Tinta y sangre. Han Kang


Me parece absolutamente desgarradora la prosa de Han Kang: todo lo que leí hasta acá de ella me fascina y me perturba.

En Tinta y sangre se abren varias líneas: la amistad, la enfermedad, el arte, las obsesiones. Todas confluyen en una certeza inquietante: nadie conoce a nadie. Creemos, interpretamos, asumimos, pero nunca llegamos a conocer en profundidad a quienes nos rodean.

La búsqueda de la protagonista (empeñada en descartar que su amiga se haya suicidado) la arrastra, y nos arrastra, por un recorrido cercano al thriller, en el intento de desentrañar no solo esa muerte, sino también su propia vida y, en última instancia, el sentido de la existencia.

4,5/5🎗















Han Kang. Tinta y sangre. Random House, 2026 (2010)

Sinopsis de la editorial:
Cuando Inju, una reconocida pintora, muere en un accidente de coche, su mejor amiga, Cheonghee, se niega a creer lo que un crítico de arte afirma: que la artista se suicidó. Cheonghee se embarcará en una investigación obsesiva que la llevará a desentrañar aspectos desconocidos de una biografía cargada de fragilidad y desamparo. Pero la búsqueda de la verdad, a ratos peligrosa, supondrá remover su propia historia, hurgar en viejas heridas y padecer el vértigo que produce el misterio de la existencia.
Los sueños y los recuerdos, el arte y la astrofísica, la poesía y el suspense son algunos de los elementos que componen este peculiar y fascinante thriller que la Premio Nobel escribió después de La vegetariana. En Tinta y sangre, Han Kang profundiza en las mismas preguntas de su anterior novela: «Si no podemos rechazar la vida y el mundo para huir de la violencia, y tampoco podemos convertirnos en plantas, ¿cómo seguir adelante?». En este libro nos da la clave: debemos sobrevivir para dar testimonio de la verdad con nuestras vidas.

Los nuevos. Pedro Mairal


Pongámoslo así: entrar en la adultez es desolador. Y si alguien puede describirlo tan bien como Pedro Mairal es porque, en el fondo (digo: quizás, tal vez, a lo mejor), sigue siendo un adolescente. O lo recuerda muy bien.

Los nuevos está atravesada por el desamparo y, a veces, la devastación que la adolescencia trae consigo. Pero no es un libro triste: es tierno. El enfrentamiento generacional entre estos dos pibes y una piba con sus mayores es bastante clásico, pero hacía tiempo que no encontraba en algo leído recientemente una ternura así, de esa que dan ganas de abrazarlos. “Te daban ganas de cuidarlos”, dice Pili. Y a mí también. Sin duda, un mérito de Mairal.

4,5/5🎗







Pedro Mairal. Los nuevos. Emecé, 2025
Sinopsis de la editorial:
Thiago, Pilar y Bruno cruzan el borde inestable que va de la adolescencia a la adultez entre un verano que quema y un invierno que aísla, con Buenos Aires de fondo como un laberinto que empiezan a descifrar. ¿Cómo crecer cuando los adultos parecen enemigos? ¿Qué hacer frente a la exigencia de ser algo que no se eligió? ¿Cuántas formas pueden tener el amor y el deseo?
Marcado por la pérdida de su madre, Thiago busca hacer pie en un mundo por el que se siente expulsado. Desde una universidad en Estados Unidos, Bruno intenta encontrar un lenguaje que lo identifique en medio de una geografía y un idioma ajenos. Pilar, que siempre actuó como centro de gravedad del grupo, es la encargada de sostener lo que queda de esa familia sustituta mientras la suya se desmorona.
Pedro Mairal construye una novela conmovedora, auténtica y poderosa sobre el desamparo y el abismo que se abre al dejar atrás la infancia y sus certezas. Los nuevos es un retrato tierno y feroz a la vez de tres amigos que ensayan un camino propio en un escenario volátil, donde lo único que se mantiene firme es el lazo que los une.

Isolina. Dacia Maraini

 

En enero de 1900, en Verona, Isolina, una jovencita, es obligada a abortar, asesinada y descuartizada. Noventa años después, Dacia Maraini va a buscarla. Rápidamente se da cuenta de que no está, que nunca estuvo.

No sólo porque haya pasado casi un siglo, sino porque Isolina siempre estuvo ausente. A muy pocos les importó el crimen. Hubo un juicio, sí, pero fue el que el principal sospechoso —un militar— inició contra uno de los periódicos por difamación; un proceso que terminó convirtiéndose en una querella política entre el establishment veronés y los socialistas antimilitaristas.

Isolina era soltera, estaba embarazada; alrededor de ella se construyó una reputación tal que las pocas veces que apareció en aquellos años fue para confirmar que, de algún modo, se había buscado la muerte.

Contenida, Maraini se rinde ante la evidencia: Isolina sigue sin justicia.

