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La chica que vivió dos veces. David Lagercrantz


En las dos últimas novelas de esta saga, escritas por David Lagercrantz y continuando las producidas por Stieg Larsson, Lisbeth Salander aparece un tanto desdibujada. Todo se concentra,como siempre, en las investigaciones de Mikael Blomkvist, en las que ella continúa colaborando, menos implicada pero siempre en momentos claves.

Sigue siendo, sí, la mujer que odia a los hombres que no aman a las mujeres.

Independientemente de los autores, lo que me queda de las seis novelas, es lo que está detrás, o debajo, de las idealizadas sociedades nórdicas, algo que ya nos había enseñado (con otro valor, con otro estilo), el gran Henning Mankell.

¿Final? digno de una saga que se extrañará.

David Lagercrantz. La chica que vivió dos veces. Destino, 2019
Resumen de la editorial:
Lisbeth Salander está preparada para la batalla final contra la única persona que, siendo idéntica a ella, es su opuesta en todo: su hermana Camilla. Pero esta vez, Lisbeth tomará la iniciativa. Ha dejado atrás Estocolmo, lleva un nuevo peinado y se ha quitado los piercings. Podría pasar por una ejecutiva más. Pero las ejecutivas no ocultan una pistola bajo la americana, no son hackers expertas ni llevan cicatrices ni tatuajes que les recuerdan que han sobrevivido a lo imposible. Mikael Blomkvist, por su parte, está investigando la muerte de un mendigo del que sólo se sabe que ha fallecido pronunciando el nombre del ministro de Defensa del gobierno sueco y que guardaba el número de teléfono del periodista en el bolsillo. Mikael necesitará la ayuda de Lisbeth, pero para ella el pasado es una bomba a punto de explotar.

El hombre que perseguía su sombra. David Lagercrantz


Me despierto el domingo después de una noche de tormenta y mucho, mucho viento. No hay luz; es sólo mi casa en mi barrio. Tengo que esperar hasta la noche para solucionarlo. Después del mediodía, un sol hermoso, una tarde de primavera especial para que me sume otra vez a la marcha para preguntar #DóndeEstáSantiagoMaldonado y para pedir que #DevuelvanASantiago.

Pero dentro de la casa, antes y después, oscuridad. Mi Kindle estaba con bastante batería, así que, adicta como soy a Lisbeth Salander, allá fui. Me lo devoré.

Esta quinta entrega de la saga Milleniumm, segunda escrita por Lagencrantz, es otra vez una vorágine de secretos y corrupción y, atravesando todo, casi siempre subrepticiamente, el buen periodismo. Quizás menos presente que en los cuatro libros, pero ahí está, como están también el pasado y la "ciencia" corrupta, el presente corrupto y la posverdad. Y Lisbeth. Y Mikael Blomkvist.



David Lagercrantz. El hombre que perseguía su sombra. Destino, 2017

Resumen de la editorial:
Lisbeth Salander está cumpliendo condena en la cárcel de Flodberga, en la que intenta a toda costa evitar cualquier tipo de conflicto con el resto de las presas. Pero en el momento en el que Lisbeth se convierte en la protectora de la joven de Bangladesh que ocupa la celda vecina, la peligrosa líder de las internas la coloca en su punto de mira.
Holger Palmgren visita a Lisbeth y le explica que ha recibido una serie de documentos que contienen información relativa a los abusos que sufrió ella en su infancia. Salander acude a Mikael Blomkvist y ambos emprenden una investigación que puede sacar a la luz uno de los experimentos más atroces auspiciado por el Gobierno sueco en los años ochenta. Los indicios los llevan hasta Leo Manheimer, socio en la financiera Alfred Ögren, con quien Lisbeth comparte mucho más de lo que creen.
En El hombre que perseguía su sombra, la quinta entrega de la serie Millennium, David Lagercrantz entreteje una electrizante historia sobre el abuso de poder y las sombras que, desde niña, acechan a Lisbeth.



Lo que no te mata te hace más fuerte. David Lagercrantz


No entro en la polémica de si es válido que un autor escriba la secuela de una saga de otro autor que está muerto, menos en el caso de Steig Larsson, las páginas que tenía su viuda, la herencia de su padre y hermano, etcétera.

Simplemente, después de un mes y algo más de estar todos y cada uno de los días recibiendo malas noticias, viendo caerse todo lo construido, necesitaba este tipo de lecturas. Y punto.