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Luciérnaga. Natalia Litvinova


Este fue un mes de lecturas relacionadas a la ex URSS. Pura casualidad. Y esta novela cabalga entre las cercanías de Chernobil y Argentina. 

Es una historia de inmigración y de mujeres y de memoria. Una muestra más de cómo la Historia va moldeando las historias. 

Hay mucha poesía, hay algo de humor y una ternura desbordante en un texto "luminoso y radioactivo".

4/5🎗











Natalia Litvinova. Luciérnaga. Lumen, 2024
Sinopsis de la editorial:
A los treinta y seis años, tras haberlo dejado con su pareja, Natalia regresa a casa de su madre, en Buenos Aires, y así emprende un viaje hacia un pasado entre dos mundos: el de su país de origen, Bielorrusia, en el que la autora nació pocos meses después de la explosión de la central nuclear de Chernóbil, en un momento de caos, pobreza y miseria, y el del país de acogida, Argentina, adonde la familia de Natalia emigró en 1996 en busca de un futuro mejor, pero que se reveló menos acogedora de lo previsto. Mientras Natalia deshace el tejido de su infancia, los recuerdos empiezan a aflorar; y donde la memoria no llega, la imaginación se encarga de llenar los vacíos de la historia familiar mediante un diálogo imaginario con su abuela materna, Catalina, a la que nunca llegó a conocer.
En esta ópera prima delicada y contundente, de desarraigo y memoria, Natalia Litvinova recupera el relato oral de las mujeres de su familia en un mundo inhóspito en el que la historia parece estar a punto de acabarse, y aborda la identidad, los lazos familiares y la experiencia privada en un memoir lleno de poesía y sinceridad, que es también un ajuste de cuentas con un pasado marcado por la migración y la necesidad de sobrevivir a un mundo en disolución.

El fin del "Homo sovieticus". Svetlana Aleksiévich

 

El trabajo de Svetlana Aleksiévich en cada una de sus obras es para sacarse el sombrero siempre. Hace honor al oficio en decadencia y en vías de extinción en que se transformó el periodismo.

Personas de toda la ex URSS cuentan sus vidas y la autora deja que sus testimonios descarnados fluyan. Están quienes añoran la época soviética y hasta a Stalin. Están quienes los abominan. Para bien o para mal, buena parte de ellos tenían esperanzas en los años 90: para que todo volviera a épocas "gloriosas" o para que empezaran a llegar esos tiempos. Nada de eso sucedió: más miseria, mafias, guerras civiles. Lo que pasó lo dice en pocas palabras uno de los testimonios: "Hacia un mes todos eran soviéticos y de pronto eran georgianos o abjasios o rusos".

La voz de las mujeres deportadas, abandonadas, humilladas, golpeadas, de los hombres sumergidos en alcohol, asesinos y ultrajados están aquí. El género humano, más allá de la singularidad del régimen, en toda su naturaleza: la grandeza y la solidaridad junto a la delación y la crueldad. 

Definitivamente, este libro junto a algunas novelas producidas en el este europeo son imprescindibles para entender la Rusia y demás países soviéticos de hoy.

5/5🎗




















Svetlana Aleksiévich. El fin del "Homo sovieticus". Acantilado, 2022 (2013)

Sinopsis de la editorial:

Con la sola ayuda de una grabadora y una pluma, Svetlana Aleksiévich se empeña en mantener viva la memoria de la tragedia que fue la URSS, en narrar las microhistorias de una gran utopía. «El comunismo se propuso la insensatez de transformar al hombre "antiguo", al viejo Adán. Y lo consiguió [...]. En setenta y pocos años, el laboratorio del marxismo-leninismo creó un singular tipo de hombre: el Homo sovieticus», condenado a desaparecer con la implosión de la URSS. En este magnífico réquiem, la autora reinventa una forma literaria polifónica muy singular que le permite dar voz a cientos de damnificados: a los humillados y a los ofendidos, a madres deportadas con sus hijos, a estalinistas irredentos a pesar del Gulag, a entusiastas de la perestroika anonadados ante el triunfo del capitalismo, a ciudadanos que plantan cara a la instauración de nuevas dictaduras... Un texto extraordinario por su sencillez, que describe de un modo conmovedor la sobrecogedora condición humana.

Últimos testigos. Svetlana Alexiévich



Qué difícil este libro. Resulta casi inimaginable que el ser humano haya sido capaz de producir tanto horror (y repetirlo a lo largo de la historia) y que otros tantos hayan sido capaces de soportarlo y sobrevivir.

Svetlana Alexiévich da voz a cien niñes alrededor de cincuenta años después de terminada la segunda guerra mundial. Es estremecedor. No hay muchas más palabras para agregar, porque la congoja me lo impide. Un libro imprescindible.

Un par de observaciones. La guerra no tiene rostro de mujer tiene un plus del que, para mí, carece Últimos testigos. En aquella, Svetlana nos acercó en el prólogo una idea de proceso de investigación y escritura que a mí me fascinó. Acá no hay nada de eso. Pero ahí está presente la autora. Una sensación similar había tenido cuando leí a Maxie Wander: el enorme trabajo, oculto después en las páginas, de estas mujeres que primero y ante todo escuchan mucho.























Svetlana Alexiévich. Últimos testigos. Los niños de la segunda guerra mundial. Debate, 2016 (2013)

Resumen de la editorial:
La Segunda Guerra Mundial dejó casi trece millones de niños muertos, y en 1945, solo en Bielorrusia, vivían en los orfanatos unos veintisiete mil huérfanos, resultado de la devastación producida por la guerra en ese país. A finales de los años ochenta Svetlana Alexiévich, ganadora del Premio Nobel, entrevistó a algunos de aquellos huérfanos, cuyos testimonios componen un emocionante relato de una de las mayores tragedias de la historia.
Esta obra maestra constituye un retrato personal y conmovedor del conflicto en Bielorrusia, una historia en la que la propia autora no interviene más allá del prólogo: son sus protagonistas los que hablan y conforman con sus palabras una especie de memoria coral original, auténtica y fascinante de la guerra.