El campito. Juan Diego Incardona


En 1989, el año de "las tizas locas, de la remarcación", Juan Diego y sus amigos, y después el barrio entero, escuchan con fascinación los relatos que Carlitos, el ciruja, tiene para contar.

La historia es deslumbrante: los combates que los habitantes de barrios secretos, construidos por orden de Eva Perón (a imagen y semejanza de los bustos peronistas), libran contra la oligarquía. Los pobladores de esos barrios son enanos peronistas, boxeadores peronistas, médicos peronistas, delegadas censistas, juventudes peronistas, cada grupo en su propio espacio.

Hay un monstruo, hay grupos perdidos, un hombre gato y animales deformes por la contaminación.

Un libro de aventuras y de mística peronista que me encantó.

5/5🎗

Juan Diego Incardona. El campito. Interzona, 2014 (2009)

Sinopsis de la editorial:
El campito es una unidad territorial clásica del Gran Buenos Aires. Lugar hacia donde se va deshaciendo la ciudad, pero no la propiedad privada. Un agujero entre las casas que el vecindario colma de sentido. Es el lugar que genera los más grandes juga-dores de fútbol del mundo y provoca los asesinatos de niñas adolescentes. Allí se unen de forma extraña la gloria de la gesta deportiva y la basura. Dialogan, discuten y pelean el espacio público y la propiedad privada.
Juan Diego Incardona lleva las posibilidades de ese escenario al limite. En un relato dantesco donde los residuos industriales crean animales fabulosos, las escenas de la Divina Comedia se entrelazan a la mitología barrial y peronista, y la vida cotidiana no se distingue claramente del teatro de operaciones de una batalla que necesita ser contada. Tiene también la virtud de mostrarnos de manera casi inmediata, realista y al mismo tiempo fantástica y piadosa, el modo en el que se anudan el loteo suburbano y sus personajes a un gran relato nacional.
Ariel Schettini




Los viernes de la eternidad. María Granata


Tiene 102 años María Granata, y una historia de escritora y de militancia tan larga como su vida. Y, sin embargo, acá la estoy descubriendo.

Los viernes de la eternidad es una historia fantástica, de fantasmas, y si bien no es lo primero que suele atraerme, la prosa de María me voló la cabeza. Tiene una calidad, una visualidad y una profundidad que me resultaron totalmente inesperadas: una de esas sorpresas magníficas que trajo el año nuevo y esta lectura pendiente.

5/5🎗


























María Granata. Los viernes de la eternidad. Emecé, 2001 (1971)
Sinopsis de la editorial:
"Se fue pensando que no podía explicarle a Paula las razones de su ligadura, de su briosa atadura a Delfina Salvador, sin que ella se sintiese más humillada aún, desfondada; sin que estableciera, voluntariamente o no, la comparación entre los treinta y cinco años abrasantes de la otra, cuyos pechos aun cubiertos eran un impudor, con sus cincuenta y cuatro años en los que la carne se había limitado a ser una envoltura necesaria".
Gervasio Urquiaga y Juan Ciriaco Fuentes mueren enfrentados por una mujer: Delfina Salvador. Pero cuando, a los pocos meses de muerto, el fantasma de Gervasio aparece en el pueblo, a quien busca desesperadamente no es a ella sino a Paula, su esposa por más de treinta años, el verdadero amor de su vida.
Los viernes de la eternidad es, sin duda, una de las obras más importantes y perdurables de la literatura fantástica argentina. Esta novela de imaginación portentosa asombra y subyuga con una trama en la que se juegan las virtudes y las pasiones de cada día. A treinta años de su publicación original, Emecé vuelve a editar el libro que consagró a María Granata frente al público y la crítica, del que ahora podrán disfrutar nuevos lectores.

Siempre hemos vivido en el castillo. Shirley Jackson

 
Largo rato hacía que quería leer esta novela, y la lectura estuvo muy bien.

Tiene una apariencia inocente, casi ingenua. Las hermanas Blackwood viven, como es de esperar, en un castillo. Merricat, la más joven, es una niña grande, salvaje, que observa y conjura. Constance es una mujer dulce, recluida en ese lugar. El tío y Charles son los hombres que lo habitan de manera circunstancial. El resto de la familia murió envenenada tiempo atrás.

