Crímenes imperceptibles. Guillermo Martínez


Guillermo Martínez acaba de ganar el Premio Nadal (y es el segundo argentino, y quinto latinoamericano en 75 años de historia). Mientras espero a que llegue en pocas semanas Los crímenes de Alicia, me decidí a releer su primera novela que llegó a mis manos. Además, como adelantó el escritor, la obra ganadora repite personajes.

En Crímenes imperceptibles tenemos un enigma muy bien construido, con muchas pistas aquí y allá, un final sorpresivo y, como si fuera poco, hace interesar a una lega como yo en la filosofía que hay detrás de las matemáticas.









Guillermo Martínez. Crímenes imperceptibles. Planeta, 2003

Esta es la tapa del libro ganador del Premio Nadal, que llega a las librerías argentinas y españolas el 5 de febrero:

Resumen de la editorial:
Pocos días después de haber llegado a Oxford, un joven estudiante argentino encuentra el cadáver de una anciana que ha sido asfixiada con un almohadón. El asesinato resulta ser un desafío intelectual lanzado a uno de los lógicos más eminentes del siglo Arthur Seldom, y el primero de una serie de crímenes.
Mientras la policía investiga a una sucesión de sospechosos, maestro y discípulo llevan adelante su propia investigación, amenazados por las derivaciones cada vez más riesgosas de sus conjeturas.
Crímenes imperceptibles, que conjuga los sombríos hospitales de ingleses con los juegos del lenguaje de wittgenstein, al teorema de Gödel con los arrebatos de la pasión y a las sectas antiguas de matemáticos con el arte de los viejos magos, es una novela policial de trama aparentemente clásica que, en el sorprendente desenlace, se revela como un magistral acto de prestidigitación.

Por qué volvías cada verano. Belén López Peiró


Qué libro más aplastante. Como se dijo en alguna reseña, Por qué volvías cada verano es un hecho político. Lo protagoniza una mujer de 26 años que fue abusada desde los 13 hasta los 16 por el prototipo del macho: un familiar poderoso.

La novela, relato de no-ficción, o denuncia, o todo eso, está construida desde una multiplicidad de voces donde todes tienen algo para decir: ella, su madre, su hermano, sus primas, su abogado, los médicos, su propio tío abusador. A veces, Belén es atroz consigo misma. Su entorno, en muchas ocasiones, es atroz con ella.

Nada de lo que se lee, nada de lo que cada voz dice puede presumirse de exagerado. Cada día escuchamos o leemos en la cloaca de las redes sociales cómo a cientos de mujeres le siguen preguntando por qué volvías cada verano, por qué ahora, por qué no antes. Cualquier persona que tenga un mínimo de sensibilidad y empatía podrá encontrar en este libro la respuesta a esas preguntas.









Belén López Peiró. Por qué volvías cada verano. Madreselva, 2018

Resumen de la editorial
Hay libros que son hechos. Este es uno: se puede leer como una novela, como una denuncia, como la propia construcción. Porque es todo eso: una novela polifónica, el relato de un abuso padecido en la adolescencia en manos de un hombre armado, un tío poderoso, el macho de la familia y del pueblo. Y un hecho: acá está la mujer que fue la nena que ese tipo quiso romper para su uso personal. Y está toda entera, fuerte, hablando de lo que da tanta vergüenza hablar. Escribiendo contra todos los que intentaron callarla. Contra sí misma, incluso, a veces. Este libro es una batalla: la que ganó Belén López Peiró iniciando un juicio, buscando asesoramiento legal en un sistema que no se la prodiga a las víctimas, contándole a todos sus parientes y vecinos, obligándolos a ver lo que no querían ver. Y escribiendo, haciendo de su propia experiencia una obra exquisita, una intervención política poderosa. Y muy necesaria. Gracias, Belén, por todo el coraje y toda la fuerza y toda la belleza de este Por qué volvías cada verano. Gabriela Cabezón Cámara

La detective miope. Rosa Ribas


Andaba buscando una lectura "liviana" entre dos lecturas densas, la anterior y la que vendrá. Había leído sobre Rosa Ribas y antes de meterme de lleno con la Trilogía de los años oscuros, encontré esta novela, breve, como para estrenarme y decidir. No sé cómo serán las demás, pero esta tiene un par de de elementos muy prometedores.

El primero es la originalidad, especialmente en el perfil de la detective protagonista; no sólo por su miopía, sino por su forma de pensar y actuar. Concatenado a esto, el segundo elemento es el humor negro, la ironía inteligente, su andar despojado por la vida cuando sin embargo lleva una gran mochila en sus espaldas.

Volveré, sin dudas, a Rosa Ribas.








Rosa Ribas. La detective miope. Viceversa, 2010

Resumen de la editorial:
Irene Ricart ha perdido al marido, la hija, la cordura y, casi casi, la vista. Y aun así se toma la vida con un característico humor que la ayuda a seguir viva, a aguantar el tiempo necesario para encontrar al asesino de su familia. Sabe cómo, lo ha leído en la portada de una revista cuyo titular parece una revelación: «¿Sabes que entre tú y cualquier persona en el mundo hay como mucho seis grados de separación?». Y así es: solo tiene que encontrar la relación con las personas que la separan de quien acabó con la vida de sus dos seres queridos.

Nunca me abandones. Kazuo Ishiguro


Hay que respirar hondo para decir las pocas palabras que voy a decir sobre esta novela.

Porque aunque todas las preguntas que me hice desde las primeras palabras se responden a cuentagotas y el círculo cierra sólo al final, es tal la capacidad de Ishiguro y tal la belleza de sus palabras e imágenes, que una se queda sin respiración a menudo.


