Un crimen dialéctico. Guillermo Martínez


Guillermo Martínez lo hizo otra vez: vuelve a combinar policial y filosofía, una rara avis que podría asustar por su aparente densidad, pero que sin embargo se lee de un tirón. Tiene la tensión clásica del enigma, aunque esta vez no hay un crimen por descubrir, sino uno por cometer. Por si fuera poco, el protagonista es un científico que experimenta y teoriza sobre la existencia o no del libre albedrío.

La novela está servida: todo está dispuesto para disfrutarla y, al mismo tiempo, quedarse pensando.

4/5🎗








Guillermo Martínez. Un crimen dialéctico. Seix Barral, 2026
Sinopsis de la editorial:
Un joven doctor en ciencias, con un pasado de militancia revolucionaria, es convocado por sus antiguos camaradas para cumplir una “misión de sangre” que puede cambiar el destino de las elecciones presidenciales en la transición de una dictadura militar a la democracia. La misión lo obliga a interrumpir un reporte científico sobre un experimento de neurociencias que probaría que el libre albedrío no existe. Este informe se entrelaza de a poco con los dilemas que debe enfrentar el protagonista al convivir con su víctima, con las interferencias y perturbaciones imprevistas del amor y con el plan que concibe con la paciencia de un ajedrecista.
Guillermo Martínez expande con maestría inigualable el género del “policial filosófico”, tal como había hecho con sello propio en Crímenes imperceptibles, Los crímenes de Alicia y La muerte lenta de Luciana B. En un cruce deslumbrante de diferentes cosmovisiones, pone en juego un asombroso registro de lenguajes que van del literario al científico, pasando por el religioso, el filosófico y el político.
Con ecos de Las manos sucias, de Jean-Paul Sartre y de Cosmos, de Witold Gombrowicz, Un crimen dialéctico propone una reflexión inquietante sobre los actos de elección humana, de los más nimios a los trascendentes, y arroja una pregunta cifrada desde el pasado revolucionario que se proyecta hasta nuestro presente.

Sagitario. Natalia Ginzburg




Hay en Natalia Ginzburg una universalidad construida desde las pequeñas historias. Hay en ella un lenguaje llano: el de la gente común que retrata a lo largo de toda su obra.

Sagitario es una novela breve, con una trama aparentemente anodina: una hija (que no es la protagonista) habla de su madre, una mujer bastante insoportable y metiche que, aburrida después de enviudar, se muda a la ciudad con su otra hija y su yerno. Busca hacer amigas, frecuentar ambientes "con cultura", fantasea con abrir una galería de arte.

Con esos elementos, Ginzburg teje un relato mordaz y profundamente costumbrista, cargado de humanidad y atravesado por una sensibilidad notable.

5/5🎗

Natalia Ginzburg. Sagitario. Acantilado, 2023 (1957)
Sinopsis de la editorial:
Para ahuyentar el tedio que padece desde la muerte de su marido, una mujer de mediana edad decide dejar la casa de campo donde ha vivido durante años y trasladarse a la ciudad. Chabacana, mandona y sumamente quisquillosa, sobre todo en lo que respecta a sus hijas, traba amistad con la enigmática Scilla, y pronto las dos mujeres planean abrir juntas una galería de arte. Sin embargo, la aparente seguridad de la protagonista, que se diría bordea la soberbia, no la libra de ciertas decepciones… Una de las obras más celebradas de Ginzburg, llena del humor, la perspicacia y el irrenunciable realismo moral que tanto han aplaudido generaciones de lectores.





Mantequilla. Asako Yuzuki


La literatura japonesa es, por ahora, mi principal forma de acercarme a esa cultura: sé poco de su historia, no he visto casi cine ni series. Desde hace un tiempo vengo leyendo a escritoras de distintas edades y trayectorias (y a algún que otro varón), y en esas lecturas hay algo que me deja, a la vez, pasmada y agradecida.

Aprendo a través de una prosa limpia, en algunos casos casi candorosa, sobre un país y un mundo que podrían parecer ajenos. No lo son tanto.

La novela sigue a una periodista, única mujer en la redacción de una revista, obsesionada con el caso de una asesina que seducía a sus víctimas a través de la cocina. ¿Qué tenía esa mujer, que no mostraba arrepentimiento? Peor: ¿por qué no sentía vergüenza por su cuerpo, por su aspecto rollizo?

