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Voces de Chernóbil. Svetlana Alexiévich


Si quisiera ser simplista, daría la sensación de que lo que hace esta autora es "simplemente" montar o editar decenas de entrevistas y presentarlas en forma de libro.

Ojalá fuera tan sencillo.

Lo que hace Svetlana Alexiévich es mucho más que eso. Tiene un método (y una sensibilidad) que atraviesa todos sus libros: viajar en trenes, aviones, autos, a pie; tomarse años para hacerlo; escuchar, dar la palabra, y otra vez escuchar.

Durante diez años escuchó a hombres y mujeres, niñas y niños, sobrevivientes y viudas, habitantes y desplazados de los pueblos afectados por la explosión del reactor nuclear de Chernóbil. Cada cual relata la desolación, la incertidumbre, el dolor. Y lo que llegó con todo eso: la caída de la URSS, la disolución del "ser soviético", el vacío (de casas, de sentido, de autoridad, de protección).

El método de Alexiévich es inapelable: escuchar. Y dejar que esa escucha, sostenida durante años, se convierta en historia.

4,5/5🎗


















Svetlana Alexiévich. Voces de Chernóbil. Debate, 2015 (2005)

Sinopsis de la editorial:
Chernóbil, 1986. «Cierra las ventanillas y acuéstate. Hay un incendio en la central. Vendré pronto.» Esto fue lo último que un joven bombero dijo a su esposa antes de acudir al lugar de la explosión. No regresó. Y en cierto modo, ya no volvió a verle, pues en el hospital su marido dejó de ser su marido. Todavía hoy ella se pregunta si su historia trata sobre el amor o la muerte.
Voces de Chernóbil está planteado como si fuera una tragedia griega, con coros y unos héroes marcados por un destino fatal, cuyas voces fueron silenciadas durante muchos años por una polis representada aquí por la antigua URSS. Pero, a diferencia de una tragedia griega, no hubo posibilidad de catarsis.




Luciérnaga. Natalia Litvinova


Este fue un mes de lecturas relacionadas a la ex URSS. Pura casualidad. Y esta novela cabalga entre las cercanías de Chernobil y Argentina. 

Es una historia de inmigración y de mujeres y de memoria. Una muestra más de cómo la Historia va moldeando las historias. 

Hay mucha poesía, hay algo de humor y una ternura desbordante en un texto "luminoso y radioactivo".

4/5🎗











Natalia Litvinova. Luciérnaga. Lumen, 2024
Sinopsis de la editorial:
A los treinta y seis años, tras haberlo dejado con su pareja, Natalia regresa a casa de su madre, en Buenos Aires, y así emprende un viaje hacia un pasado entre dos mundos: el de su país de origen, Bielorrusia, en el que la autora nació pocos meses después de la explosión de la central nuclear de Chernóbil, en un momento de caos, pobreza y miseria, y el del país de acogida, Argentina, adonde la familia de Natalia emigró en 1996 en busca de un futuro mejor, pero que se reveló menos acogedora de lo previsto. Mientras Natalia deshace el tejido de su infancia, los recuerdos empiezan a aflorar; y donde la memoria no llega, la imaginación se encarga de llenar los vacíos de la historia familiar mediante un diálogo imaginario con su abuela materna, Catalina, a la que nunca llegó a conocer.
En esta ópera prima delicada y contundente, de desarraigo y memoria, Natalia Litvinova recupera el relato oral de las mujeres de su familia en un mundo inhóspito en el que la historia parece estar a punto de acabarse, y aborda la identidad, los lazos familiares y la experiencia privada en un memoir lleno de poesía y sinceridad, que es también un ajuste de cuentas con un pasado marcado por la migración y la necesidad de sobrevivir a un mundo en disolución.

El fin del "Homo sovieticus". Svetlana Aleksiévich

 

El trabajo de Svetlana Aleksiévich en cada una de sus obras es para sacarse el sombrero siempre. Hace honor al oficio en decadencia y en vías de extinción en que se transformó el periodismo.

Personas de toda la ex URSS cuentan sus vidas y la autora deja que sus testimonios descarnados fluyan. Están quienes añoran la época soviética y hasta a Stalin. Están quienes los abominan. Para bien o para mal, buena parte de ellos tenían esperanzas en los años 90: para que todo volviera a épocas "gloriosas" o para que empezaran a llegar esos tiempos. Nada de eso sucedió: más miseria, mafias, guerras civiles. Lo que pasó lo dice en pocas palabras uno de los testimonios: "Hacia un mes todos eran soviéticos y de pronto eran georgianos o abjasios o rusos".

La voz de las mujeres deportadas, abandonadas, humilladas, golpeadas, de los hombres sumergidos en alcohol, asesinos y ultrajados están aquí. El género humano, más allá de la singularidad del régimen, en toda su naturaleza: la grandeza y la solidaridad junto a la delación y la crueldad. 

Definitivamente, este libro junto a algunas novelas producidas en el este europeo son imprescindibles para entender la Rusia y demás países soviéticos de hoy.

5/5🎗




















Svetlana Aleksiévich. El fin del "Homo sovieticus". Acantilado, 2022 (2013)

Sinopsis de la editorial:

Con la sola ayuda de una grabadora y una pluma, Svetlana Aleksiévich se empeña en mantener viva la memoria de la tragedia que fue la URSS, en narrar las microhistorias de una gran utopía. «El comunismo se propuso la insensatez de transformar al hombre "antiguo", al viejo Adán. Y lo consiguió [...]. En setenta y pocos años, el laboratorio del marxismo-leninismo creó un singular tipo de hombre: el Homo sovieticus», condenado a desaparecer con la implosión de la URSS. En este magnífico réquiem, la autora reinventa una forma literaria polifónica muy singular que le permite dar voz a cientos de damnificados: a los humillados y a los ofendidos, a madres deportadas con sus hijos, a estalinistas irredentos a pesar del Gulag, a entusiastas de la perestroika anonadados ante el triunfo del capitalismo, a ciudadanos que plantan cara a la instauración de nuevas dictaduras... Un texto extraordinario por su sencillez, que describe de un modo conmovedor la sobrecogedora condición humana.