Rabia. Sergio Bizzio


Ya sabía yo que no podía poner de un lado u otro de mis gustos a un autor por sólo haber leído sus cuentos. Menos mal que no soy taxativa y no lo fui con Bizzio, porque termino de leer una novela perfecta.

Todo lo que a priori podría sugerir el enamoramiento de una mucama y un obrero de la construcción y las cuestiones relativas a los conflictos de clase, están presentes, sí, pero con una originalidad inesperada. El giro que da la respuesta de José María (María) a una humillación y lo que se desprende de ella, es sencillamente impecable.

Ideal para devorar en unas pocas horas en un día en que sigue lloviendo...





Sergio Bizzio. Rabia. Interzona, 2015 (2004)
Resumen de la editorial:
José María (obrero de la construcción, 40 años) y Rosa (empleada doméstica, 25) se conocen haciendo las compras en un supermercado y se sienten atraídos de inmediato. La simple historia de una pasión entre dos trabajadores de clase baja, retratados como tales por sus empleos, gustos musicales e ingresos económicos, deriva en el relato de las humillaciones que ambos deben soportar por parte de aquellos que se creen más poderosos: él, desde un principio, responderá a la violencia con violencia; ella, con sumisión y mentiras.

El secreto. Donna Tartt


Hace unos días leí que se iba a filmar una peli basada en El jilguero, libro que me encantó. Y hace también pocos días, de casualidad, buscando otra cosa, me encontré con este libro que no sabía que tenía (además, traducido por César Aira). Como me propuse hacer descansar mi cabeza leyendo por un tiempo sólo thirllers, policiales o similares, vino bárbaro para un fin de semana largo, lluvioso, electoral y apagón mediante.

Me gustan mucho estas novelas de juventud, de secreto, de universidades estadounidenses (cuyo sistema me es inentendible, pero no entorpece), de maestros-guías, de melancolía, de dilemas éticos y morales, de ganadores, privilegiados y perdedores.

En síntesis, un interesante remedio para estos días.





Donna Tartt. El secreto. Emecé, 1994 (1992)

Resumen de la editorial
En su brillante debut en la ficción, Donna Tartt combina hábilmente erudición, suspenso psicológico y una riqueza de emociones, ideas y lenguaje que han hecho de esta novela la revelación del año en los Estados Unidos.
En una pequeña y exclusiva universidad de Nueva Inglaterra, cinco jóvenes estudiantes, seguidores de un profesor carismático y esnob, exploran los misterios de la cultura griega antigua. Corrompidos por su propia arrogancia intelectual y moral, los cinco guardan celosamente un terrible secreto, hasta que uno de ellos empieza a flaquear. Lenta pero inexorablemente, la necesidad de eliminarlo para evitar su traición comienza a crecer en la mente de los demás...
El secreto es una historia apasionante de engaños y complicidades, de culpas y responsabilidades, estupendamente escrita. Un gran bestseller.

Precoz. Ariana Harwicz


Segunda novela (o nouvelle) que leo de Ariana Harwicz, en una editorial que me resulta siempre muy grata. Tiene Harwicz una voz brutal y, de a momentos, macabra. Suena enloquecida, desbocada, repelente.

Diferentes, junto a Samanta Schweblin, tenemos dos potencias narrativas en el país.







Ariana Harwicz. Precoz. Mardulce, 2017 (2015)

Resumen de la editorial:
Uno, dos, tres. Solo tres novelas le bastaron a Ariana Harwicz para convertirse en una de las escritoras más destacadas y renovadoras de la literatura argentina actual. Harwicz tiene un mundo propio que se reconoce desde las primeras líneas, es de esas autoras que nos atrapan desde el comienzo y que nos conducen sin respiro hasta el final del libro.
Precoz es una novela de gramática brutal. Si en La débil mental, su novela anterior, había una proyección de la madre hacia la hija para que hiciera lo que la madre deseaba, aquí el asunto es la relación con un hijo precoz convertido en objeto. Madre e hijo viven aislados en una casa con madera acumulada en la puerta, ranchos sin terminar, cerca dos por vías de tren. ¿Puede una madre ser saciada por su hijo? ¿Puede un hijo querer a toda costa saciar a su madre?
Todo gira hacia lo erótico, ambientado en el mundo de los "nuevos pobres" europeos. Los personajes de Precoz duermen tirados en los bosques o frente a supermercados. Allí están madre e hijo, como dos indocumentados más re volviendo la basura, cazando, siendo perseguidos por la policía, mientras el hijo muta veloz a hombre. Precoz es también una novela de terror. Pero es un terror nacido del deseo. Nada más inquietante.

