¿Quién le hacía la cena a Adam Smith? Katrine Marçal


Qué difícil ser optimista en esta coyuntura nacional... Vivo al día las corridas bancarias y las explicaciones como un eterno déjà vu. Escucho discursos mientras leo este libro y me puede la desesperación. 

Y esto es porque más allá de ser un libro que busca explicar el rol económico de las mujeres (muy bien, por otra parte), tiene un modo muy didáctico de exponer cosas que (ya lo decía Jauretche) se empeñan en que no entendamos: y entonces nos están jodiendo... again and again.




















Katrine Marçal. ¿Quién le hacía la cena a Adam Smith? Una historia de las mujeres y la economía. Debate, 2016 (2012)

Resumen de la editorial
Adam Smith, el padre de la economía moderna, escribió que no era por la benevolencia del carnicero y el panadero que podíamos cenar cada noche, sino porque se preocupaban por su propio bienestar; así, el ánimo de lucro hacía girar el mundo y nació el Homo economicus. Cínico y egoísta, el Homo economicus ha dominado nuestra concepción del mundo desde entonces y su influencia se ha extendido desde el mercado a cómo compramos, trabajamos y flirteamos. Sin embargo, Adam Smith cenaba cada noche gracias a que su madre le preparaba la cena, y no lo hacía por egoísmo, sino por amor.
Hoy, la economía se centra en el interés propio y excluye cualquier otra motivación. Ignora el trabajo no pagado de criar, cuidar, limpiar y cocinar. E insiste en que si a las mujeres se les paga menos, es porque su trabajo vale menos ¿por qué si no? La economía nos ha contado una historia sobre cómo funciona el mundo y nos la hemos creído hasta el final. Pero ha llegado el momento de cambiar esa historia.

Después del invierno. Guadalupe Nettel


Todo me resultó inesperado en esta historia. Creí que iba a ir hacia un lugar e iba a otro totalmente diferente. Y en esta novelo eso es excelente.

Amor, desamor, muerte, depresión son los grandes temas de Después del invierno. Se transmite de a ratos un dolor frente a la propia existencia que podría resultar casi insoportable si no fuera por el humor y la ironía que en los otros ratos trabaja Nettel.

Párrafo aparte para la construcción del personaje de Claudio, que me trajo recuerdos que, a la distancia, lo tornaron más risueño.
















Guadalupe Nettel. Después del invierno. Anagrama, 2014

Resumen de la editorial:
Claudio es cubano, vive en Nueva York y trabaja en una editorial. Cecilia es mexicana, vive en París y es estudiante. En el pasado de él hay recuerdos de La Habana y el dolor por la pérdida de su primera novia, y en su presente, la complicada relación con Ruth. En el pasado de ella hay una adolescencia difícil, y en su presente, la relación con Tom, un chico de salud delicada con quien comparte su afición por los cementerios. Será durante un viaje de Claudio a París cuando sus destinos se entrecrucen. Mientras Claudio y Cecilia describen con minuciosidad su día a día en París y Nueva York, ambos dejan traslucir sus neurosis, sus pasiones, sus fobias y las reminiscencias del pasado que dictan sus miedos, dando cuenta de cómo se conocieron y de las circunstancias que los llevaron a gustarse, a quererse y a detestarse de manera intermitente. Después del invierno muestra con un estilo incisivo, a veces humorístico y a veces conmovedor, los mecanismos de las relaciones amorosas, así como sus diversos ingredientes. Con una banda sonora de fondo en la que suenan Nick Drake, Kind of Blue de Miles Davis, Keith Jarrett o Las horas de Philip Glass, la historia de amor entre Claudio y Cecilia forma parte de un relato mayor que abarca un periodo importante de sus existencias. Cada uno sigue su periplo trazando un mapa hecho de encuentros y ausencias, de búsquedas e incertidumbres, de anhelos y pesares; cada uno, obligado por sus circunstancias, desciende al abismo de sus derrotas anímicas en busca de las claves para relacionarse tanto con los otros como consigo mismo, y para construir, si es posible, su propio oasis de felicidad.
Guadalupe Nettel ha escrito una novela rotunda, de una ambición e intensidad poco usuales, que ahonda con maestría en su reconocible universo, el de los seres que habitan los márgenes, el extrañamiento, la anomalía. Con ella se consagra definitivamente como una de las voces imprescindibles de la actual narrativa latinoamericana.



