Mostrando entradas con la etiqueta Marcelo Figueras. Mostrar todas las entradas

Valecuatro. Marcelo Figueras


Esta novela nos cuenta la adolescencia de un pibe que empieza su secundaria (en un colegio para varones, confesional) en 1974. Así que es una historia de "iniciación", o de crecimiento, de amistad y de aprendizaje entre el fin del gobierno peronista y el inicio de la dictadura. Pero al protagonista esto no le dice nada hasta bastante después. El pibe es bastante anodino, ni siquiera intuye lo que pasa a su alrededor, pero va acumulando evidencias de que algo pasa. No se fingía demencia, como se dice ahora: se fingía normalidad en aquellos años. 

Fue creciendo la novela, fue de menor a mayor y me terminó resultando conmovedora.

Una particularidad: como considero a Marcelo Figueras el segundo escritor más sexy de la literatura argentina y cada tanto lo escucho en la radio leí toda la novela con él leyéndomela (su voz, sus inflexiones) en la cabeza. Una experiencia particular. 

4,5/5🎗






Marcelo Figueras. Valecuatro. Alfaguara, 2025

Sinopsis de la editorial:
La juventud -y en particular, la adolescencia- es un tiempo explosivo, exuberante. «La sensación de que uno durará para siempre, más que el mar, la Tierra y la totalidad de los hombres», decía Joseph Conrad. Pero ser pibe durante una dictadura, como la de los 70 en la Argentina, supone un juego diferente. Que demanda no solo coraje, sino una dosis de picardía.
El narrador de Valecuatro cursa la escuela secundaria cuando irrumpe la dictadura; sin embargo, nada cambia. Todo sigue pareciendo normal. Hasta que percibe el terror que desborda el escenario de cartón piedra que montó el poder. Y descubre que, además de los desafíos que acucian a cada adolescente -su lugar en la sociedad, el sexo, el amor, una realidad tan injusta que subleva-, su situación entraña otros peligros. Para el cuerpo, sí, pero sobre todo para el alma.
Con humor y sensibilidad, la nueva novela de Marcelo Figueras se pregunta qué pasa cuando el mundo se pone espantoso y, en vez de «fingir demencia», todos fingen normalidad. En esa emergencia, aunque toquen cartas malas, no queda otra que encontrar un modo de ganar la partida.




Todos los demonios están aquí. Marcelo Figueras


Verdadero novelón de Marcelo Figueras, el segundo escritor más bonito de la literatura argentina. 

Historia ambientada en los últimos e inolvidables meses del 2001, nos encontramos con el histriónico psiquiatra Tomás Pons con características bien reconocibles de cualquier persona de la clase media argentina en ese año en particular: endeudado, inquieto, desasosegado. Hasta que llega la oportunidad de "salvarse", de "pegarla". A partir de allí Todos los demonios están aquí se va transformando imperceptiblemente en una novela de "terror criollo", como la describió el autor. 

¿Dónde está el Mal? Aquí, entre nosotros. 

Atrapante, para devorar en tres o cuatro bocados. 










Marcelo Figueras. Todos los demonios están aquí. Alfaguara, 2021


Sinopsis de la editorial:
Tomás Pons es un psiquiatra histriónico y popular entre sus compañeros del Hospital Alvear. Estamos en el año 2001 y el clima enrarecido de la ciudad de Buenos Aires hace mella en él. Recién separado de la madre de su único hijo, con más gastos que entradas y pocas perspectivas de mejorar, recibe una oferta que no puede rechazar: un puesto jerárquico en una clínica privada de la que nunca escuchó hablar y que tiene sede en una remota isla del Delta de Tigre. La clínica es una casona antigua, bien cuidada y rodeada de naturaleza exuberante.
Los pacientes deambulan por el jardín y parece reinar la armonía, una calma sobrenatural. De a poco, Pons comienza a percibir extraños movimientos y presencia situaciones extremas que se resuelven con violencia inusitada. También descubre inscripciones en las paredes, textuales de la Divina Comedia.
Las preguntas se le acumulan. ¿Quiénes son los verdaderos dueños de la clínica? ¿Por qué retacean la información sobre los pacientes? ¿Cuál es el rol de la bella Sophía, quien parece conocer todos los secretos de la institución? Con una trama diabólica, la nueva novela de Marcelo Figueras es una fascinante aventura literaria que borra los límites entre la realidad y la fantasía.

El negro corazón del crimen. Marcelo Figueras


Acá hay una novela sobre Rodolfo Walsh cuando todavía no era Rodolfo Walsh sino, apenas, RJW, o Erre.

Esta novela narra la transformación de "ese hombre" de la apatía y el casi gorilismo hacia la empatía con las víctimas.

En ella está Enriqueta.

Hay un joven que comienza a investigar alrededor del "hombre que mordió a un perro": Hay un fusilado que vive. Y ese joven tiene miedo de que los grandes diarios de la época se le adelantasen pero se encuentra con todas las puertas cerradas. Nada ha cambiado.

Está en esta novela la explicación del prólogo a Operación Masacre que para mí es la más breve, bella pero contundente clase de periodismo de todos los tiempos, de todas las latitudes.

Hoy, al conmemorarse 41 años del golpe cívico militar y a un día de cumplirse cuatro décadas del asesinato y desaparición del gran periodista argentino, #NuncaMás. Memoria. Verdad. Justicia.












