Pinta tu aldea y pintarás el mundo, dice la frase atribuida a Tolstoi y Guillermo Saccomanno viene haciendo un arte eso de mostrarnos pequeños desmoronamientos para que podamos hacernos una idea de un universo en decadencia.
En su literatura y en sus declaraciones públicas, casi como una progresión, se ve ese cansancio de Saccomano, un cansancio moral, un hastío profundo por los que tiene sobradas razones. En esta novela, describe, a través de una trama sencilla, como poco a poco va aflorando la corrupción no sólo vinculada a los grandes espacios de poder, como el municipio, el periodismo, la policía y el narco, sino en la vida individual de cada habitante de la Villa.
Retoma Arderá el viento algunos personajes de Cámara Gesell y lo que vuelve también es la m*erda que corroe a todas las almas en tiempos oscuros.
4,5/5🎗
Guillermo Saccomanno. Arderá el viento. Alfaguara, 2025
Sinopsis de la editorial:
Un extraño matrimonio llega a un pueblo de la costa, con un pasado incierto detrás y la determinación de instalarse en el lugar. Comprar el Hotel Habsburgo será algo que nadie olvidará. En poco tiempo, ese noble húngaro dedicado al arte, esa mujer sensual que lleva adelante el negocio, y sus dos hijos aún más extraños que ellos, se irán volviendo de manera imperceptible, pero definitiva, el hilo que enhebra la miseria, la corrupción y las bajezas de todos los pobladores.
Narrada por una voz profundamente literaria, Arderá el viento permite oír la conciencia que late en toda ciudad pequeña, y es capaz de capturar el horror en la vida de una villa de mar y la belleza que todavía anida en ella. Guillermo Saccomanno se apropia de un territorio, de sus habitantes, de su pasado y de sus secretos, para mostrar ese entramado de complicidad entre la política, el narco, la policía y el periodismo, en medio del cual las personas corrientes sobreviven a su propia existencia.
Cuando una novela, a partir de una historia en apariencia personal, individual, cuenta la historia de un país de manera tan sutil pero tan categórica yo no puedo más que aplaudir.
Esta es la historia de un adulto joven nacido en Colombia en los 70 y que va creciendo mientras se desarrolla el imperio de Pablo Escobar y la muy yanqui "guerra contra las drogas". Escobar apenas aparece en la novela; lo que atraviesa esta vida son las consecuencias: los tiroteos en las calles, los atentados, el no saber si se vuelve a casa, si los seres queridos vuelven, la sensación de poder ser un blanco sólo por estar en el lugar equivocado, en fin, crecer y vivir con miedo.
En la otra vida que narra este libro leemos los inicios del tráfico de marihuana y cocaína, la cotidianidad, la inocencia tal vez.
Me reitero pero me fascina cómo una vida puede contar un país. Bravo
Juan Gabriel Vásquez.
Juan Gabriel Vásquez. El ruido de las cosas al caer. Alfaguara, 2011
Sinopsis de la editorial:Tan pronto conoce a Ricardo Laverde, el joven Antonio Yammara comprende que en el pasado de su nuevo amigo hay un secreto, o quizá varios. Su atracción por la misteriosa vida de Laverde, nacida al hilo de sus encuentros en un billar, se transforma en verdadera obsesión el día en que éste es asesinado.Convencido de que resolver el enigma de Laverde le señalará un camino en su encrucijada vital, Yammara emprende una investigación que se remonta a los primeros años setenta, cuando una generación de jóvenes idealistas fue testigo del nacimiento de un negocio que acabaría por llevar a Colombia —y al mundo— al borde del abismo. Años después, la exótica fuga de un hipopótamo, último vestigio del imposible zoológico con el que Pablo Escobar exhibía su poder, es la chispa que lleva a Yammara a contar su historia y la de Ricardo Laverde, tratando de averiguar cómo el negocio del narcotráfico marcó la vida privada de quienes nacieron con él.
El ruido de las cosas al caer es la historia de una amistad frustrada. Pero es también una doble historia de amor en tiempos poco propicios, y también una radiografía de una generación atrapada en el miedo, y también una investigación llena de suspense en el pasado de un hombre y el de un país.
