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La Santita. Mafe Moscoso


Hay siete cuentos acá: vibra, late, explota e implosiona América Latina en ellos. Y el lenguaje: “desatado”, dice la Enríquez en el prólogo; desbocado, enloquecido, digo yo.

Es América Latina y somos las y los latinoamericanos los que vivimos en estas páginas: en un volcán, en una roca, bajo tierra. Las guerras y las masacres, y la música y las telenovelas. Todo el pasado, mucho presente y algo de futuro. Y ahí abajo también están las desaparecidas. Hay muerte y resurrección, hay muerte y hay amor, hay muerte y hay memoria. Hay Latinoamérica latiendo.

Mamita, las escritoras latinoamericanas.

5/5🎗

























Mafe Moscoso. La Santita. Consonni, 2024

Sinopsis de la editorial:
La Santita es una apertura de mundos cosmopoéticos en los que las fronteras entre cuerpo y espíritu, cultura y naturaleza, femenino y masculino, lo lúdico y lo racional, la ciencia y la magia se desvanecen. En siete historias, la autora organiza universos en los que los manglares, las gallinas, las rocas volcánicas, las cenizas, Owi Wan Kenobi o Cristal se encuentran y tejen vínculos que ponen en juego la existencia de otras realidades (no necesariamente occidentales) que escapan a los limites de tiempo y espacio y vivos y muertos. Inspirada en las cosmologías del mundo andino y sus violencias profundas, Moscoso hace magia con las palabras, inventa ritmos y trae referencias de la cultura popular junto a otra cultura pop ancestral. Rompecabezas de referencias tan reconocible en el imaginario de Moscoso y en tantísimos puntos de América. Posters de Chayanne y Hello Kitty entre viviendas precarias, vegetación random, terrenos vacíos, casas hechas con ladrillos sin pintar ni revocar, ciudades interminables y edificios que brillan al sol, olor a frito y a cilantro. Neón y cumbia. Vírgenes y Star Wars. Estamos, quizás, frente a una literatura del fin del mundo.



Nefando. Mónica Ojeda


Unas pocas palabras para definir esta novela: estremecedora; vertiginosa; perturbadora; SALVAJE.

No puedo decir mucho más, porque todavía estoy perturbada. Quienes la leyeron saben por qué.

4/5🎗
















Mónica Ojeda. Nefando. Candaya, 2020 (2016)

Sinopsis de la editorial:
Nefando, Viaje a las entrañas de una habitación, fue un videojuego en línea poco conocido y pronto eliminado de la red a causa de su polémico contenido sensible. Las experiencias de sus jugadores son, ahora, el centro de los debates gamers en los foros más profundos de la deep web, pero sus usuarios no parecen ponerse de acuerdo: ¿era un juego de horror para frikis, una puesta en escena inmoral o un ejercicio poético? ¿Son tan hondas y retorcidas como parecen las entrañas de esa habitación?
Seis jóvenes comparten un piso en Barcelona y sus habitaciones vibran como colmenas. En cada una de ellas se cuecen actividades tan inquietantes y turbias como la escritura de una novela pornográfica, el deseo frustrado de autocastración o el desarrollo de diseños para la demoscene,subcultura informática artística. Sus espacios privados son arquitecturas blancas donde se explora el territorio de los cuerpos, de la mente y de la infancia. Mirillas hacia lo abyecto y hacia el decir, que los conecta al proceso de creación de un videojuego de culto.

Fiebre de carnaval. Yuliana Ortiz Ruano


Carnaval de lluvia ahí afuera pero carnaval de ritmo y desborde (apenas para empezar a hablar) dentro de las páginas de este libro. 

Leer (escuchar) a una niña en un ambiente opresivo (crisis, crisis, crisis) (dolarización a la ecuatoriana) (pobreza) (violencia machista) y también leer (escuchar) a una niña en un entorno de redes sororas. Leerla (escucharla) descubriendo su cuerpo y las reglas patriarcales desde la inocencia pero no desde la candidez boba. 

Qué belleza, además, leer el habla esmeraldeña. Qué hermoso.

4,5/5🎗





















 Yuliana Ortiz Ruano. Fiebre de carnaval. Concreto, 2024 (2022)

Sinopsis de la editorial:
En Fiebre de carnaval Ainhoa es obligada a crecer. Desde el centro del corazón pujante del carnaval, donde lo trágico y lo festivo confluyen, Ainhoa intenta describir la vida familiar, la música y el baile desmedido y lo hace con una voz inocente y perspicaz. Su narración es un desvarío caliente.
Con una prosa poética y visceral, enriquecida por el ritmo del acento esmeraldeño, Yuliana Ortiz Ruano nos transporta al sofocante calor de una de las regiones más olvidadas, infrarrepresentadas y castigadas de Ecuador, y ofrece una mirada aguda hacia el ejercicio de la violencia y la dominación patriarcal. Imposible entender las complejidades de nuestro continente latinoamericano de la misma manera después de la lectura de esta extraordinaria novela.