Primeras páginas. Eugenia Zicavo


Primero: qué edición más preciosa. La portada, las tapas duras, la calidad del papel. Segundo: qué buena idea la de Eugenia Zicavo. Una selección muy personal que, como ella misma dice, está hecha principalmente de omisiones.

Tengo leídas 38 de las 100 novelas elegidas. Salgo de este libro con una lista de primeras páginas que me atraparon y que algún día leeré completas. Y con otra lista más: la de las novelas para releer. Cómo no hacerlo, si una empieza así: "No he querido saber, pero he sabido...".

4,5/5🎗

























Eugenia Zicavo. Primeras páginas. Los mejores 100 comienzos de la literatura. Factotum, 2026
Sinopsis de la editorial:
Toda historia comienza con una promesa. Una frase, un ritmo, una voz que nos llama desde el inicio y nos invita a entrar en un mundo desconocido que, sin saber cómo, ya empezamos a sentir propio. Eugenia Zicavo, periodista y crítica literaria, reúne en esta antología cien comienzos inolvidables de la literatura universal. Desde La Ilíada, Ana Karenina o Cien años de soledad hasta las voces contemporáneas de Martín Kohan, Emmanuel Carrère y Mónica Ojeda, este recorrido celebra el arte de empezar a contar. Con una selección plural y equilibrada ¿entre autores y autoras, épocas, regiones y estilos¿ que surge tanto de su biblioteca personal como de un canon compartido, Zicavo revela que el inicio de un libro no es solo un umbral: es una invitación, un gesto de seducción y, a menudo, una declaración de principios. Un libro para empezar cien veces, sin querer llegar nunca al final.

 

El gato perdido. Mary Gaitskill


¿De qué se trata finalmente esta novela-memorias? ¿Cómo es que puede definirse un duelo?

Todo comienza con la adopción de un gatito, medio ciego, flaco, que atraviesa el océano para llegar a su nuevo hogar y desaparecer. Mary hace todo lo racional que está a su alcance para encontrarlo. También un sinfín de cosas irracionales.

Lo que dispara el gatito desaparecido es una serie de reflexiones y remembranzas sobre su familia, la muerte de su padre, los niños que transitan por su vida y su incapacidad de ayudarlos en lo inmediato y en la vida en general. Todo eso se activa con Gattino.

No deja rastros, pero sí huellas profundas: de la ausencia, a veces, nace un saber que antes no estaba. Eso también es un duelo.

4/5🎗












Mary Gaitskill. El gato perdido. La bestia equilátera, 2026 (2009)

Sinopsis de la editorial:
"El año pasado perdí a mi gato, Gattino. Era muy joven, de solo siete meses, apenas un adolescente. Lo más probable es que esté muerto; no lo sé".
Así comienza este libro íntimo y conmovedor. Durante un retiro de escritura en la Toscana, Mary Gaitskill rescata a un gatito de la calle —flaco, medio ciego— y se lo lleva a su casa en Estados Unidos, de donde desaparece a las pocas semanas sin dejar rastro.
A partir de entonces se desata una búsqueda desesperada, casi irracional: pega carteles, arma trampas, interroga a cada vecino, consulta vidente tras vidente, deja ropa sudada en el campo, traza un sendero de excrementos sobre la nieve. Nada funciona y, pese a ello, la exploración frenética no se detiene: el dolor se desplaza hacia un territorio interior. Recuerda la muerte lenta de su padre, y su vínculo complejo con dos niños, César y Natalia, a los que nunca sabe cómo ayudar.
Gaitskill indaga con maestría en la naturaleza del amor y la pérdida sin un gramo de sentimentalismo ni ninguna voluntad de aleccionar. Tiene un ojo prodigioso para capturar el detalle revelador, y una precisión quirúrgica en sus observaciones. Su estilo resulta tan vívido e intenso que el lector no puede sino sentir su mismo desconsuelo.
El gato perdido demuestra cómo de la ausencia puede emerger una forma inesperada de conocimiento.




El amparo. Gustavo Ferreyra


Adolfo es sirviente en una casa muy particular. Su única función: arrodillarse en los almuerzos y las cenas del señor de la casa y recibir en la boca los carozos que ese señor escupe. Y Adolfo está contento. Tiene prestigio ahí adentro, está por encima de los que limpian. Hasta que le avisan que lo van a reemplazar por un enano y lo bajan a limpiar. La novela es eso: lo que pasa en la cabeza de un hombre cuando lo degradan.

Ferreyra la terminó en 1991, la publicó por primera vez en 1994, y todavía en los posfacios de 2015 y 2024 insiste en lo mismo: acá hay humillación por la humillación misma. La escribió mirando el derrumbe del socialismo real. No creo que imaginara lo que iba a pasar en los treinta y pico de años siguientes.

En el prólogo, Elvio Gandolfo avisa que es una novela que se acepta o se rechaza de entrada. Casi la rechazo. Menos mal que no.

No envejeció mal. Pero le falta una capa actual a la de dejar todo por un trabajo, acomodarse, buscar el amparo de una casa o de lo que sea. Esa capa que hoy es la crueldad desnuda, la que se impuso fuerte en los últimos años.

