Una casa sola. Selva Almada


Qué novela más inquietante y, al mismo tiempo, tan amorosa. Una casa abandonada recuerda: tiempos lejanos, tan lejanos como los del asesinato de Justo José de Urquiza; y otros más cercanos, los de una vida más feliz, cuando la habitaba una familia. Una familia que desapareció (inevitable no pensar en el misterio de la familia Gil).

Todo el mundo de Selva Almada cabe en esta breve novela: el territorio litoraleño, la familia, el poder social y económico, las relaciones atravesadas por un machismo que parece “natural”, la naturaleza siempre presente. Y en el centro, esa casa que recuerda y que, al recordar, deja oír las voces de todo un paisaje.

4,5/5🎗 

Selva Almada. Una casa sola. Random House, 2026 

Sinopsis de la editorial:
Las raíces irradiaron los cimientos: árbol y muros se van volviendo un mismo monte. Picotean las gallinas los restos de las alacenas, los bichos anidan en el hueco del calzado reseco y los perros se enroscan en las sábanas abandonadas que huelen a sus dueños. Por los alrededores merodean los soldados de distintas guerras y la amante malograda: al anochecer, se escucha la noria susurrada de sus cuitas. Pero es muda la familia que la casa añora: Lucero, su mujer y sus cuatro hijos ¿por qué no vuelven?
Precisa y delicada, esta novela conjuga la poesía del litoral con un repertorio procaz de anacronismos. Selva Almada logra la hazaña de volver audible el transcurrir del tiempo y sensible la obcecación de la naturaleza por recuperar lo que los hombres tomaron siglos atrás.

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