Todas nuestras maldiciones se cumplieron. Tamara Tenenbaum


Breve, fragmentaria, íntima: los adjetivos para la novela. Osada, decidida, aguda: los calificativos para Tamara Tenenbaum

Todas nuestras maldiciones se cumplieron es una continuidad, pero novelada, del ensayo-boom El fin del amor y probablemente de los cuentos de Nadie vive tan cerca de nadie, que aún me debo.

Proveniente de una familia judía que alguna vez fue ortodoxa, muy sutilmente Tamara narra cómo se van rompiendo lazos con aquella, cómo la muerte de su padre en el atentado de la AMIA trastoca todo, especialmente lo que ya no puede ser. Y Tamara crece, viaja, estudia, se muda, escribe, sabiendo que "no sirve para nada" pero escribe, "por si acaso terminara sirviendo de algo".




Tamara Tenenbaum. Todas nuestras maldiciones se cumplieron. Emecé, 2021

Resumen de la editorial:
Esta novela narra el tránsito a la madurez de una chica que creció en una comunidad judía ortodoxa hasta que una mañana de invierno, en el barrio porteño de Once, una bomba hizo estallar todas sus certezas.
Desde el padre muerto en el atentado en adelante, los hombres en esta novela aparecen en segundo plano, como afantasmados. Las mujeres, en cambio, poseen la fuerza y la determinación de quienes tienen que salir adelante solas, con las limitaciones impuestas a su género por el medio en que se mueven. Pero la protagonista no está dispuesta a aceptar mandatos que, a medida que crece, se le vuelven cada vez más absurdos. Cree, como su madre, que la única manera de asegurarse de que algo se haga bien es hacerlo ella misma y esa es su única religión.
Tamara Tenenbaum narra una historia personal que es también generacional, atravesada por una tensión latente que moldea todos los vínculos. Mediante un estilo seco, irónico, con ramalazos de humor negro, la autora describe el clima de su infancia y su adolescencia dentro de la ortodoxia, y su ruptura simbólica y real con ese origen en busca de horizontes menos asfixiantes. Esa búsqueda traerá la promesa de la libertad sexual y del amor, pero también el desconcierto, la inadecuación a un mundo que ya no viene diseñado de antemano.

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