Siroco. Vicente Battista


Se terminó marzo, arranca abril. Otro mes de mierda más. Y encima el otoño se resiste, otro más que resiste. Y acá no hay ni viento Siroco ni mar, apenas calor. En fin.

Tengo un libro viejísimo de cuentos de Vicente Battista, muy destartalado, que quién sabe cómo llegó acá. Lo rescataré. Porque me acuerdo de que hace casi tres años, Battista abrió la Feria del Libro con un discurso impecable, del que extracto:
Si alguna vez sufriera la desgracia de perder la vista, dije, no lamentaría dejar de ver los jardines de la Alhambra, como el ciego de la copla, tampoco los amaneceres, los truenos, los mares y las montañas; simplemente mi pena, mi gran pena, sería dejar de leer.

Y sigue, el hermoso discurso, que se puede leer completo por acá

De los cuentos leídos en Vino para contarnos, justamente, el de Battista me conmovió. Y no era negro como esta novela y la anterior que leí de él.

Me vienen bien Battista, me viene bien lo negro, me viene mejor lo argento de verdad, el cinismo, pero en la novela, no la realidad de estos días y meses de mierda.










Vicente Battista. Siroco. Punto de Encuentro, 2014

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