Me gusta Luis Gusmán, me atrapa, me entretiene. Me deja pensando (Villa es espectacular en ese sentido, revulsiva, asfixiante).
Aunque me falta leer la primera novela en que aparece Walenski, se entiende la historia muy bien. Bordeando el policial, tenemos una trama donde hay policías exonerados, cuerpos arrojados en baldíos, evangelistas, strippers, desclasados y amor.
Siempre es bueno leer a Gusmán.
*Una cuestión: extrañamente esta edición está llena de erratas y cientos de comas mal puestas. Horrible un libro así.
3.5/5 🎗️
Luis Gusmán. No quiero decirte adiós. Edhasa, 2023
Sinopsis de la editorial
"El ex pesista Walenski no sabe, no puede saber que el azar del encuentro con la dominicana Noelia va a derivarlo hacia el territorio turbio del policial negro, cuando un borroso encuentro sexual de un trío en un hotel alojamiento involucre a otros dominicanos metrosexuales, los wallys, y deje un muerto del que hay que deshacerse. Quizás haya una pista en el cirujano plástico Donovan o en Mariana Doré, quizás en una agencia de dobles, o quizás esa pista esté en el mundo de los evangelistas, esas cosas piensa Walenski, quien debe lidiar con la rivalidad entre dos policías, Montes y Martínez, más un tercero, Bersani, que vuelve del retiro como si volviera de la muerte.
En No quiero decirte adiós -la quinta historia con Walenski- Gusmán vuelve a ese río turbio que solo es soportable con un pañuelo en la nariz, junto al club Regatas. Ese universo de desapariciones misteriosas y oficios en extinción donde la acción y el diálogo se precipitan y aceleran como bólidos descontrolados; en la ciudad de Avellaneda, una vez más protagonista. Siempre haciendo un pase mágico con algún relato enmarcado o carta imprevisible que deja ver las aristas prohibidas de los amantes o los incestos, todo eso conforma la piel y la carne de la novela por la que circula el enamoradizo Walenski. Allí va Walenski, otra vez pendulando entre perseguir el deseo y no trastabillar por las venganzas ajenas, entre agencias de dobles de riesgo o informantes que se anexan a ese museo de criaturas que vienen desde atrás para anunciarnos que van a desaparecer."
Un novelón de Luis Gusmán: la trama, el personaje construido casi con perfección, el miedo, el color gris tiñendo absolutamente todo, la elección de ser una persona gris, los olores, la carne quemada, la trama político-genocida vista por un hombre que eligió la "a-política". Lo dicho: novelón.
Luis Gusmán. Villa. Edhasa, 2009
Resumen de la editorial
Cuando era un joven, y se desempeñaba como “mosca”, una
especie de cadete-secretario, Villa se definirá a sí mismo con precisión:
“Donde me daban lugar, me quedaba”. Por entonces, a comienzos de la década del
sesenta, vivía en Avellaneda y buscaba un cómodo lugar en el mundo.
Lo encontrará unos años después, durante el gobierno de Illia, cuando ingresa a
trabajar al Estado, en el área de bienestar social. Un hombre clave en su
carrera, Firpo, le dice que con la memoria que tiene debería estudiar medicina.
Villa sigue el consejo y se recibe de médico. Sin llegar a ser respetado, sin
dejar de ser un “mosca”, escala en su repartición. Es diestro en el arte de la
ubicuidad, y supone que está al margen de los vaivenes de la época, la primera
mitad de la década del setenta.
Se equivoca. El Ministro de entonces es López Rega, las ambulancias van
cargadas de armas, el clima es irrespirable. Villa, una vez más, se acomoda a
la situación. Pero la Historia no es inocente, y aquella sentencia, “donde me
daban lugar, me quedaba”, se vuelve una trampa. Los militares están en el
poder, y los médicos al servicio del Estado pueden cumplir funciones que nunca
hubieran imaginado.
Novela inolvidable, Villa narra la tragedia de un hombre que hasta el final
parece ignorar su miserable destino. Es también un relato ejemplar de la
Argentina violenta, la del final del gobierno de Isabel Perón y, mucho más aún,
la de la dictadura; vista por un amoral, por alguien que no guarda recuerdo de
las traiciones y concesiones que acumuló en su vida.
Hace un rato largo que tenía postergada mi primera lectura de Luis Gusmán; y empecé por la última, como corresponde a una obsesa por las novedades.
Es decir que me pierdo de la historia de algunos personajes que aparentemente tienen larga vida. No hace falta conocerlos previamente para que esta novela sea intensa.
Me quedo con muchas historias de (des)amor con las que me encontré en el libro.
PS: ya lo dije, pero me encantan estas ediciones de Edhasa...
Luis Gusmán. Hasta que te conocí. Edhasa, 2015