Ahí empieza a desplegarse la novela: en las exigencias de belleza (sobre todo la delgadez), pero también en los mandatos que pesan sobre mujeres y varones, y en las formas, a veces sutiles y otras brutales, en que esos mandatos ordenan o aplastan una vida.

4/5🎗















Asako Yuzuki. Mantequilla. Temas de hoy, 2026
Sinopsis de la editorial:
La chef gourmet Manako Kajii se encuentra en el Centro de Detención de Tokio, acusada de haber asesinado en serie a unos cuantos empresarios solitarios, a quienes, al parecer, había seducido con su deliciosa comida tradicional. El caso cautiva a todo el país, pero Kajii se niega a dar declaraciones. Al menos hasta que la periodista Rika Machida le escribe una carta pidiéndole la receta de su estofado de carne. Kajii no puede resistirse a responder.
Rika, la única mujer de su oficina, trabaja hasta tarde cada noche y rara vez se cocina nada que no sea un ramen. A medida que se suceden las conversaciones entre ella y la inflexible Kajii, estas se van pareciendo más y más a una clase magistral de cocina en lugar de a una investigación periodística. Rika confía en que este intercambio gastronómico la ayude a ablandar a Kajii, pero quizá sea ella quien está cambiando... ¿Tienen más en común de lo que ninguna de ellas jamás pensó?
Inspirada en el caso real de «la asesina Konkatsu», Mantequilla, de Asako Yuzuki, es una exploración vívida y apasionante de la misoginia, la obsesión y los placeres transgresores de la comida en Japón.

En todo hay una grieta y por ella entra la luz. Patricio Pron


Qué diferente es Patricio Pron.

En todo hay una grieta y por ella entra la luz es un libro de historias y de preguntas, de miedos y de desafíos. En el texto principal y en las notas al pie.

Todo está atravesado por una sensación de época: un mundo roto, o al menos fatigado: la política, la naturaleza, los vínculos. Y frente a eso, o mejor en ese mismo movimiento, una de las preguntas más insistentes: qué puede hacer la literatura. Qué pueden hacer los escritores. Qué hacemos las y los lectores leyendo.

Pron es, como dice la contraportada, radical, elegante, feroz y melancólico. Pocos libros, en los últimos tiempos, me provocaron una sensación de gloria y angustia, de placer y desasosiego como este.

5/5🎗
































Patricio Pron. En todo hay una grieta y por ella entra la luz. Anagrama, 2026

Sinopsis de la editorial:
¿Qué puede hacer la literatura en un mundo fracturado por la crisis ecológica, la descomposición de la democracia y la pérdida de sentido?
En una Nueva York oscura, todavía conmocionada por la pandemia y bajo el espectro del nuevo autoritarismo de Trump, un escritor recibe el encargo de emprender la biografía de Benjamin Fondane, poeta y cineasta francés de origen rumano, testigo del surrealismo parisino, autor de una película maldita en Buenos Aires y asesinado en Auschwitz. Pero el proyecto se interrumpe. Una enfermedad, un duelo y un acontecimiento devastador abren una grieta por la que se cuelan el pasado familiar, la desaparición de un paisaje, las ruinas del siglo y el recuerdo de un zorro cuya mirada reveló un don extraordinario a su abuelo inmigrante en Argentina.
En todo hay una grieta y por ella entra la luz es una novela mutante, a medio camino entre el ensayo, la autobiografía, la biografía apócrifa y el tratado filosófico; un texto atravesado por notas que lo expanden, un texto que se pregunta cómo vivir hoy, y cómo escribir, en medio del colapso. Es, también, una elegía por un mundo que se desmorona, el mundo físico, pero también el simbólico y el moral. Y es un intento ambicioso, desesperado, necesario, de devolverle un sentido, a través de la imaginación, la creación artística y la atención por la que abogaba Simone Weil.
Una meditación sobre la finitud, el duelo ecológico, la violencia visible e invisible, el arte como resistencia y la posibilidad de una esperanza. Con ecos de W. G. Sebald, Sigrid Nunez, Zadie Smith, Annie Dillard o Rachel Cusk, este libro confirma a Patricio Pron como uno de los narradores más singulares y arriesgados de su generación: radical, elegante, feroz y melancólico. Un escritor que trasforma la desolación en pensamiento vivo y la narración en una emoción luminosamente memorable.