Música para camaleones. Truman Capote


Este libro tiene tres partes bien diferentes en cuanto a sus géneros y con un impacto muy disímil en respecto a lo que me gusta: ya lo he dicho, a mí los cuentos siempre me dejan sabor a poco, incluso aquellos que son redondos, como Deslumbramiento. Después la cosa ya me gusta más: vamos hacia una relectura de Férretros tallados a mano. Y para el final, unos perfiles de personas de distintas procedencias, escritos por la mano del mejor Truman Capote.

El prefacio, fantástico.

Prefacio


Música para camaleones

Mojave


Férretros tallados a mano




Truman Capote. Música para camaleones. DeBolsillo, 2016 (1980)

Resumen de la editorial:
A comienzos de la década del ochenta, Truman Capote dio a conocer «Música para camaleones». El relato que da título al conjunto transcurre en la Martinica y registra la conversación de una dama criolla cuya frialdad contrasta con la bochornosa opresión del entorno. "Féretros tallados a mano" consigna el regreso a la tesitura de «A sangre fría».
En los "Retratos coloquiales", la narración de una mujer que realiza la limpieza o las declaraciones de un convicto nos dan a conocer mundos cerrados, autónomos, de doméstica o perversa perfección. En "Una hermosa niña" -gracias a la calidez de la memoria- un recuerdo evocado se convierte en el mayor retrato literario de Marilyn Monroe.
La exactitud de la prosa narrativa inspira imágenes poéticas a un tiempo sutiles y poderosas.
El estilo –que fue para el autor una exigencia precoz y constante- alcanza en Música para camaleones su grado de mayor intensidad.


La isla de Arturo. Elsa Morante


Soy devota de Elsa Morante. Mi hilo literario: Elena Ferrante para llegar a Natalia Ginzburg. Natalia para llegar a Elsa. Soy devota de ellas. Devota de la literatura italiana escrita por mujeres a mediados del siglo pasado, o que describen la Italia de aquellos años.

Ya no se escriben libros así, o al menos no caen en mi mano. Inocencia y ternura, una descripción de sentimientos, de paisajes geográficos y sociales con una pluma que evoca lo mejor que leí escrito por mujeres en el siglo XIX.









Elsa Morante. La isla de Arturo. Lumen, 2017 (1957)

Resumen de la editorial:
«Sus secretos le pertenecían solo a él. A sus silencios, sus alegrías, sus desprecios, sus tormentos nunca les busqué explicación. Para mí eran como sacramentos...»
El hombre se llama Wilhelm; camina ensimismado y su hijo Arturo le sigue como una sombra, atento a cada movimiento de su héroe, de quien imagina aventuras y proezas sin fin. Los dos viven en un antiguo convento, un caserón algo apartado del pueblo, donde antes se oían rezos y ahora reinan el silencio y la suciedad.
El padre se ausenta a menudo sin dar razones, y Arturo crece rodeado solo de libros y malas hierbas, hasta que de repente aparece Nunziata, la nueva esposa, y entre los dos se crea una complicidad extraña, casi a espaldas de Wilhelm, que es padre y marido, pero vive en la cuerda floja, con la mirada puesta más allá de la isla de Prócida, más allá de Nápoles y del aire tosco que lo rodea.
Solo el mar sabe qué piensa y siente ese hombre de cabeza rubia, labios orgullosos y ojos duros; solo el mar y Arturo, que un atardecer descubre a su padre cantando una canción de amor delante de los ventanucos de una cárcel. Su voz es áspera y desentonada, pero en esa canción de cuatro versos está la clave de una de las novelas más sensuales del siglo XX y el talento de una gran maestra que con esta novela ganó el Premio Strega en 1957.
«El amor verdadero es así: no busca provecho ni atiende a razones, y no se somete a ningún poder que no sea la disposición de los humanos.»
Elsa Morante