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Los íntimos. Marta Sanz


Siempre leí a Marta Sanz como a una trabajadora de la palabra. No muchas escritoras (y escritores) escriben desde ese lugar. Por eso este libro (que es "novela social", diario, memoria) me enganchó: hay una autora de la clase obrera y que asume su oficio desde allí. Mira su oficio, a sus compañeros de ruta, a personajes entrañables, a sus sueños, al mundo editorial, al capitalismo, al poscapitalismo, en fin, a una época como esta. 

Tan filosa Marta, tan adorable.

4/5🎗































Marta Sanz. Los íntimos (Memoria del pan y las rosas). Anagrama, 2024

Sinopsis de la editorial:
¿Unas memorias? ¿Un dietario? ¿Un libro de viajes? ¿Un ensayo sobre la literatura y el mundillo literario? ¿Una crónica de la literatura española entre los siglos XX y XXI? ¿Una novela social? ¿Una carta de suicidio?
Más bien un exorcismo, ya que no por casualidad arranca con una invocación al padre Karras de El exorcista. Dice la autora, acaso poseída: «Soy una escritora que pide un ascenso y ya es demasiado vieja para ascender. Soy una escritora que no cree −para nada− en la autonomía del campo cultural. Soy una escritora, en medio de la selva, que se abre camino entre la vegetación con un machetito mellado». Y asegura: «Escribo un libro para salvarme de los libros y sus repliegues laterales. Sus turbulencias y su moho. Su copyright. Para recuperar una pureza que solo me haga pensar en que Confucio es el padre de la confusión y enunciar grandes palabras que trascienden lo local para transformarse en asunto humano, demasiado humano [...]. Una literatura sin la mugre de la envidia o la negociación del anticipo. Sin portadas ni listas de notables en los suplementos literarios».
El libro sobre un imposible. Sobre cómo todo lo que hay fuera está dentro y lo íntimo termina siendo político. El mercado en el estilo y el estilo que se cuela entre las rendijas de la realidad. Sanz −nieta de un mecánico melómano− cuenta ese tránsito y esa violencia con nervio y amor por la escritura. En estas páginas, que son un cajón de sastre o de sastra, cabe la reflexión sobre el oficio de escribir, con sus ferias (del libro y de las vanidades), las lecturas de la infancia y las de la madurez, los encuentros (singulares) con estrellas de relumbrón como Irvine Welsh, James Ellroy y Annie Ernaux, los encuentros (más normales) con colegas como Pilar Adón, Luisgé Martín, Almudena Grandes…
Tiene el lector en sus manos un ejercicio literario libérrimo, batallador, rebosante de reflexiones sagaces y de un gozoso sentido del humor. He aquí condensada la vida (y milagros), el cuerpo, de una escritora perpleja ante la realidad y empeñada en seguir tomando la palabra. Con resentimiento y gratitud hacia nosotros, lectores, que la esperamos a este otro lado.





Daniela Astor y la caja negra. Marta Sanz


Con tener una mínima noción de los años de la transición y el destape español alcanza para que esta sea una novelaza. Es que Marta Sanz nos cuenta esa época desde la voz de una niña de 12 años que mira a las actrices que protagonizan esos años, se transforma en una de ellas en sus juegos y mientras tanto vive con su madre, su padre, su amiga, sus vecinos, su cuerpo, las preguntas. Preguntas sobre las mujeres y sus cuerpos y la libertad. 

Es una gran novela sobre el aborto también. Increíble.













Marta Sanz. Daniela Astor y la caja negra. Anagrama, 2015 (2013)

Sinopsis de la editorial:

Susana Estrada enseña un pecho mientras Enrique Tierno Galván le entrega un galardón. Amparo Muñoz es coronada Miss Universo y María José Cantudo protagoniza el primer desnudo integral del cine español. Marisol aparece desnuda en la portada de Interviú y Barbara Rey presenta un programa sentada en un sillón de mimbre a lo Emmanuelle. Es la época del fantaterror, la tercera vía y el destape. El desnudo femenino se intelectualiza a la vez que se va consolidando como bien de consumo. Mientras tanto, Catalina come miga de pan para que le crezcan las tetas, lee a hurtadillas revistas del corazón, tiene un amor secreto y se encierra en su cuarto para jugar con Angélica, su mejor amiga. Allí dejan de ser ellas para convertirse en Daniela Astor y Gloria Adriano, trasuntos de esas actrices que crean un estereotipo que no se corresponde con el de la madre de Cati, ni con el de la madre de Angélica. Las niñas viven en un mundo paralelo hasta que la realidad da un giro imprevisto y han de mirar de frente las cosas que pasan. Recolocar el mundo. Decidir quienes son y qué significa ser una mujer admirable.

Esta es una novela que, contrapunteando la voz en primera persona y el falso documental, se pregunta sobre los límites del pudor y sobre qué significa la liberación de las mujeres. Habla de cómo se relacionan la realidad y sus representaciones, y de cómo éstas a menudo se escriben con un lenguaje ajeno que Marta Sanz hace suyo a través de una potente mezcla de violencia y de ternura, sentido del humor y sentido crítico. Daniela Astor y la caja negra habla de las metamorfosis, la herencia y la memoria del cuerpo. De la rivalidad y la solidaridad. Es una novela sobre la Transición que elige un punto de vista con el que aun no se había narrado: el de las preguntas que se hacen las mujeres, su inquietud y sus bellas imágenes.

