Alicia. Guillermo Martínez


Me gustaron todas las novelas que leí de Guillermo Martínez. A esta la esperaba especialmente, porque Crímenes imperceptibles fue la primera que leí de él.

Este nuevo misterio desentrañado por Arthur Seldom y G., tiene como trasfondo la vida de Lewis Carroll y su relación con las niñas. Es bien interesante cómo se cuelan las distintas justificaciones o detracciones sobre la pedofilia en la época victoriana y más aún la visión de Martínez sobre qué hacer en la literatura con los temas políticamente incorrectos:

Hay una frase de Liliana Heker que me sirve de divisa: “un escritor no puede tenerle miedo a la imaginación”. Sería muy triste que solamente pudiésemos escribir sobre los temas que la corrección política de cada época nos deje. No se puede extirpar la maldad de la literatura, porque nos quedamos con ñoñerías. La maldad es lo esencial de la literatura. Todas las variantes de la naturaleza humana, la potencialidad del peligro, es de lo que vive la literatura. No hay literatura sin maldad.
dijo en una entrevista este fin de semana.

Por lo demás, es un policial muy entretenido y llevadero, con algunos toques de lógica y matemáticas que se me hicieron más livianos que la novela que precede a esta serie.









Guillermo Martínez. Los crímenes de Alicia. Destino, 2019
Resumen de la editorial
Oxford, 1994. La Hermandad Lewis Carroll decide publicar los diarios privados del autor de Alicia en el país de las maravillas. Kristen Hill, una joven becaria, viaja para reunir los cuadernos originales y descubre la clave de una página que fue misteriosamente arrancada. Pero Kristen no logra llegar con su descubrimiento a la reunión de la Hermandad. Una serie de crímenes se desencadena con el propósito aparente de impedir, una y otra vez, que el secreto de esa página salga a la luz.
¿Quién quiere matar al mensajero? ¿Cuál es el verdadero patrón que se esconde tras esta sucesión de crímenes? ¿Quién y por qué está utilizando el libro de Alicia para matar?
Para desentrañar lo que ocurre, el célebre profesor de Lógica Arthur Seldom, también miembro de la Hermandad Lewis Carroll, y un joven estudiante de Matemáticas unen fuerzas para llegar al fondo de la intriga, y serán peligrosamente arrastrados por unos crímenes impredecibles, en una investigación que combina la intriga con lo libresco.
Con una prosa tersa y precisa, Guillermo Martínez, autor de Los crímenes de Oxford, ha escrito una novela fascinante que en la tradición de Borges y Umberto Eco lleva el relato policial al terreno literario.

Nada. Carmen Laforet


Hace rato que quería leer esta novela, pero tuve que arrancar con Carmen Laforet desde La mujer nueva, hasta que volví a la querida Biblioteca Pedagógica al comenzar el año. El ejemplar que conseguí tiene varios años. Alguien lo leyó, evidentemente, para realizar un análisis para la escuela o la facultad. Está subrayado y comentado. Me encantó leer varias veces “hija de puta” en algunos párrafos donde la tía Angustias hace gala de su resentimiento, por ser suave.

Estamos ante una gran novela por varios motivos. Por el estilo narrativo, por el retrato social, familiar y político de la España de la posguerra civil, por la construcción de cada uno de los personajes. Pero además por lo que rodea la escritura del libro. Les españoles, por lo que vi, han leído Nada en las escuelas y, al ser Laforet la primera ganadora del Premio Nadal, conocen esas vicisitudes, totalmente desconocidas para mí.

El plus que tiene esta novela en mi lectura es justamente aproximarme a la vida de Laforet, con sus 23 años, escribiendo para poder comprar un abrigo. Y porque fue mujer, joven y pobre en la España de Franco.










Carmen Laforet. Nada. Destino, 1985 (1945)
Resumen de la editorial:
La adjudicación a la novela Nada del Premio Eugenio Nadal correspondiente al año 1944, que es precisamente el de su instauración, significa una revelación literaria de extraordinaria altura. Asombra su carácter de novela plena. Las sucesivas ediciones de Nada se han vendido con una rapidez vertiginosa, lo que demuestra el favor del público por una obra que ha sido calificada por la crítica como un "caso único en la categoria de lo excepcional"

Media vida. Care Santos


Quien pase de vez en cuando por este blog podrá darse cuenta de que soy bastante diversa en mis lecturas, o: de que me gusta casi todo, una buena variedad de géneros y autores. Así, de Arlt, pasé a esta novela.

Lo atractivo a la hora de elegirla fue lo mismo que me gustó una vez terminada: hay una historia entre el franquismo y la transición, hay amigas y hay familia.

Un retrato de época magnífico de una pequeña porción de la sociedad española a lo largo de 31 años y de los sueños y las posibilidades de las mujeres en ella. Vida, historia, memoria y perdón.














Care Santos. Media vida. Destino, 2017

Resumen de la editorial:
En pleno verano del año 1950 cinco chicas adolescentes internas en un colegio de monjas juegan juntas por última vez a «Acción o Verdad» o, como ellas lo llaman, el juego de las prendas. Dos de ellas, las gemelas Viñó, están a punto de empezar una nueva vida, llena de interrogantes, lejos de allí. La ocasión es especial y lo saben, pero ninguna espera que esa noche se convierta en un punto de inflexión para alguien más y que sin siquiera imaginarlo acabe marcando su camino para siempre. A través de las vidas de cinco amigas a lo largo de treinta años, Care Santos retrata a una generación de mujeres que tuvieron que construir sus destinos en un momento en que la hipocresía de aquellos que querían mantener las formas a cualquier precio se enfrentó a nuevas miradas sobre la amistad, el amor y la libertad.

Primera memoria. Ana María Matute


Cuánta belleza hay en la narración de una historia con tanta crueldad, la que se va metiendo en la vida de niñxs y adolescentes que van descubriendo el mundo de los adultos. El contexto ayuda: se inicia la guerra civil; hay una mujer, la abuela, dirigiendo con mano de hierro (ay, tan patriarcal) una casa y unas vidas; está ahí la búsqueda de identidades de Borja y Matía, yendo hacia el ser hombre y ser mujer; está Manuel, hermoso allí.

La historia es cruel, lo que pasa allí es cruel, pero tiene una belleza conmovedora. Habrá que encontrar tiempo para leer los otros dos libros que componen la trilogía de esta española que no me defraudó.












Ana María Matute. Primera memoria. RBA, 1995

Resumen de la editorial:
La guerra civil está ahí, lejana e indivisible, tal vez porque la adolescente Matía y su primo Borja viven en esos momentos en una isla, en casa de su abuela. En ese rincón del mundo, Matía, huérfana de madre y de padre desaparecido, irá despojando su mirada de la inocencia de la infancia y despertará a la tristeza de una realidad que siempre le había sido disfrazada. Durante ese proceso, que no es otro que el paso a la vida adulta, Matía descubrirá muchas cosas de sus mayores, iniciando esa decepción inevitable que sucede a las ilusiones de la niñez.
Esta novela de iniciación, narrrada desde el lirismo más descarnado, ganó el Premio Nadal en 1959.