Marciano. Nona Fernández

 

Ok: ya conozco el final de la historia. Conozco el desenlace del atentado fallido a Pinochet (la literatura nos dio la hermosa Tengo miedo torero). Conozco el asesinato del senador Guzmán (y cómo en casa de Nona Fernández golpeaban el televisor con un trapo cuando aparecía). Conozco algo de la fuga en helicóptero. Y sin embargo.

Es notable el esfuerzo que hace la autora por ayudarnos a entender las acciones y decisiones de uno de los “últimos revolucionarios de las guerras floridas latinoamericanas”, hoy, en un mundo tan distinto de aquel, donde nadie o casi nadie “se plantea la idea de entregarse por completo a un objetivo superior a uno mismo”.

Y lo logra. Mauricio Hernández Norambuena, en aislamiento durante lustros, refugiado en diálogos con sus fantasmas (a quienes se debe) y en los libros (ese espacio clandestino y privado al que se fuga cada vez que lee), cuenta y se deja contar para que quien quiera pueda arrimarse a comprender.

4/5🎗




















Nona Fernández. Marciano. Random House, 2025

Sinopsis de la editorial:
Esta novela no la protagonizan seres extraterrestres sino Mauricio Hernández Norambuena, que podría ser descrito, parafraseando a Bolaño, como uno de los últimos revolucionarios de las guerras floridas latinoamericanas. Marciano extrema la apuesta de Nona Fernández, que ha cruzado audazmente la memoria y la imaginación para entender la historia reciente de Chile, sumergiéndose en zonas que parecen salirse de los límites terrenales, en las que espacio y tiempo no son tan claros.
La narradora visita a Hernández en la cárcel donde cumple una larga condena para hacerle preguntas, convocando en un notable tejido de voces a varios personajes a fin de entender cómo fue su historia: la de alguien que, mientras cultivaba amores y amistades inextinguibles, agitó la resistencia a la dictadura, estuvo fusil en mano en el atentado a Pinochet y luego, ya en democracia, derivó entre ilusiones perdidas, muertes, prisiones y fugas.
Una novela electrizante, que aterriza en la mente de un personaje complejo para entenderlo en toda su intensidad y contradicción.

Una mujer difícil. John Irving


Pasa que me gustan mucho las historias familiares, la literatura familiar estadounidense, y me gusta (mucho) John Irving.

Una mujer difícil me resultó, quizá, un poco más densa que otras de sus novelas. Pero aun así disfruté la tragedia y el humor, las dudas y el amor, la rivalidad y, sobre todo, sus grandes personajes.

Amé a Eddie, el timorato; a Ruth, la indecisa; y a Marion… qué decir de Marion.

En un arco temporal que va de 1958 a 1995, Irving construye vidas marcadas por dos muertes tempranas y un amor de verano. La novela es, en el fondo, la historia de cómo se sobrevive a esas pérdidas, de cómo se reconstruyen las existencias a lo largo de las décadas. Todo con ese sello inconfundible de un autor que entiende como pocos la intimidad (a veces feroz, a veces absurda) de las familias.

4/5🎗

John Irving. Una mujer difícil. Tusquets, 2008 (1999)

Sinopsis de la editorial:
Nacida para sustituir, en cierto modo, a dos hermanos muertos en un accidente, Ruth Cole vive una infancia muy especial. En el verano de 1958, cuando ella tiene cuatro años, Marion, su madre, tras una tórrida aventura con un jovencito de dieciséis, abandona el hogar. Ruth se queda con su padre, con el que mantiene una relación de amor-odio marcada por la rivalidad. Pero, andando el tiempo, a sus treinta y seis años, Ruth se ha convertido en una mujer atractiva y en una escritora de éxito, y, pese a su personalidad compleja y difícil, cuatro años después no sólo se ha casado, sino que tiene un hijo, enviuda y, por si fuera poco, se enamora por primera vez.

Tan lejos como se pueda. Mercedes Bisordi & Federico Coutaz


Un poco novela epistolar (me encanta) y otro poco una especie de documental (artículos periodísticos, columnas radiales, mensajes de oyentes, partes de salud), Tan lejos como se pueda es una novela de amor y de deseo. También de misterio: hay crímenes, corrupción, hartazgo e inocencia.

