Una forma de vida. Amélie Nothomb
Tan prolífica es Amélie Nothomb que siempre hay algo sin leer de ella. No es de mis favoritas, pero cada tanto le doy una oportunidad: no me vuela la cabeza, pero está bien.
En este caso se trata de una novela epistolar (me encanta el género) donde un soldado estadounidense en Irak establece correspondencia con Amélie y le cuenta sus padecimientos: la obesidad que lo aplasta y lo define. En largas cartas vamos conociendo cómo el hombre construye una nueva identidad, una forma de resistencia, mientras ella pasa del asombro al encantamiento.
Nothomb es mordaz e inteligente, y en esta novela lo demuestra con una resolución inesperada y aguda, donde la ironía sobre la escritura y la identidad termina siendo el verdadero tema.
3,75/5🎗
Amélie Nothomb. Una forma de vida. Anagrama, 2012 (2010)
Sinopsis de la editorial:
Todo empieza cuando una novelista llamada Amélie Nothomb recibe una carta de uno de sus lectores. Se trata de un soldado norteamericano, Melvin Mapple, que le escribe desde el frente. En lrak, Mapple contrae una enfermedad, común entre los soldados. Y es la existencia de este padecimiento lo que deja al lector en estado de shock, lo hechiza y lo sume en un relato alucinante en el que, como en otras novelas de Nothomb, el protagonista absoluto es el cuerpo. Un cuerpo distinto, repudiado, que, para sobrevivir, alumbrará una nueva identidad, Scherezade, con la que el yo desdoblado de Mapple iniciará una suerte de idilio. Una vez más la prosa afilada y transgresora de la escritora belga mantiene al lector en vilo hasta el final, pues muy pronto el soldado norteamericano se revela como un maestro en construir ficciones que supera en su arte al de la misma Nothomb, destinataria de sus misivas.
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