Curabichera. Luis Mey
El Tano vuelve al barrio, al conurbano bonaerense, a un lugar específico del territorio donde todo se ve y no siempre se es visto. Un lugar que se traga todo.
La vuelta quiere ser silenciosa, pero eso es imposible en una tierra tan llena de vida, de muerte, de violencia.
Para arrancar: adopta como mascotas a una familia de ratas. Ni ellas ni nadie pueden escapar a su naturaleza.
Y yo tampoco pude escaparme de esta novela, que leí en dos días. Me rompió la cabeza, me revolvió el estómago.
Una trama espectacular. Una prosa impecable.
4,5/5🎗
Luis Mey. Curabichera. La Crujía, 2024
Sinopsis de la editorial:El Tano creció en dos lados: con sus padres, bajo la curva de la General Paz cuando se transforma en la Panamericana, donde la polución invisibiliza a quienes viven ahí, y en Villa Rosa, en el campo, cuando todavía no era nada, puro yuyo, serpientes y pantanos secretos, donde lo crió su abuela. Tras la muerte de sus padres y de su abuela, el Tano vuelve al barrio, al Triángulo de las Bermudas de esa curva. Allí, ciertos amigos de la infancia lo involucran en esa asociación ilícita que desarrollan en una cofradía perfecta. Él los quiere aunque hará todo lo posible para que no se le acerquen. Ellos no entenderán que el Tano, si se aleja, lo hace por el bien de ellos, por algo que lo persigue y lo arruina todo.
Luis Mey es un provocador. Nos presenta un personaje sufrido por el abandono y la frialdad de su familia que interactúa con su abuelita. Luego, lejos de transformarlo en un ser débil, hace crecer a Martiniano, el Tano, en sensibilidad y en oscuridad de igual manera. En esta novela feroz, por momentos cruenta, aunque poderosa, Luis Mey delata, sin querer hacerlo, a todo escritor que puede seducir por su escritura pero que se gana la pasión de quien lee cuando construye una historia que exhibe, como en una estantería, los aspectos humanos más nobles e innobles que todos llevamos dentro.
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