Una mancha más. Alicia Plante

 

Me encanta Alicia Plante, autora de varios thrillers que injustamente me pasaron de largo durante mucho tiempo.

Cada uno de ellos va retratando un pedacito de nuestra Argentina contemporánea con sutileza. Aparece, no siempre como protagonista, un juez "de los buenos": Leo Resnik. 

En Una mancha más una extorsión deriva en una causa por apropiación de un niño en la dictadura cívico militar en los buenos años del país, cuando había esperanza y el Punto Final y la Obediencia Debida estaban a punto de salir de nuestra historia. 

En fin: leí la novela con gusto, como siempre con Alicia Plante, pero además con nostalgia de una parte y con interés por la radiografía social de la autora.

4/5🎗




Alicia Plante. Una mancha más. Adriana Hidalgo, 2011
Sinopsis de la editorial:
Alicia Plante propone en Una mancha más un juego deductivo que, a poco de entrarle a su historia, deja de serlo. Porque la trama que despliega supera los límites de la novela policial clásica y, de pronto, cuando el lector menos se lo espera, se encuentra atrapa-do en una intriga donde los escenarios de lo cotidiano, los gestos de la rutina, todo aquello que parece reconocible a primera vista se vuelve enigma y entonces surge, con violencia subterránea, subte densa, la tragedia de los chicos apropiados por la última dictadura. Una mancha más opera, en superficie, como una reinvindicación de la novela deductiva. Homenaje, si se quiere, al primer Walsh, el cultor de la intriga cerebral. Pero también, y en lo profundo, homenaje al Walsh posterior que, más acá, aplicó todo su aprendizaje de la policial deductiva en la investigación de la violencia política. Sin desatender este anclaje literario, Plante emplea con inteligencia los recursos de la narración de suspenso y los instrumenta en una lectura de lo social: la clase media, su hipocresía, el autoritarismo y, en un subrayado de la historia, el robo de bebés, el borramiento de una identidad.
Mientras empieza a indagar los entretelones de un doble crimen, Julia, la heroína de Plante, se pregunta: "¿De dónde venían entonces los valores, la ideología, las cosas por las que se muere, por las que se vive? Fuentes misteriosas que sin embargo estaban ahí, que ciertamente habían estado siempre. Los cromosomas quizás, vidas anteriores, antiguas deudas que al fin se pagan, alguien amado que una vez nos señaló con el dedo". Buscando respuestas, Plante construye una novela oscura, densa, que respeta las reglas de la novela deductiva (pistas, sospechas, atar cabos, formular hipótesis, conjeturas, atención al detalle), todo ese arsenal de mecanismos con los que se resuelve un crimen. Pero ¿qué ocurre cuando ese crimen, por más que se pueda identificar un asesino, ha sido instrumentado y legitimado por la complicidad civil? Plante no hace bajada de línea. Pero sí formula preguntas que, mediante lo detectivesco, refieren una tragedia que compromete al lector.
Guillermo Saccomanno

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