Aprender a ser hija es un trabajo de toda la vida, y cada quien lo transita como puede. Pero tener una madre como La Maravillosa casi lo vuelve imposible.
La literatura nos dio múltiples ejemplos del vínculo entre madres e hijas, pero pocas veces leí una relación tan cruda y descarnada y, al mismo tiempo, tan amorosa como la que cuenta Erika Halvorsen.
Sandra, Rosa, La Maravillosa: fue una madre horrorosa, terrible y temible. Como las malvadas de los cuentos; a tal punto que la autora misma se pregunta cuán verosímil puede ser tal o cual escena de su vida y de la de sus hermanas. Y es tal su talento (y su desesperación) que no quedan dudas: esta novela, autobiografía, memoria y catarsis es un acto de liberación que se aplaude e incluso se disfruta.5/5🎗
Erika Halvorsen. La Maravillosa. Planeta, 2025
Sinopsis de la editorial:
Hermana Sexta crece a los tumbos en una Patagonia ventosa, tan árida como el corazón de Madre. Madre es también La Maravillosa, una mujer hipnótica y cruel con un pasado misterioso que confunde a sus hijos mientras tratan, cada uno a su manera, de no ser fagocitados por ella.
Un padre que se convierte en un ídolo distante, una hermana mayor díscola, un hermano que podría ser hijo de Sandro, otro abandonado… En medio de la debacle familiar, Hermana Sexta se esfuerza por recoger las migas de pan del camino y llevar la voz cantante de esta historia por momentos inverosímil y desorbitada, que navega con total naturalidad entre la tragedia griega y el culebrón.
Con un aire a esos cuentos infantiles –protagonizados por madrastras fascinantes y terribles–, Erika Halvorsen ha escrito una novela adictiva, que hunde sus raíces en el drama emocional de su propio origen. La Maravillosa es el coming of age de una niña que se cría a sí misma para sanar, una autobiografía que es también un relato fantástico con ribetes de terror y un prisma de ese artefacto imperfecto, a menudo deforme, que llamamos familia.
Incomodidad. Sensación de desastre inminente. Esas fueron las constantes de la lectura de esta muy buena novela.
La construcción que hace Emma Cline de Alex es espectacular. Una joven "busca", que se rodea especialmente de hombres que hagan más llevadera su vida, que no tiene escrúpulos en usar a cualquiera para llegar a su objetivo, ya sea conseguir un lugar donde pasar la noche u otros de más largo aliento.
Lo que más me impactó fue cómo esta chica, tan llena de fantasías, de lecturas erróneas de la realidad y de malas decisiones, es capaz sin embargo de interpretar con una lucidez implacable la línea divisoria entre los ricos y los demás: entre ese mundo en el que ella no es más que una invitada ocasional y el resto.
4,5/5🎗
Emma Cline. La invitada. Anagrama, 2024
Sinopsis de la editorial:
Las piscinas de Long Island parecen un buen lugar donde languidecer y poner sordina al mundo exterior, pero Alex ya no es —o nunca ha sido— bienvenida allí. A sus veintidós años, la joven domina el arte de la seducción como nadie, hasta que por un desliz en una cena con los amigos de Simon, su adinerado amante, se queda en la calle, con un billete de vuelta a Nueva York.
Acechada por su pasado y sus dificultades económicas, pero dotada de gran habilidad para guiarse por los deseos de los demás, Alex decide quedarse en Long Island y deambular como un fantasma por ese territorio de opulentas calles y jardines, siempre ajeno e inaccesible. En el centro de esta fascinante novela, escrita con una prosa voluptuosa e hipnótica, hay una mujer impulsada por la desesperación y por un sentido mutable de la moralidad. El escenario es un mundo de lujo y apariencias, de dominio y dependencia, de seguridad e incertidumbres.
Emma Cline, que con su éxito mundial Las chicas se reveló como una de las voces más poderosas de su generación, confirma en esta nueva novela con aires de thriller psicológico su contundente potencia de tiro literaria. En la estela de clásicos como Highsmith y Cheever, La invitada es una exploración, con ojo de cartógrafo, de las dinámicas de poder y autoengaño a las que nos entregamos para sobrevivir.