La forense. Marisa Grinstein

... ... ... Qué decir... ... ...

Y ... ... ...... ... ...... ... ...... ... ...... ... ...... ... ...... ... ...... ... ...... ... ...... ... ...... ... ...... ... ...

Esta novela tenía todos los elementos para ser una gran novela: una mujer de más de 40, agobiada por pérdidas laborales, inmersa en tareas de cuidado (su padre, su hija, sus pacientes), el mundo de las "mucamas", el de las mujeres con trastornos psiquiátricos, el de la marginalidad, los abusos; se cuela el espiritismo, las adivinas (o algo así) que a priori no me interesan pero en el conjunto podría aportar. Vamos, un combo súper interesante. Más si viene de la autora de Mujeres asesinas, una serie pionera en indagar por qué las mujeres matan.

Pero lo que me sucedió con esta novela es que avanzaba únicamente por las ganas (le puse muchas ganas) de que sucediera algo, de que algún tema cerrara, y  me quedé con muchos temas (que me interesan y que en una novela tienen mucho potencial) a la deriva.

Cuestión de gustos.




Marisa Grinstein. La forense. Sudamericana, 2017

Resumen de la editorial:
Antes de ir a dormir, María se pone su remera gastada que le llega a las rodillas y abre una lata de sardinas y una botella chica de cerveza. A pesar de cargar con unos pocos kilos de más está en forma, pero de la manera en la que puede estar en forma una mujer cercana a los cincuenta: con la piel que cede, el culo que va cayendo, una panza que no se arregla en el gimnasio y unas arrugas que se combinan con los últimos estertores del óvalo de la cara: la mandíbula ya no se marca sino que queda encubierta por mejillas descendentes que insinúan años de decepciones y amargura. Como psicóloga forense, ella decide si un detenido va a parar a la cárcel o al psiquiátrico, si tiene conciencia de sus actos o es inimputable. Pero acaba de ser sancionada con una licencia de un año, prorrogable en función de nuevos tests y análisis, a los que no podrá negarse. "Ya no puedo atender en el consultorio ni hacer peritajes. Y si abro bien los ojos, me doy cuenta de que ya no puedo levantarme un tipo ni tener hijos. Soy casi una abuela, pero sin pantuflas ni nietos ni marido ni jubilación. Soy como era cuando estudiaba en la facultad, pero con treinta años más. Hice miles de cosas, tengo una carrera, una casa y una hija adulta, pero sigo a la deriva." ¿Qué hacer con el tiempo libre, durante el retiro forzoso y angustiante, para aplacar la ansiedad que produce el pensar en la decadencia física, la enfermedad y la soledad? Nada mejor que ocuparse abriendo una agencia de servicio doméstico, y así darles un empleo a sus ex pacientes, mujeres con una educación precaria, que ya trabajan en el rubro o no trabajan en absoluto, o ejercen la prostitución o salen a robar. Ella tiene colegas y compañeros con el poder adquisitivo suficiente para contratarlas. Todo cierra.

La última salida. Federico Axat


Consejo: si alguien tiene ganas de pasarse dos días desconectade del mundo, apartándose de sus preocupaciones porque tiene la cabeza en otro lado, este libro es ese lugar. Policiales y thrillers son géneros que logran que me salga de la mierda aunque, en general, contengan una mirada a una sociedad de mierda; me concentro en la historia, me meto en ella y, si es tan buena como La última salida, leo con cierta ansiedad, llevada por el autor casi de las narices. Lo malo: los termino rápido.

En fin. Ando necesitando “irme”, así que probablemente mis próximas lecturas vayan exclusivamente por estos géneros.

El libro, con todos los condimentos del thriller psicológico, está narrado de manera casi cinematográfica (por algo Hollywood compró sus derechos apenas salido de la imprenta), como si hubiese sido escrito cámara subjetiva en mano.

