Mostrando entradas con la etiqueta Fleur Jaeggy. Mostrar todas las entradas

Los hermosos años del castigo. Fleur Jaeggy


Algunas novelas cuentan un clima antes que una historia, como esta, en la que Jaeggy narra los años de internado de una adolescente en un colegio suizo bajo la vigilancia de un matrimonio que cría alumnas como quien cría ganado fino. El colegio es una fábrica de mujeres perfectas en donde no hay lugar para la inocencia y apenas para el contacto humano.

Hay una mirada: la de la narradora adulta que recuerda sin rencor lo que vivió, porque no tuvo otra opción, y a la distancia todo se vuelve indulgente.

En el centro está una compañera mayor con la que se obsesiona y a la que reencuentra muchos años después, pero ya no queda futuro entre ellas. Solo ese pasado.

En la prosa quirúrgica de Jaeggy se filtra una sexualidad latente entre las internas, apenas insinuada, nunca nombrada.

No hay trama, hay clima, y ese clima es lo que se queda.

3,75/5🎗







Fleur Jaeggy. Los hermosos años del castigo. Tusquets, 2026 (1991)
Sinopsis de la editorial:
En el Bausler Institut, un internado femenino situado en el cantón de Appenzell, se respira una densa atmósfera de cautiverio y sensualidad inconfesada. En estos parajes por los que paseaba el escritor Robert Walser, y donde se suicidó tras permanecer treinta años en un manicomio, se desarrollan la infancia y la adolescencia de la narradora, quien las rememora desde la madurez. Del Bausler Institut, regido por Frau Hofstetter y su marido, la narradora recuerda sobre todo el momento en que se sintió atraída por una recién llegada, la «nueva»: Frédérique, una chica enigmática, estricta y de una belleza intimidante, cuyos ojos color índigo dejan entrever algo a la vez sereno y terrible. Pero en el internado hay muchas más jóvenes, llegadas de todas partes del mundo. Entre ellas afloran toda clase de sentimientos, deseos y sensaciones, incluso la voluptuosidad de la obediencia y la disciplina. Y nunca se olvidarán unas de otras, como en las prisiones uno no olvida a su compañero de celda.