Mostrando entradas con la etiqueta Jamaica Kincaid. Mostrar todas las entradas

Lucy. Jamaica Kincaid


Lucy tiene diecinueve años y llega sola a una casa y a un país ajenos. Será la cuidadora de cuatro nenas, en una familia casi demasiado amable.

Ella mira todo con ojos de visitante: la mesa, los abrazos, un sol que calienta poco, diferente al que conoce. Una distancia que no se acorta y una rabia que no se apaga.

Una escena me impactó más que otras. La dueña de casa le muestra, feliz, unos narcisos, y Lucy se enfurece. Conocía esas flores solo por un poema que debió aprender en la escuela dominada por Inglaterra, de la que su isla era una colonia. En Antigua esas flores no crecían. La rabia estalla, pero ella no explica.

La más honda, sin embargo, tiene otro nombre: su madre. La que la crió para ser una hija decente, la que la quiso a su medida. Desde lejos, la madre insiste. Lucy no vuelve. Se fue justamente para no parecerse a ella, y esa fuga es un modo de seguir hablándole. Es la rabia de quien quería una madre.

La distancia no es frialdad, es defensa. Lucy mira de lejos para que nadie la confunda con agradecida. Acepta la comodidad, pero no la deuda.

Lucy odia, mira, habita y sigue.

4,5/5🎗
















Jamaica Kincaid. Lucy. La parte maldita, 2022 (1990)

Sinopsis de la editorial:
Lucy, una joven antillana de diecinueve años, llega a Estados Unidos para trabajar como au pair para Lewis y Mariah y sus cuatro hijas. Lewis y Mariah son una pareja tres veces bendecida: bellos, ricos y felices. Sin embargo, casi de inmediato, se torna evidente para Lucy que esa realidad es solo una fachada. Con una mezcla de ira y compasión, Lucy examina las suposiciones y verdades del mundo de sus empleadores y las compara con las vívidas realidades de su lugar de origen. Lucy no es ingenua sobre su pasado pero tampoco está dispuesta a dejarse engañar respecto a su presente.
Lejos de su isla natal, buscando dejar su legado atrás, Lucy vive al mismo tiempo un escape y una aventura, y en ese tránsito, que es también un pasaje entre la juventud y la adultez, reflexiona sobre el mundo y, más importante aun, sobre aquellos que la rodean.
Con una escritura directa, que por momentos puede ser engañosamente simple, Kincaid no deja de posar su mirada filosa y mordaz sobre hechos, personas, palabras y cosas y las desmenuza para llegar al fondo de las diferentes formas de sentir y pensar. Una novela profunda, intensa y reflexiva, repleta de ideas conmovedoras y estimulantes