Si algo me deslumbró es el encastre de todas las voces. Nada parece accesorio: cada carta, cada nota policial, cada intervención radial suma una capa más a ese pueblo que, en apariencia, no es más que un punto perdido donde “no pasa nada”. Y sin embargo pasa todo. Porque el movimiento no lo provoca una tragedia espectacular sino un gesto mínimo, casi doméstico: una nota en un picaporte. Esa pequeñez es, justamente, la grieta por donde se cuela el deseo.

Irse no es necesariamente huir; a veces es correrse apenas, lo suficiente para que todo cambie.

4,5/5🎗

Mercedes Bisordi & Federico Coutaz. Tan lejos como se pueda. Malacara, 2026

Sinopsis de la editorial:
¿Qué tan lejos puede llegar una mujer de mediana edad, vendedora de empanadas, atrapada en un matrimonio y en un pueblo donde no pasa nada? Esa es la pregunta insistente en los fragmentos, voces y piezas de la novela, que siempre rezan: Tan lejos como se pueda. No es un evento traumático ni una desgracia lo que produce el movimiento, sino una nota discreta en el picaporte; una invitación a leer la Biblia y el intercambio clandestino de cartas son suficientes para romper la inercia: acercarse a la palabra de Dios exigirá marchar en dirección opuesta.
Al mejor estilo Puig, Bisordi y Coutaz crean a partir de transcripciones, noticias y partes policiales el relato de todo un pueblo, una comunidad signada por el absurdo, la violencia y la fe desbordada. Crímenes, catástrofes, negligencia se hilan con el mismo caos de la realidad. Al camino de la salvación no lo guiará la voz del Señor, sino el pulso del deseo.

La última mamushka. Vilma Ibarra


Necesitaba leer un buen thriller en estos días y acá está, la primera novela de Vilma Ibarra.

Ambientada en 1996, una joven periodista (ah, cuando se hacía periodismo) y el asesor de un diputado investigan una serie de asesinatos en apariencia inconexos que pronto revelan un hilo conductor inquietante: los resabios de la dictadura que siguen latiendo, subterráneos, en plena democracia.

Ibarra reconstruye con solvencia el clima de época y, como en una mamushka que se abre para mostrar otra y otra más, va desplazándose hacia otros tiempos para narrar cómo la historia del país y las biografías privadas se fueron encastrando hasta desembocar en ese presente. La metáfora no es un recurso decorativo: es la estructura misma de la novela.

Violencia, culpas, zonas grises, humanidad y opresión atraviesan una trama ágil, sostenida con pulso narrativo y conciencia política. Un thriller que entretiene, pero que también obliga a mirar hacia atrás para entender de qué estamos hechos.

4/5🎗

Vilma Ibarra. La última mamushka. Planeta, 2025

Sinopsis de la editorial:
En 1996, mientras impulsa la derogación de la ley de amnistía, la carrera ascendente del diputado Luis Vargas Benegas tambalea por una sucesión de crímenes que la justicia investiga como simples hechos policiales. La inquieta periodista Paula Casares entrevé una posible conexión política, pero el escéptico Ernesto “Tano” Santángelo, operador de Vargas Benegas, solo quiere evitar que el escándalo afecte a su jefe.
Lo que comienza como una conjetura periodística pronto se convier-te en una investigación contrarreloj. Impulsados por intereses diferentes, Paula y el Tano emprenden una intrépida búsqueda que los llevará a desenterrar fantasmas de la dictadura, amores clandestinos y viejos pactos de silencio familiares. Como en un juego de muñecas rusas, cada revelación encierra otro misterio aún más oscuro. Con la verdad al alcance de la mano, ellos comprenden que también se encuentran en la mira. ¿Lograrán exponer la trama oculta detrás de los crímenes, o pasarán a ser las próximas víctimas?
En su primera novela, Vilma Ibarra construye un mecanismo preciso que demuestra un gran dominio de los recursos del mejor thriller policial. La última mamushka ofrece un elenco de personajes complejos y magnéticos, cuyas historias se entrecruzan en el tiempo y van tejiendo un entramado que mantiene la tensión hasta la última página.