Es poco, muy poco lo que se puede decir de Nunca me abandones sin *spoilear*, justamente por el modo en que Ishiguro va soltando los avances de la historia; sin embargo, voy con algunos adjetivos y con eso me doy por satisfecha: conmovedora, atroz, inteligente, inquietante, triste. Genial. Excelente.








Kazuo Ishiguro. Nunca me abandones. Anagrama, 2005

Resumen de la editorial:
A primera vista, los jovencitos que estudian en el internado de Hailsham son como cualquier otro grupo de adolescentes. Practican deportes, tienen clases de arte donde sus profesoras –o guardianas– se dedican a estimular especialmente su creatividad y, como todos los jóvenes, descubren el sexo, el amor, los juegos del poder. La institución es una curiosa Arcadia inglesa, recóndita y orgullosa de sus instalaciones deportivas, de sus jardines, de su lago y sus idílicos caminos rurales, que tal vez no llevan a ninguna parte. Porque Hailsham es un mundo hermético, convencional y extraño a la vez, una mezcla de internado victoriano y de colegio para hijos de hippies de los años sesenta, donde los pupilos parecen ser huérfanos y no tienen otro contacto con el mundo exterior que Madame, como llaman a la mujer que viene periódicamente a llevarse las obras más interesantes de los adolescentes, quizá para una galería de arte, o un museo. Donde los profesores –o guardianes– no dejan de repetirles que son muy especiales, que tienen un importante papel que desempeñar en el futuro, y se preocupan obsesivamente por su salud. Y las relaciones sexuales están libremente permitidas, pero se han prohibido los libros de Sherlock Holmes por su alto contenido en nicotina. Los jóvenes también saben que son estériles y que nunca tendrán hijos, de la misma manera que no tienen padres.
Kathy, Ruth y Tommy fueron pupilos en Hailsham, y también fueron un juvenil triángulo amoroso, de vértices cambiantes. Y ahora, Kathy H., a los treinta y un años, se permite recordar Hailsham, y cómo ella y sus amigos, sus amantes, descubrieron poco a poco la verdad.
Y el lector de esta espléndida, minuciosamente construida novela, utopía gótica, fábula (in)moral, peculiar ficción científica con ecos de Blade Runner y de Soylent Green, irá descubriendo de la mano de Kathy que en Hailsham todo es una imitación, una parodia de la vida de un colegio normal, una representación donde los jóvenes actores no saben que lo son, y tampoco saben que no son más que el secreto terrible de la buena salud de una sociedad.

La frantumaglia. Elena Ferrante


El fin de semana miré la primera temporada de la serie My brilliant friend, basada en la tetralogía de Elena Ferrante. Como ni la televisión ni el cine son lo mío, apenas puedo decir que me resultó muy fiel a la primera parte de la novela, y que con ese dato es suficiente para que me gustara. Lo que me pasó después fue una necesidad enorme de volver a Elena. Me gustaría tener el tiempo para poder releerla una y otra vez. No descarto hacerme el hueco. Mientras el momento llega, me fui al único libro sin leer de Elena, que compré impulsivamente hace un año y que apenas había mirado.

Esta colección de cartas y entrevistas me permitieron acercarme más a la obra de Ferrante, extrañarla, tal vez, un poco menos. Disecciona sus novelas, sus personajes, sus mujeres. Rasga épocas y ciudades. Hurga en las relaciones de hijas y madres, de mujeres con sus cuerpos, de mujeres con mujeres, de mujeres con sus varones: padres, hermanos, esposos. Se mete con el patriarcado (también con Berlusconi). Las lecturas que formaron su imaginario, con la notoria ausencia de mujeres; con las mujeres que escriben sin ser escritoras, para poder decir, simplemente; con las especulaciones sobre su identidad; con el feminismo, con los riesgos de retroceder: se mete con todo.

Resulta bastante cansador, eso sí, leerla una y otra vez responder sobre su nombre privado. Pareciera como si cada periodista que la entrevistó buscara nuevas fórmulas para terminar haciendo la misma pregunta que siempre tiene, con más sutileza o con más dureza, la misma respuesta: soy Elena Ferrante, soy mis libros, soy lo que mis lectores hacen con ellos.

Debo volver urgente a Elena Ferrante. Ojalá siga escribiendo.

































Elena Ferrante. La frangumaglia. Un viaje por la escritura. Lumen, 2018

Resumen de la editorial:
Cuando le preguntan a Elena Ferrante a partir de qué materiales construye sus historias, suele contestar que el punto de partida es algo que su madre llamaba frantumaglia : ese puñado decosas de origen diverso que se agita con persistente desasosiego en nuestra cabeza; palabras, lugares, imágenes, fragmentos de memoria que flotan dispersos y que pueden sobrevivir, repiqueteando en la mente, durante años. De ahí el título de este volumen de cartas y entrevistas que nos lleva a su taller y nos permite echar un vistazo a los cajones hasta ahora cerrados de un talento peculiar. Ferrante ha sabido convertir el costumbrismo en gran literatura. A medida que vamos leyendo se revela el origen de su pasión por la escritura, que dio susprimeros resultados con las tres novelas incluidas en Crónicas del desamor . Luego andaremos el camino que su intuición le marcó para llegar a crear a las protagonistas de la espléndida saga Dos amigas , y sus dudas a la hora de borrar párrafos enteros de un manuscrito o de añadir un simple adjetivo capaz de definir toda una historia. La frantumaglia nos lleva hasta donde vive la verdadera Elena Ferrante, hasta el fondo de su escritura, sin que importe su persona, y lo que nos espera allí es el autorretrato de un genio que encuentra en las palabras la razón de vivir.