La verdad de esas muertes se intuye desde el comienzo, pero no importa. Jackson administra el veneno en dosis pequeñas, lo deja caer de a cucharaditas, y así sostiene una tensión constante, casi hipnótica.

Hay magia y algo de brujería en Merricat, rituales mínimos frente a un mundo exterior hostil, invasivo, que no tolera lo distinto. Ese mundo oprime, y mucho, a estas dos mujeres que Shirley Jackson construye con una delicadeza inquietante y una precisión admirable.

4,5/5🎗

Shirley Jackson. Siempre hemos vivido en el castillo. Minúscula, 2019 (1962)

Sinopsis de la editorial:
«Me llamo Mary Katherine Blackwood. Tengo dieciocho años y vivo con mi hermana Constance. A menudo pienso que con un poco de suerte podría haber sido una mujer lobo, porque mis dedos medio y anular son igual de largos, pero he tenido que contentarme con lo que soy. No me gusta lavarme, ni los perros, ni el ruido. Me gusta mi hermana Constance, y Ricardo Plantagenet, y la Amanita phalloides, la oronja mortal. El resto de mi familia ha muerto.» Con estas palabras se presenta Merricat, la protagonista de Siempre hemos vivido en el castillo, que lleva una vida solitaria en una gran casa apartada del pueblo. Allí pasa las horas recluida con su bella hermana mayor y su anciano tío Julian, que va en silla de ruedas y escribe y reescribe sus memorias. La buena cocina, la jardinería y el gato Jonas concentran la atención de las jóvenes. En el hogar de los Blackwood los días discurrirían apacibles si no fuera porque algo ocurrió, allí mismo, en el comedor, seis años atrás.

La invitada. Emma Cline


Incomodidad. Sensación de desastre inminente. Esas fueron las constantes de la lectura de esta muy buena novela.

La construcción que hace Emma Cline de Alex es espectacular. Una joven "busca", que se rodea especialmente de hombres que hagan más llevadera su vida, que no tiene escrúpulos en usar a cualquiera para llegar a su objetivo, ya sea conseguir un lugar donde pasar la noche u otros de más largo aliento.

Lo que más me impactó fue cómo esta chica, tan llena de fantasías, de lecturas erróneas de la realidad y de malas decisiones, es capaz sin embargo de interpretar con una lucidez implacable la línea divisoria entre los ricos y los demás: entre ese mundo en el que ella no es más que una invitada ocasional y el resto.

4,5/5🎗















Emma Cline. La invitada. Anagrama, 2024
Sinopsis de la editorial:
Las piscinas de Long Island parecen un buen lugar donde languidecer y poner sordina al mundo exterior, pero Alex ya no es —o nunca ha sido— bienvenida allí. A sus veintidós años, la joven domina el arte de la seducción como nadie, hasta que por un desliz en una cena con los amigos de Simon, su adinerado amante, se queda en la calle, con un billete de vuelta a Nueva York.
Acechada por su pasado y sus dificultades económicas, pero dotada de gran habilidad para guiarse por los deseos de los demás, Alex decide quedarse en Long Island y deambular como un fantasma por ese territorio de opulentas calles y jardines, siempre ajeno e inaccesible. En el centro de esta fascinante novela, escrita con una prosa voluptuosa e hipnótica, hay una mujer impulsada por la desesperación y por un sentido mutable de la moralidad. El escenario es un mundo de lujo y apariencias, de dominio y dependencia, de seguridad e incertidumbres.
Emma Cline, que con su éxito mundial Las chicas se reveló como una de las voces más poderosas de su generación, confirma en esta nueva novela con aires de thriller psicológico su contundente potencia de tiro literaria. En la estela de clásicos como Highsmith y Cheever, La invitada es una exploración, con ojo de cartógrafo, de las dinámicas de poder y autoengaño a las que nos entregamos para sobrevivir.



El secreto de Christine & El otro nombre de Laura. Benjamin Black

 

Empecé a leer la saga de Quirke casi por el final y ahora volví a las dos primeras novelas: El secreto de Christine y El otro nombre de Laura. Son verdaderas clases magistrales de novela negra: clásicas, pero nunca caricaturescas.