4,5/5🎗

Dacia Maraini. Isolina. La mujer descuartizada. Femenino Lumen, 1998 (1992)

Sinopsis de la editorial:
En el año 1900 se comete un espantoso crimen: a una muchacha, Isolina, se le practica un aborto salvaje en una taberna y, cuando muere, descuartizan su cuerpo, lo meten en fardos y echan sus restos al Adigio.
Pero los responsables son un distinguido teniente de los alpini y sus amigos, y todos los poderes de la ciudad de Verona se confabulan miserablemente para silenciar el asesinato y evitar la condena de los culpables. Lo consiguen, pero, casi cien años después, la gran novelista Dacia Maraini, fiel al género inaugurado por Truman Capote en A sangre fría, traza un impresionante aguafuerte de Isolina y de la sociedad que se lo negó todo: el derecho a la maternidad, el derecho a la vida, el derecho a la justicia, el derecho incluso a ser recordada.

Damas asesinas. Tori Telfer


Las motivaciones detrás de los crímenes siempre resultan fascinantes; las que impulsan a los asesinos seriales, todavía más. Pero cuando las protagonistas son mujeres, el interés se vuelve otra cosa: morbo, desconcierto, curiosidad. No tanto por los crímenes en sí, sino por el modo en que son juzgados por la justicia, narrados por los medios y digeridos por la sociedad.

En este libro, Tori Telfer reúne historias de asesinas seriales de distintas épocas y lugares del mundo. Revisa documentos cuando existen, crónicas, repercusiones públicas y relatos periodísticos para seguir las huellas de estos casos y, sobre todo, la ambivalencia con la que se mira a estas criminales: monstruos para algunos, anomalías para otros.

El sistema opresivo aparece una y otra vez (la pobreza, los malos tratos, los abusos) incluso en mujeres de buena posición: eran mujeres, y eso ya marcaba un destino. Pero tampoco hay redención fácil. En muchos casos fueron, simplemente, calculadoras y psicópatas. Y punto.

3,75/5🎗







Tori Telfer. Damas asesinas. Impedimenta, 2019

Sinopsis de la editorial:
Al hablar sobre los criminales más letales de la historia, siempre pensamos en Jack el Destripador, Ted Bundy o John Wayne Gacy. De hecho, en 1998, el FBI afirmó que las asesinas en serie «no existían». Pero ¿qué hay de la infame condesa Erzsébet Báthory—apodada «la Condesa Sangrienta»—, de Mary Ann Cotton—virtuosa del «arsénico sin compasión»—, de Darya Nikolayevna Saltykova—«la Torturadora Rusa»—, de Nannie Doss—«la Abuelita Risueña»—, de Alice Kyteler—«la Hechicera de Kilkenny»—o de Kate Bender—«la Bella Rebanadora de Pescuezos»—? Ingenioso y provisto de un enfoque que arrincona las explicaciones fáciles («lo hizo por amor», «es un asunto hormonal», «un hombre malvado le obligó a hacerlo») y los tópicos machistas («era una femme fatale o una bruja»), este esclarecedor estudio glosa las actividades agresivas y predatorias que las mujeres más letales nos han legado para la posteridad. Una sugerente compilación de damas letales, dotada de un vitriólico humor negro, que rescata del olvido a catorce maestras del crimen que hicieron de lo sangriento un arte: horneando deliciosos pasteles con sorpresa, manejando el cuchillo con habilidad mortal o administrando sibilinos venenos a prueba de autopsia.





Alguien que canta en la habitación de al lado. Alan Pauls


Mientras avanzaba en estos ensayos me fui llevando otros libros a mi lista de pendientes: algunos para leer por primera vez, otros para revisitar.

Pauls escribe sobre escritores que ama.

Me conmovió especialmente su Saer, también su María Moreno, su Rodrigo Fresán, y sus Walsh: están Rodolfo y también María Elena.

Más que un libro de crítica literaria, el de Pauls parece un mapa íntimo de lecturas. Un recorrido por los autores que lo formaron, lo marcaron o lo obsesionaron. Un libro, en definitiva, sobre los amores de un lector.

4/5🎗






























Alan Pauls. Alguien que canta en la habitación de al lado. Random House, 2025

Sinopsis de la editorial:
Novela familiar de un lector recalcitrante, Alguien que canta en la habitación de al lado convoca a maestros y pares, dioses y demonios, devociones y desconciertos. Alan Pauls descubre que muchas de las cosas que valió la pena escribir las escribió sobre otros, en estado de curiosidad, de fervor o de pasmo, para afinar con músicas ajenas. Es el Pauls de El factor Borges y Trance el que vuelve aquí con las herramientas pasionales de la crítica para ponerlas a prueba en la práctica del ensayo, único género capaz de revitalizarlas.
Los ensayos de Alguien que canta van y vienen entre tonos y objetos diversos: clásicos Woolf, Kafka, Mansilla, Arlt , ídolos Barthes, Piglia, Deleuze, Aira, Saer , contemporáneos Chejfec, Guebel, Fresán, Chitarroni, Ramos , caballitos de batalla Puig, Borges , enigmas Walsh, Libertella , tótems incómodos Fogwill, Lamborghini , amazonas únicas Ludmer, Walsh, Moreno, Bléfari .
Pero la pregunta que se hace el libro siempre suena más o menos así: ¿qué dicen los otros que escriben de la aventura del sentido? ¿Cómo la arman, cuánta fe o desconfianza le tienen, cuán lejos son capaces de llevarla?