Trilogía de Zarco. Marta Sanz


No sé por qué estos tres libros (que me encantaron) se popularizaron como la "Trilogía de Zarco" y no como la "Trilogía de Paula Quiñones". Porque, qué personaje Paula y otro tanto Luz Arranz. Hermosas, grandes mujeres.

Leí los tres libros de corrido, en la última semana. Los dos primeros con una predisposición mía más a la lectura de típicas novelas negras, que lo son y muy buenas. Es casi una postura mental cómo me dispongo a ese tipo de lecturas.

Pero siendo Marta Sanz su autora, hay un plus. pequeñas mujeres rojas requirió de mí otra postura, porque sí, es una novela negra. Y sí, también está escrita por Marta Sanz. Pero tiene una densidad impresionante.

Yo no leo de la misma manera un libro escrito en 2012 que uno escrito hoy; tampoco leo hoy del mismo modo en que leía entonces. Supongo que lo mismo pasa en la escritura. Es sólo una suposición.

pequeñas mujeres rojas no habla sólo de las fosas de la guerra civil española. Es la historia de un pueblo y de una familia. Es un abordaje del lenguaje, que a veces corta la respiración. Es la voz de los huesos de niños, niñas y mujeres. Es la violencia hacia las mujeres sin adornos, sin romantizar, con toda la crueldad que no nos cuentan los diarios ni otras páginas literarias. Corta la respiración.

Black, black, black y Un buen detective no se casa jamás son buenas novelas negras. pequeñas mujeres rojas es una novela enorme.

Black, black, black










Marta Sanz. Black, black, black. Anagrama, 2010
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Un buen detective no se casa jamás













Marta Sanz. Un buen detective no se casa jamás. Anagrama, 2012
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pequeñas mujeres rojas













Marta Sanz. pequeñas mujeres rojas. Anagrama, 2020

Resumen de la editorial:
Black, black, black
Los padres de Cristina Esquivel, una geriatra a la que han encontrado estrangulada en su piso de Madrid, contratan al detective Arturo Zarco para que encuentre al asesino. En realidad, lo que esperan es inculpar a Yalal, el albañil marroquí con el que estaba casada Cristina, y que ahora tiene la custodia de la hija de ambos. Zarco es un detective muy poco convencional; cuarentón, gay, y aún estrechamente ligado a Paula, su ex mujer, a la que cuentay con la que discute por teléfono las vicisitudes de la investigación, y hasta los pormenores de sus fascinaciones eróticas. Pero bajo la superficie de las charlas, tras el relato de ir y venir de vecinos sospechosos y de presuntos implicados, la conversación telefónica entre el detective y Paula se convierte en un pretexto para la dominación y la venganza, para el daño que se quieren infligir dos personajes que se odían, se aman, se necesitan y se repelen. Hasta que el forcejeo dialéctico entre Zarco y Paula queda, de repente, interrumpido por el diario de la enfermedad de Luz, una de las vecinas de la geriatra asesinada, y madre de Olmo, el jovencito que fascina y perturba a Zarco.
Un buen detective no se casa jamás
Zarco, aquel detective tan poco convencional de Black, black, black, cuarentón y gay, ex marido de Paula y luego novio de Olmo –tan joven, tan seductor, y ahora tan infiel– se va de viaje. Para olvidar y para que le olviden. También para huir de la compasión irónica de su ex mujer.
Se refugiará en el riurau que la riquísima familia de Marina Frankel, una antigua amiga, tiene en las afueras de una ciudad de la costa mediterránea. Marina pertenece a una estirpe de gemelas monocigóticas: Amparo y Janni, la primera generación; Marina y su hermana Ilse; las hijas de Ilse. Abandonadas por Janni cuando eran niñas, Marina e Ilse han sido criadas por la tremenda Amparo, única heredera del viejo Orts, que con su vitalidad y su rústico talento para los negocios ha multiplicado la fortuna familiar. Ya mayor, Amparo se casa con Marcos Cambra, un bello podólogo que se parece a Delon, y vive en el riurau rodeado de mujeres que representan las dos caras de una extraña moneda familiar: una casi fea, la otra bellísima. El camaleónico poder de las hermanas rodea de misterio a esta familia de espesa femineidad y enigmas múltiples.
Zarco, inesperado detective nunca escueto en palabras, los irá desvelando uno a uno, aunque de repente note, en su interior más recóndito, que también él necesita que alguien lo encuentre...
pequeñas mujeres rojas
Paula Quiñones llega a Azafrán para localizar fosas de la guerra civil. Mantendrá correspondencia con Luz (suegra de Zarco, el detective tan poco convencional que conocemos de Black, black, black y de Un buen detective no se casa jamás, cuarentón y gay, exmarido de Paula a la que contará sus amores con David Beato, descubrirá sus temores respecto a la existencia de un delator y relatará las leyendas familiares. Al mismo tiempo, Analía, madre de David, cuida amorosamente de Jesús Beato, dulce patriarca que acaba de cumplir un siglo, y atiende a los mensajes que este le sopla al oído… Pronto, una atmósfera gelatinosa y endogámica amenaza con aplastar a Paula: el western expresionista se enturbia hasta llegar al extremo de un terror habitado por animales que podrían hablar, pero permanecen mudos; una niña que quiso ser cantante y peona caminera; y una legión de fantasmagóricos niños perdidos y mujeres muertas…