Dos novelas. Elvira Orphée
Tal vez sea un lugar común decir "no era mi momento para este libro", pero es que ya había leído a Elvira Orphée y me había impresionado. Y mientras leía estas dos novelas (Aire tan dulce y La última conquista de El Ángel) sentía que me estaba perdiendo de algo, que había algo demasiado bueno que yo no estaba logrando captar y que solo podía atribuir a mi momento, no solo como lectora sino en general.
A grandes rasgos: Aire tan dulce es una novela poética y opresiva. La última conquista de El Ángel es opresiva pero en otro plano. En una, tres voces de un pueblo de provincia norteña describen la violencia soterrada, el resentimiento y también el deseo. En la otra, un torturador de los años 50 relata desde su "lógica" cómo se naturaliza el sadismo y la deshumanización.
Quizás eso sea, en sí mismo, una forma de elogio: hay libros que exigen que uno esté a la altura, y estos me encontraron a mitad de camino.
3,75/5🎗

Elvira Orphée. Dos novelas. Aire tan dulce (1966); La última conquista de El Ángel (1977). Fondo de Cultura Económica, 2024
Sinopsis de la editorial:
El presente volumen reúne Aire tan dulce y La última conquista de El Ángel, dos novelas fundamentales en la narrativa de Elvira Orphée. Aire tan dulce (1966), de una intensidad poética notable y de una visceralidad feroz, es una de las grandes novelas de la literatura argentina. Logra crear un universo propio en el que se desarrolla la relación de amor-odio entre sus personajes y la búsqueda de una salida ante la plana vida de provincia. La última conquista de El Ángel (1977) se publica once años después, y se pregunta por las razones del placer en infligir sufrimiento. ¿Por qué un hombre se convierte en torturador? ¿Puede dormir bien de noche y querer a su familia? Esta edición del Fondo de Cultura Económica redescubre la obra de esta escritora tucumana, injustamente ignorada en su época, no obstante elogiada y admirada por autores de la talla de Julio Cortázar, Alejandra Pizarnik e Italo Calvino, entre otros. Olvido atribuible, tal vez, a su condición de mujer y escritora en el siglo XX: “Los escritores ganan premios y tienen sus patotas. Las escritoras no”, afirmaba la propia Orphée.
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