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Un amor sin futuro. Betina González


Qué distinta es Betina González en todo lo que escribe; una joya demasiado escondida para mi gusto. 

Leí que dijo a propósito de Un amor sin futuro: “La novela trata de la zozobra que es siempre enamorarse”. Y sí, pero es mucho más que eso. Porque hay una escritora y profesora de casi 50 años que se enamora de un pibe de poco más de 20. Y esa mujer, que no siguió en su vida los mandatos que de ella se esperaban, es razonablemente feliz así: sin familia. 

Me interesa mucho la mirada de esta autora sobre la época: la juventud ("la enorme riqueza de las tragedias tempranas"), la "cancelación social" a las mujeres de cierta edad, el mundo roto, el deseo. Y todo con una vitalidad envidiable. 

5/5🎗

























Betina González. Un amor sin futuro. Tusquets, 2026
Sinopsis de la editorial:
“Un secreto puede ser un tesoro o un veneno”, dice la voz que narra esta novela. Su protagonista es una profesora universitaria que, luego del confinamiento obligado por la pandemia, empieza a recibir mensajes desesperados de sus alumnos con reflexiones personales a partir de los textos compartidos en clase.
Un día llega un correo diferente: encierra una declaración de amor, una invitación. Ella decide no tomarlo en serio, pero el asedio de ese estudiante continúa de una manera delicada, inteligente, imbatible.
Un amor sin futuro es mucho más que el relato de una relación que transgrede todas las encarnaciones estereotipadas del amor. Es un ensayo sobre la belleza en tiempos de Instagram e influencers, un tratado sobre el deseo. Betina González ha escrito una novela inesperada, de una belleza esplendente, donde la escritura es un acto de rebeldía ante la angustia y la soledad que acechan en nuestra época, en especial a los que recién se asoman a la vida.


Cómo convertirse en nadie. Betina González


Siento una cierta incomodidad cuando leo a Betina González, sea en narrativa o en ensayos. Pero cada vez menos. Y no porque ella no sea una especialista (en buena hora) en incomodar, sino porque cada vez más encuentro en su voz una voz necesaria, incluso cuando no acuerdo en todo.

Digamos que no soy tan “fina” en mis elecciones a la hora de elegir lecturas: a mí me fascinan las mesas de novedades de las librerías y me dejo llevar por algunos perfiles de bookstagramers. Pero, siendo de la misma generación, me fascina que sea una mujer la que ponga en blanco sobre negro las espantosas machiruleadas del mercado editorial; o lo que hay detrás de las cartas de rechazo (¿no hay una gran novela en potencia detrás del “lector anónimo” que le dijo dos veces que no a La campana de cristal?); o la mirada (un poquitititito esperanzadora) alrededor de la lectura; o la visión, esta vez apocalíptica y con razón, sobre este estadío del capitalismo despiadado y deshumanizado.

Quizás por eso el libro incomoda: porque habla del oficio de escribir, pero también de todo lo que lo rodea (la industria, el prestigio, el mercado, la vanidad, las exclusiones) y lo hace sin demasiadas concesiones. Y porque, en el fondo, Cómo convertirse en nadie también nos enfrenta a esa pregunta incómoda: qué lugar ocupamos como lectores en ese mismo sistema que criticamos.

4/5🎗


























Betina González. Cómo convertirse en nadie. Gog & Magog, 2024
Sinopsis de la editorial:
¿Qué queda de la literatura como arte en medio de la inflación editorial y una crítica que se ocupa solo de los contenidos? En un tiempo signado por la lógica de la vidriera, en el que se dan recetas para “ser alguien”, Betina González cuenta su experiencia con los premios y los rechazos literarios, derribando varios mitos. Lo hace con una serie de crónicas y ensayos sobre la enseñanza y la escritura narrativa; también sobre lo que significa ser un lector. Si en La obligación de ser genial la autora planteaba las coordenadas para pensar la escritura de las mujeres en un mundo dominado por los varones, en este nuevo libro da un paso más: revela cómo los conceptos de éxito y fama —ahora sobredimensionados por la acción de las redes— afectan el trabajo de los artistas de un modo esencialmente distinto a lo que ocurría en el pasado. En Cómo convertirse en nadie nos recuerda que podemos entrenarnos para entender los libros que leemos con un criterio propio. En sus manos, el ensayo personal se vuelve tan cautivante como nuevo y sus reflexiones trazan un camino posible para volver a sentir el contacto con aquello que el arte aún tiene para darnos a pesar de tanta conspiración para el estruendo.