Ambientadas en los años 50, ambas funcionan como una estampa precisa de la sociedad irlandesa, vista a través de un forense marcado por una infancia dura, pésimas decisiones amorosas y un vínculo más estable con el alcohol que con las personas.

En El secreto de Christine, Quirke investiga la muerte de una joven y lo que se oculta detrás de la fachada respetable de los grandes prohombres de Irlanda, así como las ramificaciones de las “lavanderías” (esas instituciones siniestras sobre las que ya escribió Claire Keegan en Cosas pequeñas como esta, entre otros autores) que llegan incluso a Estados Unidos. En El otro nombre de Laura, el caso gira en torno a abusos y chantajes.

A través de estos casos, Quirke derrapa, se redime y vuelve a derrapar, como corresponde a un buen personaje de novela negra.

4/5🎗

Benjamin Black. El secreto de Christine (2007) // El otro nombre de Laura (2008). Alfaguara

Sinopsis de la editorial:
El secreto de Christine
La inocencia es el escondite perfecto del crimen. Dublín, años cincuenta. En un depósito de cadáveres, una turbia trama de secretos familiares y organizaciones clandestinas comienza a desvelarse tras el hallazgo de un cuerpo que nunca tendría que haber estado allí. Una oscura conspiración que abarca ambos lados del Altántico y que acaba envolviendo en un siniestro abrazo, inesperadamente, la vida misma de todos los protagonistas.

El otro nombre de Laura
Ha pasado el tiempo para Quirke, el hastiado forense que conocimos en El secreto de Christine. La muerte de su gran amor y el distanciamiento de su hija han conseguido acentuar su carácter solitario, pero su capacidad para meterse en problemas continúa intacta.
Cuando Billy Hunt, conocido de sus tiempos de estudiante, le aborda para hablarle del aparente suicidio de su esposa, Quirke se da cuenta de que se avecinan complicaciones, pero, como siempre, las complicaciones son algo a lo que no podrá resistirse. De este modo se verá envuelto en un caso sórdido en el que se mezclan las drogas, la pornografía y el chantaje, y que una vez más pondrá en peligro su vida.

Indócil. Laura Ortiz Gómez


Tiene mucho de novedoso Indócil: una casa cuenta su vida y la de las y los habitantes que por ella pasan. Sufre mucho, goza apenas.

Hay otros que hablan. A principios del siglo XX cuentan sus penurias inmigrantes, empleadas domésticas, los huesos de una niña tehuelche. Habla una imprenta a través de los panfletos que escupe. El anarquismo habla. Las escobas hablan.

Toda la novela, todos sus personajes, dialogan a su manera sobre la propiedad. Y ahí está la huelga de inquilinos que sacudió los cimientos de esa casa y expuso la crueldad y la prepotencia de Ramón Falcón y sus secuaces.

Si algo deja como recordatorio esta novela es que no debemos olvidar nunca a quienes nos precedieron en nuestras luchas. Nunca.

4/5🎗












Laura Ortiz Gómez. Indócil. Tusquets, 2025
Sinopsis de la editorial:
Vira y Olena cuidan la casa, le acarician el paladar con sus escobas, le aflojan las puertas con aceite. La casa recuerda, mientras todos olvidan, cómo le brotó el lenguaje, cómo dijo recién nacida: Soy la casa de mí. En ese frenesí de palabras nombró y contuvo a los huesos que se escondían en sus muros: fue el eco del llanto de la niña tehuelche que don Demetrio mandó traer de la campaña del desierto; fue el grito del futuro en una asamblea infinita en la que aún participan los muertos. Recuerda también abrirse ante la llegada de Taras, que vino a declarar que nada le pertenece a nadie, a demostrar que las cosas, todas, son para jugar.
Indócil narra la historia de amor que, en 1907, rodeó la huelga de las escobas, cuando las habitantes de los conventillos de Buenos Aires decidieron dejar de pagar la renta y salir a barrer la inmundicia del mundo capitalista. En un coro delirante en el que hasta la tierra habla, Laura Ortiz Gómez libera toda ternura y arma con ella una rebelión.