Raíz que no desaparece. Alma Delia Murillo


No sé cómo recuperarme de las tremendas lecturas de las últimas semanas. Esta, en particular, me dejó sin aire. Tal vez porque la leí en días feos, de entrega, de derrota, de desolación.

Raíz que no desaparece pone en el centro una herida abierta: las desapariciones en México. La protagonista entrelaza lo que los árboles dicen, lo que sus raíces revelan sobre lo que hay en la tierra, con la búsqueda de cientos de miles de hombres y mujeres desaparecidos. La naturaleza como archivo, como testigo, como cuerpo que guarda lo que los humanos intentan ocultar.

Es una novela desgarradora. Y yo, además, la leí en mi propio presente: en la corrupción que reformatea un país, en lo enloquecedor de la brutalidad, en la rabia, en la frivolidad, en la indiferencia, en el pesimismo, en la violencia. En la memoria.

Porque si algo sostiene esta novela es eso: que hay raíces que no desaparecen. Que debajo de todo, de la tierra removida, de la mentira, del silencio, algo sigue latiendo y reclama ser nombrado.

5/5🎗
























Alma Delia Murillo. Raíz que no desaparece. Alfaguara, 2025
Sinopsis de la editorial:
Cuando Marcos era pequeño le dejaba cartas a su madre antes de ir a la escuela. Ahora se aparece en sus sueños, porque le quiere contar a qué lugar lo llevaron cuando lo desaparecieron. Ada está en una carrera contra el tiempo, porque teme morir antes de encontrarlo, pero de una cosa está segura: tiene que buscarlo en un árbol.
En el corazón de la ciudad, cortaron la palmera y en su lugar sembraron un ahuehuete que ha muerto por razones extrañas. Y la escritora quiere escribir sobre eso, denunciarlo. Así es como se cruza en el camino de Ada y de otras madres buscadoras que también sueñan dónde están sus hijos. Y aunque la fiscalía quiere enterrar los expedientes de los sueños, esas coordenadas indican a dónde fueron los desaparecidos con una precisión inexplicable. Los árboles lo ven todo. Testigos de la muerte que se acumula en sus raíces a manera de fosas clandestinas, y que se manifiesta en sus troncos y hojas, se convertirán en traductores de la búsqueda, en interlocutores entre la memoria, la ausencia y la esperanza. ¿Y si lo que ha sido silenciado estuviera hablando a través de los árboles?
Alma Delia Murillo narra la tragedia colectiva de nuestros desaparecidos y lo hace con indignación y dolor, pero también con amor, lucidez y un humor vital que empuja a seguir leyendo.

Para hechizar a un Cazador. Luciano Lamberti


Me desconcertó mucho esta novela. Para bien. Creí que iba hacia un lado y no solo fue hacia otro, sino hacia cualquier lugar totalmente imprevisto.

Luciano Lamberti confirma algo que ya intuíamos: es casi un ingeniero de la palabra. La construcción de los personajes es precisa, minuciosa, implacable. Nada está librado al azar.

Una nieta. Una madre y abuela que busca. Un pueblo. El poder. Y un Cazador que tiene su momento de gloria durante los años del genocidio, que se alimenta de los sacrificios que hacen “los que pueden” con niñas, ancianas, obreros… No puedo decir más.

Esta es, sí, una novela sobre la dictadura. Y también es una novela de terror. Como casi todas las novelas sobre la dictadura, de un modo u otro. Porque hay horrores que no necesitan inventarse: solo cambiar de máscara.

5/5🎗








Luciano Lamberti. Para hechizar a un Cazador. Alfaguara, 2025
Sinopsis de la editorial:
Julia escucha en un bar a una vieja que la abordó en la calle y dice ser su abuela. Siempre tuvo dudas sobre su propio origen y Griselda ahora le revela su verdadera historia. Muy pronto entenderá que detrás de esa apacible anciana hay más de lo que dice. Los lectores, con ella, empezarán una inmersión sin pausa en un territorio de horror multiforme que, en la repetición de la tortura y la muerte, replica los gestos sangrientos de la dictadura militar. Una trama labrada con excelencia que repasa los años 60 y 70 con los recursos del terror y del gore y que deslumbra con su maestría y agudeza.