Si no fuera porque la solapa informa que Axat es argentino, no lo hubiese adivinado: la novela se sitúa en Estados Unidos, sus personajes son estadounidenses, hay allí una “calientapollas” que es algo que por estas latitudes no conocemos más que por las traducciones españolas. No se le nota la argentinidad a Axat, quizás fuera su objetivo. Eso no disminuye en absolutamente nada el libro a mis ojos, pero es un dato que llamó mi atención.




Federico Axat. La última salida. Destino, 2016

Resumen de la editorial:
Ted es rico y tiene una familia perfecta, una esposa y dos hijas adorables. Nadie podría imaginar el motivo que lo ha llevado a tomar la drástica decisión de quitarse la vida.
Cuando oye sonar el timbre una y otra vez, su primera reacción es ignorarlo y apretar el gatillo de una vez por todas. Pero entonces descubre una nota escondida entre sus cosas; una nota con su caligrafía que no recuerda haber escrito: «Abre la puerta. Es tu última salida». Al otro lado de la puerta encuentra a un desconocido llamado Lynch, que no sólo sabe lo que Ted está a punto de hacer, sino que le hace una propuesta difícil de rechazar: un plan para evitar que su familia sufra ante las consecuencias devastadoras de un suicidio.
Ted acepta sin imaginar que la nota en el escritorio y la oferta de Lynch son apenas el comienzo de un juego macabro de manipulaciones. Alguien ha sembrado un camino de migas de pan que Ted irá recogiendo. Alguien que lo conoce mejor que nadie, que lo hará dudar de sus propias motivaciones y también de las personas que lo rodean.
¿Quién maneja los hilos desde las sombras? A veces sólo podemos confiar en nosotros mismos. Y, en ocasiones, ni siquiera eso.

La librería. Penélope Fitzgerald


Veamos. Hace tiempo que quería leer este libro, me gustan muchos los libros de esta editorial, que no llegan mucho por acá, y si llegan se hace imposible comprarlos. Vivan las bibliotecas públicas.

Me recordó un poco a Prohibido morir aquí, de Elizabeth Taylor, que me gustó un poco más. Las dos son contemporáneas entre sí, las dos inglesas. Una habla de la vejez, otra de la madurez.

No es una mala novela, al contrario, pero no me resulta una historia inolvidable. Tiene "olor" a viejo, a otras épocas, a otras formas de narrar anticuadas a las que no les alcanza para llegar a clásicos de la literatura, pese a la, para mí, exagerada postulación de Fitzgerald como heredera de Jane Austen.

Por lo demás, La librería tiene "encanto" y gira alrededor de algunas actitudes de las personas que, esas sí, se conservan en el tiempo y también se sofistican.









Penélope Fitzgerald. La librería. Impedimenta, 2013 (1978)

Resumen de la editorial:
Novela finalista del Booker Prize, La librería es una delicada aventura tragicómica, una obra maestra de la entomología librera. Florence Green vive en un minúsculo pueblo costero de Suffolk que en 1959 está literalmente apartado del mundo, y que se caracteriza justamente por «lo que no tiene».
Florence decide abrir una pequeña librería, que será la primera del pueblo. Adquiere así un edificio que lleva años abandonado, comido por la humedad y que incluso tiene su propio y caprichoso poltergeist. Pero pronto se topará con la resistencia muda de las fuerzas vivas del pueblo que, de un modo cortés pero implacable, empezarán a acorralarla. Florence se verá obligada entonces a contratar como ayudante a una niña de diez años, de hecho la única que no sueña con sabotear su negocio. Cuando alguien le sugiere que ponga a la venta la polémica edición de Olympia Press de Lolita, de Nabokov, se desencadena en el pueblo un terremoto sutil pero devastador.

¡Felicidades! Juan José Becerra


¿Qué tienen las novelas de  Juan José Becerra que me gustan tanto? Brutalidad, o, como reza el dicho popular, "decir las cosas por su nombre", o ser políticamente incorrecto.

En esta novela, en la que Cortázar (por suerte) es sólo una anécdota, lo esencial es el decir, el lenguaje desbocado o su retracción. Hay amor, sexo, mirada sobre algunos mundillos, algo de ternura.

Me gusta mucho, mucho Becerra.