Antonio. Guillermo Saccomanno


"El lector a quien está dedicado este libro no lo leerá. Escribo como si esta verdad fuera un desvarío", dice Guillermo Saccomanno, autor muy leído por mí, sobre Antonio Dal Masetto, autor poco leído, a lo que pondré solución pronto.

Antonio es una conversación de Saccomano con Dal Masetto. Dal Masetto le contesta a Saccomano con conversaciones antiguas, recuerdos que van desde Italia, desde la "patria" del inmigrante, hasta el pintor de brocha gorda que también escribe. Hasta los recuerdos de Miguel Briante y Osvaldo Soriano. Hasta las gambetas a las botellas de whisky y de ginebra. Hasta el oficio de escribir. Hasta la lectura. Hasta el duelo.








Guillermo Saccomanno. Antonio. Seix Barral, 2017
Resumen de la editorial:
Antonio Dal Masetto, uno de los mayores escritores argentinos, muere en 2015. Poco después, Guillermo Saccomanno compone un relato que se lee como réquiem.  El amigo recupera la infancia de Antonio en el Piamonte, la Segunda Guerra, el nazismo y la resistencia en la región de Pavese. Más tarde, el desarraigo, un pueblo del campo argentino y la juventud, la iniciación con su primera novela, reflejando la Patagonia y la ciudad, territorios a conquistar. Los bares del Bajo, el periodismo y las mujeres, la paternidad y la culpa, las pérdidas inesperadas de Briante y Soriano.
Aun cuando recibe la consagración literaria, Antonio se mantiene apartado, solitario. Su obra se cifra en una idea luminosa: un libro debe ser como un nogal. Mientras afina un modo de narrar, lucha con los riesgos del alcohol. En su último año, le envía a Saccomanno los capítulos de la que será su novela póstuma, que terminará días antes de morir.
En el duelo, Saccomanno rastrea su memoria y detecta los momentos claves de una relación signada por los libros que componen un estilo. Como arte poética, Antonio es un texto único, que rescata a Dal Masetto en el oficio de vivir y lo trae al presente. Testimonio de la amistad profunda de dos escritores de generaciones diferentes con una lengua común.

Babilonia. Yasmina Reza


Debut más que auspicioso con Yasmina Reza en una novela tragicómica, con un toque de novela negra centrada en la mente de los personajes. Y en la soledad, la cotidianeidad, la juventud que ya no está.

La estructura de Babilonia es atrapante, va del humor a la desesperación, vuelta al humor (negro, negro) y más desesperación en la vida de todos los días. Y, lo importante: lo más interesante no es lo que pasa, sino cómo Yasmina Reza nos lo cuenta.












Yasmina Reza. Babilonia. Anagrama, 2017

Resumen de la editorial:
Elisabeth, ingeniera de patentes del Instituto Pasteur, ha entrado en la sesentena, está triste por la muerte de su madre, melancólica por el recuerdo de un amor de juventud perdido y algo más sola desde que su hijo se ha independizado. Por lo demás, vive una existencia plácida y monótona con su marido Pierre. Para alegrar el ánimo, decide organizar una fiesta de primavera a la que invita a varios amigos y vecinos, entre ellos los Manoscrivi, que viven en el piso de arriba. Él, Jean-Lino, también enfila la sesentena, y ella, Lydie, es cantante de jazz aficionada.
Acabada la fiesta, en plena noche, alguien llama a la puerta de Elisabeth y Pierre. Es Jean-Lino, el vecino de arriba. Lo que les contará, agitado, lo que les pedirá a ambos que hagan, va a cambiar el curso de la velada sin remedio.
En este libro, el que más se acerca de todos los suyos al formato de una novela ortodoxa, y que ha recibido el prestigioso Premio Renaudot, Yasmina Reza despliega su arsenal de talento: mirada inquisitiva sobre las debilidades humanas, retrato implacable de las convenciones y las banalidades de que está hecha nuestra vida diaria, humor descarnado para retratar el miedo, la angustia, la incertidumbre... El resultado es una tragicomedia feroz en la que la zona de confort de la cotidianidad se pone en riesgo cuando sucede algo imprevisto, ingobernable, impensable, y los personajes deben enfrentarse al vértigo del abismo y a sí mismos.


La noche que no paró de llover. Laura Castañón


Esta novela tiene casi casi todos los ingredientes para que una historia me atrape: España y guerra civil, familias, actualidad, no diría que feminismo porque sería mucho decir, pero algunos toques aquí y allí.

Y muy bien narrada, unos personajes construidos hermosamente: cada una de estas mujeres con sus rencores, sus amores, sus dudas. Cada una suscitándome algún sentimiento: cariño, tristeza, odio, incluso.

Bien por la segunda novela de Laura Castañón.








Laura Castañón. La noche que no paró de llover. Destino, 2017

Resumen de la editorial:
Valeria Santaclara necesita reunir la fuerza necesaria para abrir un sobre cerrado que está en su poder desde hace años y en cuyo exterior alguien ha escrito «El perdón». Para ello, y no por casualidad, acude a la consulta de la psicóloga Laia Vallverdú, quien a través de las sesiones de terapia la ayudará a recomponer el puzle de su existencia desde la infancia acomodada en el Gijón burgués de finales de los años 20, la relación conflictiva con su hermana, las circunstancias históricas de un tiempo convulso, y la culpa que vive en el fondo de su ser y cuya naturaleza última no es capaz de confesarse.
La noche que no paró de llover explora desde una triple vertiente los mecanismos del mal: el infligido de forma deliberada, el que jamás imaginaríamos haber causado y el que creímos ocasionar y que no fue tal. A través de la historia de Valeria Santaclara y de las vidas que se cruzan en ella, se van trenzando los destinos de todos los personajes, con el poder de la palabra como elemento redentor, y con la ciudad de Gijón como telón de fondo. Una novela sobre el mal, la culpa y la redención, y sus efectos sobre la vida de unos personajes náufragos en su propia memoria, en el marco histórico de los últimos cien años.