4/5🎗

Gustavo Ferreyra. El amparo. Godot, 2024 (1994)

Sinopsis de la editorial:
El protagonista de El amparo es Alfredo, un mayordomo que tiene un trabajo muy peculiar: agacharse al lado del Señor (es nombrado así en toda la historia, no sabemos nunca su nombre, solo que es el dueño de la mansión), y recibir los carozos de las aceitunas que el Señor escupe. Alfredo está conforme: es bueno en lo que hace y se siente bien en esa casa, a pesar de que el trabajo es humillante. En un momento, Alfredo se entera que va a ser reemplazado. En El amparo está todo el tiempo presente la tensión entre lo que tenemos (Alfredo y su trabajo humillante), lo que queremos (quizás tener un trabajo mejor, aunque Alfredo no lo diga ni lo piense), y lo que podemos (Alfredo en ningún momento se plantea irse: quiere apegarse a lo que tiene y mantenerse en ese lugar).

Bajo el cielo infernal. Alicia Giménez Bartlett


Nueva entrega de la saga protagonizada por la detective Petra Delicado que la retoma después de un golpe durísimo: la muerte de su marido, que había cerrado el libro anterior. Acá, junto al subinspector Garzón, investiga el asesinato de un sacerdote, un caso que abre la puerta a la crisis social que atraviesa a la Iglesia católica: su trabajo con sectores vulnerables y también sus abusos.

Como en toda la saga, el policial es apenas la superficie. Debajo corre el duelo de Petra, su manera particular de habitar la pérdida, y una mirada social que no se impone sino que aparece entre líneas. Hay una frase de la propia Petra que resume el clima del libro: "estamos cada vez todos más solos y solas".

Es una novela que se disfruta con atención, que sostiene el pulso del caso sin descuidar lo humano. Una vez más, Giménez Bartlett confirma algo que ya sabemos quienes leemos policiales: llegan más lejos que lo estrictamente policial.

4,5/5🎗







Alicia Giménez Bartlett. Bajo el cielo infernal. Destino, 2026
Sinopsis de la editorial:
El cuerpo de un jesuita aparece asesinado en La Mina, uno de los barrios más conflictivos de Barcelona. Dedicado a la rehabilitación moral de jóvenes con problemas, su muerte provoca una inmediata conmoción. La inspectora Petra Delicado y el subinspector Fermín Garzón, a cargo del caso, pronto descubren un detalle tan inesperado como inquietante: los resultados de la autopsia muestran que el sacerdote era alcohólico. Las primeras sospechas apuntan a algunos de los muchachos que frecuentaban el centro parroquial, pero la investigación se adentra enseguida en un territorio oscuro y lleno de contradicciones. Cada nueva pista abre interrogantes más difíciles de responder. Mientras intenta desentrañar uno de los casos más complejos de su carrera, Petra atraviesa además un momento personal devastador, la reciente muerte de su marido, y Garzón tratará de sostenerla como amigo y compañero. Pero ambos olvidarán sus cuitas para poder lidiar con una investigación tan ardua como angustiosa





La separación. Martín Kohan


La cadencia, el detalle, la reminiscencia saeriana de esta novela: cada día mejor Kohan.

Tres partes: un viaje de ida. Una semana en un pueblo: aquí el centro es el desamor. Un viaje de vuelta. Un gran final.

En un "bache" en su pareja, Fernando viaja en colectivo hacia La Paz, Córdoba. Paradas, alguna breve conversación, lluvia, silencio.

En el pueblo lo espera su hermano: fue abandonado por su pareja, y es sobre eso que conversan. ¿Qué pasó? ¿Cómo es que entre esos dos se instaló el desamor? ¿Puede haber reconciliación?

Otro colectivo, otros pasajeros, un incendio, un control policial, algún que otro incidente más, la expectativa de la llegada y el reencuentro. Y, otra vez, el gran final.

El cambio de perspectivas, el uso de la segunda y tercera persona, la escritura totalmente depurada, la prácticamente inexistente trama y sin embargo...

4,75/5🎗
Martín Kohan. La separación. Anagrama, 2026

Sinopsis de la editorial:

´Ya nos hemos despedido, y sin embargo todavía no nos vamos; ya nos hemos despedido y separado, y sin embargo esta ese tiempo que se estanca y dura, y que pertenece a la despedida también.´ Un viaje de ida. Una semana en un pueblo argentino. Un viaje de vuelta. Nada más. La separación no requiere de grandes acontecimientos para indagar en lo mas profundo de las relaciones, de la intimidad y de la vida interior de sus personajes. Fernando se despide de su pareja. Parece que su relación pasa por un momento de incertidumbre. Parte de la estación de Retiro, en Buenos Aires, con destino a La Paz, una pequeña localidad de la provincia de Córdoba. Allí vive su hermano, a quien va a visitar con motivo de la reciente y devastadora separación sentimental de este. Durante el viaje en autobús se suceden las paradas, alguna que otra conversación, la lluvia, el silencio. Ya en La Paz los hermanos se encuentran, charlan, intentan explicarse qué ha sucedido. Fernando contacta con la expareja de su hermano y se abre entonces la posibilidad de una reconciliación. Después, llega la hora de volver: otro autobus, otros pasajeros, varios incidentes, un incendio, un control policial, una mujer atrapada en el baño y la esperanza de que, al llegar a la estación de destino, haya alguien allí para recibirle. Con un original juego de voces, esta novela pone el foco en los detalles aparentemente insignificantes que nos rodean. Kohan observa, describe, nunca exagera. Sabe que es en los matices, en los espacios vacíos, donde realmente se esconde todo, y aquí nos regala una brillante muestra de una literatura que logra decirnos mucho con muy poco. En La separación, Kohan lleva un paso más allá su escritura depurada y precisa, y vuelve a demostrar por que es uno de los narradores mas sólidos y personales de la literatura argentina contemporánea.