Aunque cree que la crónica como género se estancó ("la crónica está en este páramo inmundo en el que se ha quedado, porque la experimentación nos llega hasta acá"), pocos cronistas como Cristian Alarcón en Argentina. Porque Alarcón será chileno y estará ofendido (con razón) desde pequeño porque en este país le hayan sacado la bandera cuando merecía ser abanderado. Pero empatemos la situación y considerémoslo tan chileno como argentino.
En esta novela híbrida, mitad manual de jardinería, mitad relato de los orígenes, el escritor va en búsqueda de la felicidad, de su paraíso personal ante el fin del mundo tantas veces presagiado por su madre. Prosa hermosa, mujeres fuertes y de mano pesada, varones dominantes y paisajes asombrosos componen este texto que emociona.
Cristian Alarcón. El tercer paraíso. Alfaguara, 2022
Sinopsis de la editorial:
Un escritor cultiva su jardín en las afueras de Buenos Aires. Hasta allí acuden sus recuerdos de la infancia en un pueblo del sur de Chile, las historias de sus ancestras, su abuela, su madre. También el exilio a la Argentina y cómo en ese destierro son las mujeres quienes siembran la huerta, los jardines, la solidaridad, lo colectivo.
Novela sin género, híbrida y poética, leer El tercer paraíso es entrar en un instante al universo de Cristian Alarcón, autor de este viaje literario, botánico y feminista que, lejos de agotarse en una primera lectura, nos pide volver sobre el texto para poder responder a las múltiples preguntas que plantea.
«Ambientada en diversos parajes de Chile y Argentina, el protagonista reconstruye la historia de sus antepasados, al tiempo que ahonda en su pasión por el cultivo de un jardín, en busca de un paraíso personal. La novela abre una puerta a la esperanza de hallar en lo pequeño un refugio frente a las tragedias colectivas».
Del acta del jurado del XXV Premio Alfaguara de novela, presidido por Fernando Aramburu y compuesto por Olga Merino, Ray Loriga, Paula Vázquez, Marisol Schulz Manaut y Pilar Reyes

Llevo leídos dos libros de Hernán Rivera Letelier pero en ellos se percibe un universo: el de las salitreras, el pobrerío de los obrajes, las huelgas y los personajes adorables que se desenvuelven en ese ambiente.
Ya lo dije: un uso precioso de las palabras tiene Rivera Letelier y en esta novela en particular hay ternura y humor en un hombre que se cree Cristo, una puta devota y un loco que barre el desierto.
Preciosa.
Hernán Rivera Letelier. El arte de la resurrección. Alfaguara, 2010
Sinopsis de la editorial
Domingo Zárate Vega comenzó a advertir formas apocalípticas en las nubes y a acertar en la predicción de pequeños desastres. Tras la muerte de su madre, se hace ermitaño en el Valle de Elqui, donde descubre, a través de una visión, que él es nada menos que la reencarnación de Jesucristo.
Cuando en 1942 se entera de que en la oficina Providencia vive una prostituta que venera a la Virgen del Carmen y que además se llama Magalena, sale a buscarla con el propósito de que sea su discípula y amante, y juntos divulgar la inminente llegada del fin del mundo.
El desierto chileno y las oficinas salitreras castigadas por el sol son los hostiles parajes donde el iluminado, más conocido como el Cristo del Elqui, causará revuelo entre los lugareños con sus prédicas santas.
Personajes grotescos y entrañables, sermones afiebrados e inverosímiles milagros son los elementos con que Hernán Rivera Letelier construye esta inolvidable crónica de una época y una geografía únicas en una prosa llena de humor y surrealismo.
Este libro es una maravilla. Pero de verdad, una maravilla. Yo, que no soy especialmente amante de las historias narradas por niñes, quedé subyugada por Claudia, la niña colombiana que relata unos pocos meses de su infancia, de sus 8 años.
Claudia se asoma a muchos abismos, tratando de comprender a las mujeres de su familia, todas con sus vidas de alguna manera mutiladas, por tradición, por cultura, por decisiones o por su carencia (ah, el patriarcado). Todas, entonces, se acercan en algún momento a un abismo.
Desarrollada en Cali en los años 80, la novela está habitada por otras mujeres que llegaban a través de las páginas de revistas de moda en la época, todas ellas espléndidas pero desgraciadas: Natalie Wood, Karen Carpenter, la princesa Grace de Mónaco.