Marcelo Figueras. El negro corazón del crimen. Alfaguara, 2017

Resumen de la editorial:
«Este está vivo, gritan, todavía respira. Y al instante, pac. La cara empieza a doler, como si me hubiera dado un jetazo contra una columna. Quiero pedir piedad pero no puedo, tengo la boca llena de sangre.»
Buenos Aires, 1956. Un crimen atroz empuja a un escritor de ficciones policiales a convertirse en detective. Esa decisión acaba con la vida que llevaba hasta entonces: lo vuelve fugitivo, lo entrega a los brazos de un romance prohibido, cuestiona todo lo que creía y lo pone cara a cara con la muerte. Por primera vez.
Las fronteras entre la ficción y la realidad se le desdibujan, como ocurre en este libro. Porque ese crimen terrible existió. Y el escritor-detective, también. En 1956 tenía veintinueve años y se hacía llamar Rodolfo J. Walsh.
En El negro corazón del crimen, Marcelo Figueras reconstruye esos meses de investigación durante los cuales se gesta el libro más emblemático de Walsh: Operación masacre. Pero también narra la transformación de ese joven en el Rodolfo Walsh que hoy conocemos: el escritor comprometido con su tiempo, con la política entendida como defensa del más débil y oprimido, y con el periodismo que cuenta lo que no todos quieren escuchar y saber.

El muchacho peronista. Marcelo Figueras


Y en esta novela, matan a Perón a fines de los años 30. Y dice el autor, por acá, que, ingenuamente, buscaba conjurar el dolor de la dictadura. Sin Perón no habría existido peronismo; sin peronismo la masacre de los 70 y así. Sí, ingenuo. Porque por acá, veintipico de años después, a Figueras le preguntan cómo hubiera sido Roberto Arlt de haber conocido al peronismo. Y tuvo una respuesta casi perfecta:
Puesto a conjeturar, ojo, de un modo lúdico, antes que hipotético o con pretensiones de seriedad, imagino que, en un primer momento, Arlt se habría sentido desconcertado ante el peronismo. ¿Qué habría sido de Silvio Astier y de Remo Erdosain de haber salido al mundo no en la Década Infame, sino durante la Década Fasta gobernada por el Pocho? ¿Adónde habría ido a parar su angustia, la indignidad de humillarse en el trabajo para pucherear, el resentimiento que inflamaba sus planes de venganza contra el sistema? Hace poco escuché a Daniel Santoro desarrollar una teoría según la cual el peronismo simbolizaba el goce. Me pareció genial. Más allá de lo que pregona la marchita, el peronismo no pretendió nunca acabar con el capital, sino más bien redistribuirlo sin dogmatismos, para que todo el mundo pueda gozar al menos un poco. Nada del otro mundo: vacaciones anuales, un asadito de vez en cuando, una jubilación decente. Claro, al lado de la avidez del capital, que es incapaz de redistribuir un peso aun con las hordas afilando la guillotina, el peronismo pareció siempre revolucionario. Pero debe haber pocas cosas menos afines al peronismo que la disciplina revolucionaria. El pueblo peronista no quiere sufrir: quiere pasarla bien, nomás. Cuando se lo gana por sus propios méritos, goza. Cuando vuelven los gendarmes del poder, apechuga y sopla desde donde esté, para apurar el cambio de los vientos. Pero no está peleado con la idea de la guita, ni tampoco la diviniza: la usa, que para eso está. Por eso no habría visto con malos ojos los planes de Arlt de volverse rico mediante sus inventos. Arlt mismo se habría aflojado con el correr de los años, desanudado el ceño y disfrutado del peronismo aquel. Y su escritura también se habría aligerado, virando hacia el lado de la picaresca que tanto disfrutaba de chico. ¡Tarde o temprano debía darse cuenta de que Perón era un personaje arltiano!
Más allá de las ucronías, de los deseos de lectura del autor, es una linda novela, donde se nota a Arlt, se nota a Piglia también. Tremendo leer, otra vez, sobre la Zwi Migdal.


En fin. Un libro que leí hace 20 años y que releo desde un lugar totalmente diferente, ahora que se reedita. 





Marcelo Figueras. El muchacho peronista. Planeta, 1992

Resumen de la editorial
En el primer día del año 1938 Roberto Hilaire Calabert trepa a un tren de carga y huye de su casa. Tiene trece años una insaciable curiosidad por todo lo humano y un don que todavía no conoce: la capacidad de "ver" en otras personas el pasado más secreto que esconden. En su aventura enloquecida se topará con Tardewski un tratante de blancas polaco que lo iniciará en el crimen tendrá un fugaz y definitorio encuentro en un prostíbulo con el coronel Perón se apropiará de un documento altamente comprometedor para el gobierno nacional y asistirá a un aquelarre de sangre y fuego junto a Potota la primera mujer de Perón. Relato iniciático novela pornográfica o historia de intrigas políticas El muchacho peronista hilvana en forma magnífica las andanzas de una virulenta semana en la vida del niño Calabert y su involuntario protagonismo en un mundo que sólo quería conocer de cerca. Marcelo Figueras ha concebido un libro a la manera de las viejas novelas de aventuras las que nunca envejecen las que testimonian un viraje feroz en la vida del héroe y reflejan así los anhelos secretos que hay en todo lector.