En este día del y la periodista, comparto (con mucha nostalgia) una forma de periodismo que ya no existe, por muchas razones. La propiedad de los medios, la digitalización, el avance sin freno de la inteligencia artificial, el multitasking y, peor, la cantidad de trabajos que tenemos que tener para, ni siquiera así, juntar un sueldo digno.
Así que, otra vez, con nostalgia leí estos artículos rescatados de
Sara Gallardo. Como una contracara de sus novelas, aquí hay impresiones, inquietudes, semblanzas sobre una variedad de temas, con la elegancia que la caracterizó y una mordacidad muy distinguida. Una escritura que se permite el lujo de ir despacio, de detenerse en los detalles, de tener una voz propia y reconocible en cada línea.
Macaneos reúne las columnas que Gallardo publicó en la revista Confirmado entre 1967 y 1972, años convulsionados que, sin embargo, ella atraviesa con una mirada oblicua, irónica, nunca panfletaria. Leerlas hoy es un recordatorio de lo que puede hacer el periodismo cuando no está apurado, cuando no tiene que ser diez cosas a la vez, cuando todavía puede permitirse ser literatura.