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Pez, piedra, pájaro. Luciana De Luca


Cada vez que leo a Luciana De Luca algo en mí se transforma. Sus mundos mutan y distorsionan a quienes los habitan.

Hay unos colonos, un asentamiento, una tradición que empieza a forjarse. Ahí están Jocabed y sus hijas, las gemelas Zeta y Primavera, la mujer-árbol y la mujer enamorada.

Es también una novela de amor y desamor, de locura, de fábula. Y, otra vez, de transformaciones.

Hay una lírica impactante en la prosa de Luciana, una sonoridad en la forma en que hilvana palabras y oraciones.

Pez, piedra, pájaro. Tres cosas que cambian de estado y una escritura que las hace cantar.

4,5/5🎗

Luciana De Luca. Pez, piedra, pájaro. Tusquets, 2026

Sinopsis de la editorial:
Esa es la tierra deshabitada. Esos son los colonos que llegaron a esa tierra. Esas son sus maldiciones: la sed, el hambre, las criaturas que se traga la llanura. Esa es Jocabed, la que nació con dientes y esas son sus hijas gemelas, Zeta y Primavera. Una se volverá loca de amor, la otra será mujer y árbol.
Inspirada por la tradición de los cuentos de hadas y las fábulas, la tercera novela de Luciana De Luca —con una prosa hipnótica— nos sumerge en una tierra escasa y violenta. Aquí todo es naturaleza, vida, muerte y transformación. En ese pozo, umbral de un bosque oscuro y anhelante, las tres mujeres encontrarán la manera de perpetuar el amor que las une.
“Esta novela es un bosque que mece y que muerde. Una fábula oscura. Un poema sobre el amor, el miedo y el deseo. Maravillosa”. Mónica Ojeda

El amor es un monstruo de Dios. Luciana De Luca


Yo no sé cómo contar las sensaciones que me produjo en el cuerpo esta novela. Estoy convencida de que si pudiera, también podría ser escritora. Pero no, así que apenas esbozaré algunas pocas palabras que me saben a muy poco (porque si pudiera escribirlo todo podría también ser escritora, y no).

Lo que hace Luciana De Luca al narrar esta historia opresiva y luminosa a la vez, lo hace de un modo en que la piel se eriza y una se pregunta cómo es posible expresar así una metáfora, cómo describir el calor, un vínculo, una biblioteca, la rabia, un linaje, cómo el amor, ese monstruo de dios.


















Luciana De Luca. El amor es un monstruo de Dios. Tusquets, 2023
Sinopsis de la editorial:

Antes de las moscas, del calor agobiante y la huelga en el cementerio, parece haber tranquilidad. Nadie ve que el pueblo ya está encerrado en su propio polvo de linajes feroces. Esperan un milagro. En medio del sofoco, la protagonista de esta historia está decidida a esquivar esa herencia. Hecha en la brutalidad y lo agreste, es una mujer que se sabe deforme. El misterio de su familia, de su madre dueña y señora, de su padre débil que mira el río. Ella planea la desaparición de lo que son. Pero nada alcanza cuando lo que tiene que pasar pasa y viene con fuerza salvaje. La llegada de dos extranjeros con sus biblias en las manos cambia el destino de las moscas, de la familia y de los habitantes del pueblo. Hay una advertencia: No confíen en lo que llega sin avisar y se queda.
En El amor es un monstruo de Dios, Luciana De Luca retrata la complejidad y lo siniestro del alma humana. La oscuridad del amor y sus representaciones son encarnadas en personajes que deambulan sin un dios que los salve.

Otras cosas por las que llorar. Luciana De Luca


Cuando leo este tipo de historias me conmuevo recordando, identificando situaciones, sentires. No puedo evitar pensar en mis abuelas, especialmente en la nona Cata, en su cuerpo, en aquel patio, en la carga de italianidad en ella y esas paredes y esas baldosas. Y en su voz: en su ausencia. 

En Otras cosas por las que llorar podemos oír la voz rabiosa de mujeres como Carolina, Catalina y tantas otras que nunca pudimos escuchar.

Qué emoción inesperada reencontrarme con Luciana después de tantos años y en esta novela. Es una joya amigues.







Luciana De Luca. Otras cosas por las que llorar. Tusquets, 2021

Sinopsis de la editorial:
Carolina es una mujer mayor. Es ama de casa, está casada y tiene un solo hijo. Su cuerpo tiene las marcas del paso de los años dedicado a las tareas hogareñas. Su memoria empieza a ser frágil: acumula olvidos y confusiones. Está asustada. El médico le recomienda anotar. Papelitos por todos lados retienen esa memoria que se le escurre entre los dedos. El único lugar propio, que alimenta sus recuerdos, es el patio de la casa, lleno de macetas, un limonero y un árbol de paltas. Pero ese lugar también parece derrumbarse. Una exquisita reconstrucción de costumbres y vida cotidiana de un pueblo, en la que los mandatos arcaicos, venidos de las profundidades de una Italia campesina inmigrante, se reflejan en una existencia sofocada. Desde la subjetividad más pura, Luciana De Luca pinta un cuadro de innegable objetividad. Un soliloquio poderoso, que no concede ni un milímetro a recursos fáciles; por el contrario, da forma y palabra a una mujer que no encuentra cómo expresarse en el denso tejido de obligaciones y postergaciones que conforman su historia y su vida. Como la de tantas otras mujeres.