Zona de obras. Leila Guerriero


"Respeten", es la recomendación primera de Leila Guerriero para periodistas. "Respeten", dice, y parece una cosa tan básica. Pero una después mira el diario, prende la tele, escucha la radio o ve el twitter. Y muy pocos hacen caso de esa consigna tan básica: "Respeten". Y se me viene a la cabeza la imagen de Sergio Maldonado diciendo: "si no tienen qué decir, pasen música", pero respeten.

Los artículos de este libro dan mucha envidia, porque Guerriero es optimista respecto al periodismo y escribe que da envidia, otra vez. Yo no. Pero ella es Leila Guerriero y yo no. 

El bovarismo, dos mujeres y un pueblo de La Pampa



El síndrome

Qué es y qué no es el periodismo literario: más allá del adjetivo perfecto



Tan fantástico como la ficción

(Del arte de) contar historias reales

Acerca de escribir

Sobre algunas mentiras del periodismo lationamericano

Nacido para ser privado

Dejar morir

La imprescindible invisibilidad del ser, o la lección de Homero

Leila Guerriero. Zona de obras. Anagrama, 2015

Resumen de la editorial:
¿Por qué, para qué y cómo escribe un periodista; de qué está hecha su vocación y qué es lo que le da sentido en estos tiempos? Zona de obras reúne columnas, conferencias y ensayos que la argentina Leila Guerriero hilvanó en torno a esas preguntas y que, publicados en diversos medios o leídos en encuentros literarios en América Latina y en España, se recogen por primera vez en un libro. El resultado es un mural en el que cada pieza apunta al corazón del oficio, lo ilumina y, al mismo tiempo, lo cuestiona: ¿cómo y cuándo nace la pulsión por escribir; de qué manera se alimenta; por qué vale la pena llevar un texto periodístico a su máximo potencial expresivo? Éste es un libro sobre la escritura de no ficción pero, también, sobre el cine, el cómic, las artes plásticas, la infancia, Madame Bovary, África, los padres y las lecturas, y respira, en cada una de sus páginas, la convicción de que el periodismo no es un género menor sino un género literario en sí mismo.
«Yo no creo en las crónicas interesadas en el qué pero desentendidas del cómo. No creo en las crónicas cuyo lenguaje no abreve en la poesía, en el cine, en la música, en las novelas... Porque no creo en crónicas que no tengan fe en lo que son: una forma de arte», escribió Guerriero en una de esas piezas. Acorazada en esa fe, desarma –con audacia, con insolencia, con humildad, con elegancia– los mecanismos íntimos de su trabajo y se sumerge en el detrás de escena del peligroso engranaje de la creación.


Berta Isla. Javier Marías


Bueno. Yo no tengo resuelta la contradicción "escritor", con sus ficciones donde, por supuesto, se cuelan (cómo no, si lo personal es político y lo político nos condiciona la vida) los pensamientos políticos de esa persona. Javier Marías me resultó revulsivo en algunas columnas que leí en los últimos tiempos. Pero no me puedo resistir a leer sus novelas (y la contradicción sigue en pie).

A mí me encanta leer a Javier Marías desde que lo descubrí. Hay quienes dicen que es repetitivo: en sus temas y en su prosa. Pues a mí me atrapan sus temas y me atrapa también la repetición (a veces obsesiva) de su prosa. Porque repetimos nuestros pensamientos, damos vuelta obsesivamente a una idea durante muchos tramos de nuestra vida, y Marías lo mete en sus textos. No me aburren en absoluto.

En esta novela retoma a personajes de Tu rostro mañana, que es lo último que releí de él. Y a partir de ellos escribe sobre la espera. De una mujer que espera a un hombre. Un tópico, se dirá, más en Marías. Y es así, pero es lo que sucedió mayoritariamente.

La novela, no pese sino con sus repeticiones y sus duelos dialécticos será una de esas a las que volver a leer en otro momento de mi vida. Eso seguro.














Javier Marías. Berta Isla. Alfaguara, 2017

Reseña de la editorial:
Muy jóvenes se conocieron Berta Isla y Tomás Nevinson en Madrid, y muy pronta fue su determinación de pasar la vida juntos, sin sospechar que los aguardaba una convivencia intermitente y después una desaparición. Tomás, medio español y medio inglés, es un superdotado para las lenguas y los acentos, y eso hace que, durante sus estudios en Oxford, la Corona ponga sus ojos en él. Un día cualquiera, «un día estúpido» que se podría haber ahorrado, condicionará el resto de su existencia, así como la de su mujer.
Berta Isla es la envolvente y apasionante historia de una espera y de una evolución, la de su protagonista. También de la fragilidad y la tenacidad de una relación amorosa condenada al secreto y a la ocultación, al fingimiento y a la conjetura, y en última instancia al resentimiento mezclado con la lealtad.
O, como dice una cita de Dickens hacia el final del libro, es la muestra de que «cada corazón palpitante es un secreto para el corazón más próximo, el que dormita y late a su lado». Y es también la historia de quienes quieren parar desgracias e intervenir en el universo, para acabar encontrándose desterrados de él.