Recomiendo mucho, mucho Los abismos, que leí desde la tarde de un domingo otoñal hasta esa misma noche fresca en que dormir sin llegar hasta la última página me resultó imposible.
Pilar Quintana. Los abismos. Alfaguara, 2021
Reseña de la editorial:
Claudia vive con sus padres en un apartamento invadido por plantas que se estiran para tocarla. Como todas las familias, la suya contiene una crisis, y solo hará falta que algo o alguien llegue a detonarla.
Cada quien tiene un punto de quiebre en la infancia, y Claudia, la protagonista de esta historia, narra, desde la expectación y la mirada aguda de cuando fue una niña, los hechos que abrieron las grietas por donde se colaron los peores temores, aquellos que son irreversibles y empujan al borde del precipicio.
Los abismos es un relato estremecedor en el que una hija asume las revelaciones de su madre y los silencios de su padre para empezar a construir su propio mundo. Tras el éxito de La perra, con esta novela, Pilar Quintana consolida el importante lugar que ha conquistado en las letras hispanoamericanas.
«Los abismos se adentra en la oscuridad del mundo de los adultos a través del punto de vista de una niña que, desde la memoria de su vida familiar, intenta comprender la conflictiva relación entre sus padres. Con el telón de fondo de un mundo femenino de mujeres atadas a la rueda de una noria de la que no pueden o no saben escapar, la autora ha creado una historia poderosa narrada desde una aparente ingenuidad que contrasta con la atmósfera desdichada que rodea a la protagonista. Con una prosa sutil y luminosa en la que la naturaleza nos conecta con las posibilidades simbólicas de la literatura, y los abismos son tanto los reales como los de la intimidad.»
Creo que Patricio Pron va camino a transformarse en uno de mis escritores vivos favoritos. Después de un debut que me dejó un sabor raro pero la puerta abierta, llegaron unos cuentos que sorpresivamente me encantaron y esta novela a la que fui con los ojos cerrados.
Mañana tendremos otros nombres es una novela sobre estos tiempos: el tema es el amor, esta es una novela de amor y rupturas. y la salida de Ella y Él, que rondan los 40 años, a un "mercado amoroso/sexual" cambiado y cambiante, atravesado por las tecnologías y los rechazos vía dedo pulgar. Es también una novela sobre nuevas masculinidades y femineidades, sobre mandatos, maternidad y amigues. Pero en el fondo es una novela sobre el capitalismo actual, sobre la precariedad de nuestras vidas girando alrededor de la precariedad de nuestros trabajos, sobre lo perdidos que nos sentimos en este mundo donde somos cada vez más desechables.
Por si todos estos temas fueran poco, la novela, que por momentos parece un gran ensayo sobre este tiempo, está bárbara; Pron maneja la ironía y la autocompasión con un muy buen estilo y tiene algunas escenas que son de antología.
Patricio Pron. Mañana tendremos otros nombres. Alfaguara, 2019
Resumen de la editorial:
Viven en Madrid, en la actualidad. Ella es arquitecta, tiene miedo a hacer proyectos de futuro y busca algo que no puede definir. Él escribe ensayos, lleva cuatro años a su lado y nunca pensó en verse soltero de nuevo, en un «mercado» sentimental del que lo desconoce todo.
Por las grietas de su derrumbe como pareja entran las amistades, sus consejos y sus vidas, la mayoría de las veces con más dudas que certezas. Es la generación Tinder, la de unas personas que eliminan a otras con un dedo; una generación en la que todos están expuestos y a la postre desencantados. La ruptura de una pareja también dice mucho de un país, de un momento, de una idea de convivencia. Y la radiografía de los tiempos es dura: padres que lo son por obligación, experimentos de reinvención personal que son performances sin público, unas tecnologías que lo penetran todo, incluyendo la intimidad. Ella y Él, ya próximos a los cuarenta, comienzan a habitar esos nuevos espacios posibles en paralelo, sin desgarros románticos pero con una fuerte añoranza misteriosa que tal vez vuelva a reunirlos.
Mañana tendremos otros nombres es una mirada a las relaciones sentimentales del animal humano desde una óptica sociológica que no excluye la ternura. Es, sobre todo, la gran novela del amor en los tiempos de las redes.