Novelaza. Una fábula, una alegoría, una parábola de las mujeres empujando a sus hijos al mundo. Un relato de terror que estremece y atrapa como la selva que traga pibes y pibas. Sacrificio a cambio de protección: la selva pide y da.
Me impresionaron tanto la historia como el estilo conmocionante en que la autora construyó los personajes.
Un lujo. Estoy impactada con las escritoras latinoamericanas que estoy leyendo 👏.
5/5🎗
Elaine Vilar Madruga. El cielo de la selva. Elefanta, 2024 (2022)
Sinopsis de la editorial:
La selva marca la pauta: las mujeres deben parir y criar a sus hijos para volverlos el alimento de la selva. Y la selva es “un dios hambriento como todos los dioses del mundo”. Quienes viven en las inmediaciones de ese ente insondable, aceptan le pacto: el tributo es el costo de sobrevivir. Elaine Vilar evoca a Medea para plantear un universo implacable en el que las mujeres pueden dar vida, pero el mundo externo las devora. ¿Acaso la naturaleza tiene una noción de justicia? Esta magnífica obra es una alegoría sobre eso y sobre la maternidad y los cuerpos de la mujer. También lo es sobre los ritos y la cosmogonía selvática. Terror polifónico, una escritura salvaje que esconde la puerta indetectable del miedo. Cada paso, cada pisada, se escucha en este libro. Y hay tantas selvas como miedos.
Esta novela se trata ni más ni menos que de mundos en crisis. Crisis ambiental y crisis afectiva.
Una ciudad portuaria asolada por una plaga es el escenario de un relato distópico donde hay enfermedad y miedo, sobre todo al otro. La protagonista va a lidiar con eso y con sus dependencias afectivas.
Me resultó muy potente la prosa de Trías, me envolvió y me asfixió.
4/5🎗
Fernanda Trías. Mugre rosa. Random House, 2022 (2020)
Sinopsis de la editorial:En una ciudad portuaria asolada por una plaga misteriosa, una mujer intenta descifrar por qué su mundo se desmorona. No es sólo el acecho de la enfermedad y la muerte, las algas y los vientos pestíferos, los amasijos rosáceos que son ya lo único que se puede comer, sino el colapso de todos sus vínculos afectivos, la incertidumbre, la eclosión de una soledad radical. Con una prosa inquietante y rica en hallazgos poéticos, Fernanda Trías construye un universo extraordinario que descubre la inmensa belleza y el inmenso dolor que hay en la fragilidad de la vida y de las relaciones humanas.
El trabajo de Svetlana Aleksiévich en cada una de sus obras es para sacarse el sombrero siempre. Hace honor al oficio en decadencia y en vías de extinción en que se transformó el periodismo.
Personas de toda la ex URSS cuentan sus vidas y la autora deja que sus testimonios descarnados fluyan. Están quienes añoran la época soviética y hasta a Stalin. Están quienes los abominan. Para bien o para mal, buena parte de ellos tenían esperanzas en los años 90: para que todo volviera a épocas "gloriosas" o para que empezaran a llegar esos tiempos. Nada de eso sucedió: más miseria, mafias, guerras civiles. Lo que pasó lo dice en pocas palabras uno de los testimonios: "Hacia un mes todos eran soviéticos y de pronto eran georgianos o abjasios o rusos".
La voz de las mujeres deportadas, abandonadas, humilladas, golpeadas, de los hombres sumergidos en alcohol, asesinos y ultrajados están aquí. El género humano, más allá de la singularidad del régimen, en toda su naturaleza: la grandeza y la solidaridad junto a la delación y la crueldad.
Definitivamente, este libro junto a algunas novelas producidas en el este europeo son imprescindibles para entender la Rusia y demás países soviéticos de hoy.
5/5🎗
Svetlana Aleksiévich. El fin del "Homo sovieticus". Acantilado, 2022 (2013)
Sinopsis de la editorial:
Con la sola ayuda de una grabadora y una pluma, Svetlana Aleksiévich se empeña en mantener viva la memoria de la tragedia que fue la URSS, en narrar las microhistorias de una gran utopía. «El comunismo se propuso la insensatez de transformar al hombre "antiguo", al viejo Adán. Y lo consiguió [...]. En setenta y pocos años, el laboratorio del marxismo-leninismo creó un singular tipo de hombre: el Homo sovieticus», condenado a desaparecer con la implosión de la URSS. En este magnífico réquiem, la autora reinventa una forma literaria polifónica muy singular que le permite dar voz a cientos de damnificados: a los humillados y a los ofendidos, a madres deportadas con sus hijos, a estalinistas irredentos a pesar del Gulag, a entusiastas de la perestroika anonadados ante el triunfo del capitalismo, a ciudadanos que plantan cara a la instauración de nuevas dictaduras... Un texto extraordinario por su sencillez, que describe de un modo conmovedor la sobrecogedora condición humana.