La protagonista de esta novela es Keiko, una mujer de 36 años que lleva más de una década trabajando en una tienda abierta las 24 horas, un empleo que suele considerarse transitorio, pensado para estudiantes o como complemento de ingresos. Su familia y sus amigos se alarman ante su soltería persistente y no dejan de recordarle las supuestas ventajas de casarse: seguridad económica, dejar atrás los turnos mal pagos, una vida más “normal”. Pero Keiko no se siente insatisfecha ni incompleta; al contrario, ha construido una rutina que le resulta suficiente.
Murata construye en Keiko un personaje que desafía, de manera inquietante y hasta provocadora, la imagen de la mujer japonesa ideal: obediente, casada, socialmente funcional. En ese choque entre lo que se espera de ella y lo que ella realmente desea está esta novela acerca de la presión social, la identidad y la libertad individual.
¡Qué bien las japonesas!
4,5/5🎗
Sayaka Murata. La dependienta. Duomo, 2019 (2016)
Sinopsis de la editorial:
Keiko Furukura tiene 36 años y está soltera. De hecho, nunca ha tenido pareja. Desde que abandonó a su tradicional familia para mudarse a Tokio, trabaja a tiempo parcial como dependienta de una konbini, un supermercado japonés abierto las 24 horas del día. Siempre ha sentido que no encajaba en la sociedad, pero en la tienda ha encontrado un mundo predecible, gobernado por un manual que dicta a los trabajadores cómo actuar y qué decir. Ha conseguido lograr esa normalidad que la sociedad le reclama: todos quieren ver a Keiko formar un hogar, seguir un camino convencional que la convierta, a sus ojos, en una adulta.
Con esta visión hilarante de las expectativas de la sociedad hacia las mujeres solteras, Sayaka Murata se ha consagrado como la nueva voz de la literatura japonesa.
Aunque tengo un viejo libro de ella esperándome desde hace tiempo, me estrené con Angélica Gorodischer con estos cuentos policiales que no podrían ser mejores.
Entretenidos pero muy profundos, con mucho protagonismo de mujeres, bastante venganza y un sentido de justicia que no es la académica ni la mediática.
Transcurren en Rosario, en épocas indeterminadas pero ya pasadas, de las que vamos teniendo ideas por algunas marcas dejadas aquí y allá: una carreta, un Vucetich experimental aún.
Lo más destacado para mí es el fascinante hilo conductor fascinante de los cuentos: el habla popular que es usada por Gorodischer con una precisión pasmosa.
(Portada: 10/10)
4,5/5🎗
Angélica Gorodischer. Cómo triunfar en la vida. Seix Barral, 2025 (1998)
Sinopsis de la editorial:
Esta es una antología de relatos policiales en los que justicia y venganza son las dos caras de una misma moneda. Aquí se mata, se roba, se huye en una sinfonía coral que deja al descubierto que a veces la única manera de salir adelante es pechear el sistema opresivo que lo único que nos garantiza es sujeción e inmovilidad. Con lirismo experimental y fino oído para el decir popular, Gorodischer se anima a heroínas y héroes de los bajos fondos y narra sus gestas, pequeñas o grandes, desde la comprensión y la cercanía.
Prolífica e inquieta, Angélica Gorodischer es una de las grandes autoras argentinas del siglo XX. Conocida sobre todo por sus libros de ciencia ficción –su Kalpa imperial fue traducido al inglés por Ursula K. Le Guin–, brilló en todos los géneros de la creación y también por fuera de ellos y nos dejó una obra vasta e inigualable, que recién ahora empezamos a mensurar.
Sentí muchísima incomodidad mientras leía esta novela. La gente desesperada, me incomoda. La gente consciente de que camina hacia el abismo y que en lugar de darse vuelta corre hacia adelante, me incomoda. Me incomoda el amor "incondicional". Me incomoda el tabú que potencia al infinito el sufrimiento de una persona.
Adèle es, por poner una etiqueta, adicta al sexo. Pero lo que busca en todo su periplo (también con su matrimonio, su trabajo y su maternidad) es ser vista y ser querida. Su insatisfacción va más allá del sexo: va desesperada hacia distintos encuentros como otra persona va martirizada hacia una raya de coca. La euforia dura instantes, después queda sola otra vez frente a una misma situación a la que no le encuentra solución, porque, como dice Adèle, sólo desear ya es ceder.
4/5🎗
Leila Slimani. En el jardín del ogro. Cabaret Voltaire, 2024 (2014)
Sinopsis de la editorial:
Adèle parece tener una vida perfecta. Trabaja como periodista, vive en un bonito apartamento en Montmartre con su marido Richard, médico especialista, y con su hijo de tres años, Lucien. Sin embargo, bajo esta apariencia de cotidianidad, Adèle esconde un inmenso secreto, la necesidad insaciable de coleccionar conquistas. «En el jardín del ogro» es la historia de un cuerpo esclavo de sus pulsiones, una novela feroz y visceral sobre la adicción sexual y sus implacables consecuencias.
Como una "literatura de los vencidos" fue descripta alguna vez la de Libertad Demitrópulos y eso encuentro cada vez que la leo o la releo.
Esta es su primera novela, rescatada hace poco tiempo como varias de sus obras. Una mujer, propiedad de algún hombre; una huelga; una fábrica; un pueblo pequeño alrededor de esta; una patronal omnipresente y omnipotente: todo parece llevar el nombre de Ledesma y Blaquier. Todo parecía estar ahí, pasando, para que una década después siguiera pasando y se potenciara.
¿Puede haber acaso una mejor descripción de ese tiempo (y de todos los tiempos) en lugares como los que narra Libertad? Esta, por ejemplo: "Ahora tan sólo les queda el cansancio. Un cansancio que sube por las plantas de los pies desde la tierra bárbara y terrible y los mantiene perplejos en ese infierno a donde fueron a dar". No, no existe. Al menos yo no la conozco.
4,5/5🎗
Libertad Demitrópulos. Los comensales. Eudeba, 2022 (1967)
Sinopsis de la editorial:
La construcción de la escritura de Libertad Demitrópulos entrama géneros populares y poéticos -lo legendario, lo mítico popular y lo mítico de procedencia letrada, la glosa, los fragmentos de memorias- en una nueva configuración de las posibilidades miméticas de la narración. En su primera novela, Los comensales, de 1967, ya aparecen un esquema y un concepto de ficción que anuncian el refinamiento novelístico posterior, en el que transforma lo referencial mediante un uso alusivo y poético del lenguaje. Lo particular de su obra radica en su aspiración inicial por el trabajo poético: para Demitrópulos, las interacciones entre lo narrativo y lo poético resultan cruciales para la construcción de su propia poética novelística. Del prólogo de Jorge Bracamonte