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Donde no hago pie. Belén López Peiró

 


Si Por qué volvías cada verano fue un mazazo, Donde no hago pie es desesperante. Belén López Peiró nos relata en su segundo libro su personalísimo proceso desde que decide judicializar el abuso al que la sometió su tío, policía en un pueblo chico. 

Vuelven las preguntas: por qué ahora, por qué no antes. Se suman otras; la principal: ¿vale la pena?

El recorrido por el sistema judicial: encontrar al equipo de abogadas/os adecuado, tratar de entender los vericuetos del Código Penal, lidiar con jueces y fiscales, esperar por años y años el inicio de un juicio, todo esto relata Belén desde su más conmovedora intimidad, que hacen mella hasta en su cuerpo. 

Donde no hago pie se lee con bronca, con pena, con ganas de abrazar a Belén y decirle que ya pasará, que no necesita ser una heroína, que la queremos. Pero en verdad, no estoy tan segura de que "ya pasará". Urge, hoy más que nunca, una reforma judicial en clave feminista.


Belén López Peiró. Donde no hago pie. Lumen, 2021
Resumen de la editorial:
Después de un año sin noticias, una llamada desde la Fiscalía anuncia que, finalmente, la denuncia por abuso sexual ha sido elevada a juicio. Esa mañana invernal comienza para la narradora otro duro proceso: encontrar representación legal, entender las lógicas burocráticas de la Justicia, tejer redes de apoyo para afrontar la causa contra su tío, un comisario poderoso, y juntar coraje para reabrir un expediente que lleva al pasado familiar.
Sin demagogias, Belén López Peiró revisa los contornos difusos de los recuerdos; ensaya respuestas al agobio de audiencias humillantes e indaga en los laberintos de los juicios por jurado.
Donde no hago pie profundiza el proyecto literario de Por qué volvías cada verano, antecedente clave de miles de denuncias anónimas y otras de enorme repercusión mediática. Con un ritmo avasallante, esta crónica encuentra las palabras para transformar en acción política un delito que pretendía permanecer secreto.

Por qué volvías cada verano. Belén López Peiró


Qué libro más aplastante. Como se dijo en alguna reseña, Por qué volvías cada verano es un hecho político. Lo protagoniza una mujer de 26 años que fue abusada desde los 13 hasta los 16 por el prototipo del macho: un familiar poderoso.

La novela, relato de no-ficción, o denuncia, o todo eso, está construida desde una multiplicidad de voces donde todes tienen algo para decir: ella, su madre, su hermano, sus primas, su abogado, los médicos, su propio tío abusador. A veces, Belén es atroz consigo misma. Su entorno, en muchas ocasiones, es atroz con ella.

Nada de lo que se lee, nada de lo que cada voz dice puede presumirse de exagerado. Cada día escuchamos o leemos en la cloaca de las redes sociales cómo a cientos de mujeres le siguen preguntando por qué volvías cada verano, por qué ahora, por qué no antes. Cualquier persona que tenga un mínimo de sensibilidad y empatía podrá encontrar en este libro la respuesta a esas preguntas.









Belén López Peiró. Por qué volvías cada verano. Madreselva, 2018

Resumen de la editorial
Hay libros que son hechos. Este es uno: se puede leer como una novela, como una denuncia, como la propia construcción. Porque es todo eso: una novela polifónica, el relato de un abuso padecido en la adolescencia en manos de un hombre armado, un tío poderoso, el macho de la familia y del pueblo. Y un hecho: acá está la mujer que fue la nena que ese tipo quiso romper para su uso personal. Y está toda entera, fuerte, hablando de lo que da tanta vergüenza hablar. Escribiendo contra todos los que intentaron callarla. Contra sí misma, incluso, a veces. Este libro es una batalla: la que ganó Belén López Peiró iniciando un juicio, buscando asesoramiento legal en un sistema que no se la prodiga a las víctimas, contándole a todos sus parientes y vecinos, obligándolos a ver lo que no querían ver. Y escribiendo, haciendo de su propia experiencia una obra exquisita, una intervención política poderosa. Y muy necesaria. Gracias, Belén, por todo el coraje y toda la fuerza y toda la belleza de este Por qué volvías cada verano. Gabriela Cabezón Cámara