Qué lindo escribe Sergio Ramírez y qué querible es el detective Dolores Morales.
Ya nadie llora por mí es una novela negra clásica, donde, como corresponde al género, el "caso" que se investiga es excusa para mostrarnos la realidad social y política de Nicaragua, con sus pequeñas corruptelas y los más aberrantes chanchullos; con la brutalidad policial y las solidaridades de los nadies; con las mansiones y jet privados y los barrios humildes y duros.
Pese a que es la segunda entrega de las andanzas de Morales (antes protagonizó El cielo llora por mí), la novela se lee entendiéndolo todo.
Sergio Ramírez. Ya nadie llora por mí. Alfaguara,
Resumen de la editorial:
El inspector Dolores Morales está dado de baja en la Policía Nacional des- de hace años. Corren los tiempos presentes, y ahora trabaja como investigador privado desde su agencia establecida en un shopping center de Managua venido a menos. Su labor principal es investigar adulterios de una clientela de pocos recursos. Pero un encargo va a sacarle de la rutina: ha desaparecido Marcela, la hijastra del millonario Miguel Soto, quien contrata a Morales para encontrarla.
Pronto la desaparición de la joven se revela como la punta de un iceberg en el que toman forma la corrupción y el abuso de poder que subyace el discurso revolucionario de la Nicaragua contemporánea. Es ese el momento en que Morales entiende que el éxito del caso no depende de descubrir el paradero de la chica, sino de averiguar las verdaderas razones por las que ha desaparecido.
Críticas y reseñas que leí de este libro, en su mayoría, dicen que es una novela menor frente a Margarita, está linda la mar. Como yo no la leí, esta me pareció muy bien, sin ser una gran novela.
Tiene algunos de los ingredientes que me hacen interesar por un libro (biografía, novelada o no; mujeres con voz, Latinoameríca o Centroamérica, historia, política, patriarcado puro y duro) y, a mi gusto, está muy bien.
No recuerdo por qué compré el libro hace unos años, pero no fue por el nombre de la protagonista, Amanda Solano, ni por la supuesta persona a la que representa, Yolanda Oreamuno, de la que hasta ahora no había tenido noticias. Pero si son ciertas las identidades de las mujeres a las que las narradoras dan voz, entiendo por qué la última de las tres me resultó tanto mejor que las otras dos.
Sergio Ramírez. La fugitiva. Alfaguara, 2011
Resumen de la editorial:
Tres voces femeninas nos relatan la vida dramática de una
mujer que eligió el oficio maldito de escribir en una sociedad cerrada y
provinciana.
Tres voces, tres maneras de concebir la vida, la amistad y
el amor, pero todas con un denominador común: contarnos quién fue la deseada y
envidiada Amanda Solano. Estas voces, cada una con su propio registro, nos
devolverán a la Costa Rica de la primera mitad del siglo pasado, y
así descubriremos a un personaje marcado por su belleza y su genio, por su
desafiante sentido de la libertad, y por la mayor de sus debilidades: los
hombres.
En una convulsa época en que a las mujeres les era denegada
la elección de sus opciones en la vida, a Amanda Solano no le quedó otro camino
que el exilio, dentro y fuera de su propio país. Sergio Ramírez asume
el reto de poner voz a tres personajes femeninos dispares, y lo hace con un
estilo sencillo y emotivo que nos hará cómplices de la historia de esta mujer
singular que vivió de su leyenda y murió sintiéndose olvidada por todos. Aún
hoy, su tumba sigue marcada apenas por un número.